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Capítulo 68

Como si las chocantes declaraciones de Lette no fueran tal cosa, la gente aplaudía con fervor mientras yo permanecía de pie, atónita.

«¿Por qué Lette ha dicho esto en público?» 

Por supuesto, ella no podría saber sobre el acuerdo entre Raymond y Daria. Se trataba de algo confidencial; un secreto bien guardado entre ellos del que yo, hacía no mucho, ignoraba completamente. Además, la idea de poner en marcha este plan era demasiado reciente como para haber revelado indicios sobre la pronta renuncia de Daria a su puesto como Emperatriz del Imperio de Astart.

Pero, en el caso de que Lette lo hubiera descubierto accidentalmente, eso no explicaba que conociera el hecho de que Daria recibiría el título de “La primera”, por ser la mujer pionera en ostentar el título de Duquesa por sí sola. Era imposible, a no ser que hubiese sido testigo de aquel futuro en el que yo, una vez, había vivido.

«¿Acaso las palabras de Lette son una coincidencia o de verdad sabe algo? ¿Quizás tenía un poder divino que le permitía conocer el futuro…?» 

Confieso que haber visto el lado infantil de Lette en varias ocasiones me hizo olvidar de que era una Santa y, como tal, podía profetizar y crear milagros. Así que, no era demasiado descabellado pensar que lo que decía acerca del porvenir podría ser cierto.

Volví a la realidad, con Betsy susurrándome al oído:

—La Santa parece ser una persona completamente diferente en eventos oficiales. ¿Será que tiene una doble personalidad?

Los ojos de Betsy, visiblemente serios a través de la máscara de flores, mostraban su preocupación por la posible bipolaridad de Lette. A medida que la Santa se iba del estrado, la gente comenzó a dispersarse lentamente.

En ese momento, un grupo de jóvenes aristócratas nos descubrieron y vinieron corriendo hacia nosotras con entusiasmo.

—¡Princesa de Carolina! ¡Lady Garnetsch!

Aunque todas llevaban máscaras de flores, con atuendos más simples y menos llamativos que de costumbre, los adornos en sus ropas permitían adivinar su alto estatus.

—¡Como era de esperar, son ustedes!

—¡Ja, ja…! ¡Incluso solo con verlas desde atrás, las reconocimos!

—Los antifaces no son muy útiles, ¿verdad?

—¿También vinieron a disfrutar del festival?

—Sí, la Emperatriz nos dijo que hoy no pensáramos en trabajar y que disfrutemos del evento.—al sonreír y responder, alguien colocó una corona de flores sobre mi cabeza.

—¡Oh, se ve tan bien en ti!

—¡Definitivamente! ¡Tu hermoso rostro es lo que completa el festival!

—¡Es como si la Santa Flora hubiera renacido!

—¡No me extraña! Si dijéramos que Lady Garnetsch es la protagonista en lugar de Lette, la gente se lo creería.

Estaba aturdida por los comentarios que se dirigían hacia mí.

«¿Completar el festival…? Aunque me cubriera con una máscara, ¿cómo podría ser eso cierto? ¿Acaso no es esto una forma de agraviar a la Santa Flora?»

—Lady Miller y Lady Travia también se ven bien.—dije tímidamente para desviar la atención, pero no funcionó.

—¡Increíble! ¡Ser elogiada por una belleza como Lady Garnetsch! ¡Hoy debe de ser mi día de suerte!

Al final, con naturalidad, la conversación, donde cientos de miradas me hacían sentir incómoda, cambió de tema al son del tintineo envolvente y agradable de risas joviales.

—Pero, ¿dónde está Lady Kenneth?

—No lo sé. La hemos estado buscando un rato, sin éxito.

Dejamos a Lady Kenneth, que no podíamos encontrar, y seguimos el delicioso aroma que nos guiaba. Los puestos de comida por todas partes nos tentaban.

—¡Guau…!

Lady Travia se detuvo de repente y preguntó:

—¿Es la primera vez que Lady Garnetsch celebra el Festival de Santa Flora?

—Sí. Mi tío no solía permitir que saliera de la residencia del Gran Ducado, y cuando era muy pequeña vivía en una pequeña ciudad en el sur… Así que por eso nunca había visto puestos de comida y artículos artesanales vendiéndose en la calle. Me imagino que es por esta razón que todos quieren vivir en la capital, ¿no?

—Bueno, no es que veas esto todos los días en la capital. Vender en la calle está prohibido por ley y solo se permite durante este festival, el cual ocurre una vez cada cuatro años.

—¿En serio? Me parece realmente injusto que un festival tan divertido se haga cada cuatro años…—comenté despreocupada mientras mordía una tartaleta de frutillas que Betsy me había ofrecido. 

Aunque los pasteles que se vendían no se comparaban con los manjares del palacio, comer un postre frutal decorado con pétalos de flores rodeada de un ambiente agradable y festivo era una experiencia completamente diferente.

—¡Guau! ¡Increíble! Es la primera vez que veo a Lady Garnetsch tan contenta y expresándose abiertamente. ¡Ja, ja, ja…! Incluso tu rostro está ligeramente sonrojado.—bromeó Travia riéndose suavemente.

—Mms… Es que aprendí que no se debe comer en la calle… Me enseñaron que es una especie de transgresión para una damisela, así que me siento un poco emocionada.

—¡Qué tontería! ¡Pues disfruta al máximo, Lady Garnetsch! Después de hoy, tendrás que esperar otros cuatro años para divertirte en condiciones.

—¡Sí!—asentí con la cabeza a la par que esbozaba una amplia sonrisa alegre, al igual que las que ellas me devolvieron. 

Cada vez que descubría una nueva atracción, mi paso se detenía como si estuviera hipnotizada y, mientras me apresuraba hacia un pequeño espacio donde se iba a representar una obra protagonizada por la Santa Flora, una voz clara me detuvo en seco:

—Lady Chloe.

Las jóvenes a mi lado se quedaron rígidas de inmediato. En particular, Lady Gloria parecía estar tan pálida que parecía a punto de desmayarse.

—¿Sir Enoch?

Aunque llevaba una máscara, estaba claro que era Enoch Brans, ya que su cabello rubio platino, brillante a la luz del sol, y su uniforme de caballero del Gran Ducado lo confirmaban.

—¿Cómo…? ¡Ah! ¿Acaso Sir Enoch también ha venido a disfrutar del festival?

Pero, en vez de responder a la pregunta, él me ofreció de repente una flor amarilla.

—Te queda bien el amarillo en los días de primavera.

—¡Oh…!—recibí su regalo con asombro y luego sonreí ampliamente en respuesta—. Gracias, Sir Enoch. Es hermosa.

Él se quedó por unos instantes contemplando mi rostro, mientras me dedicaba una sonrisa silenciosa. No obstante, me sentía incómoda porque a mi lado, se escuchaba a Gloria haciendo sonidos extraños similares a unos gemidos de dolor.

—Que tengas un feliz festival.—dijo y el caballero, que todas las damiselas admiraban, desapareció sin dejar rastro. 

En el momento en que se fue, tras darme la flor que sujetaba en mi mano, la escena se volvió caótica inmediatamente.

—¡Lady Garnetsch! ¿Qué acaba de pasar?

—¡Confiesa! ¿Era realmente Sir Brans?

—¿Cuál es tu relación con él? ¿No son, digamos, más que amigos?

—¡No puede ser! ¡No nos dijiste nada sobre esto!

Era obvio que lo que acababa de hacer Sir Enoch daba lugar a confusión y, por eso, las jóvenes a mi alrededor comenzaron a interrogarme sobre mi relación con él. No era agradable oírlas suponer que había algo entre él y yo. Más aún porque el que verdaderamente amaba era Raymond.

Mimy: Que conste que, antes de corregir esto, me leí los primeros capítulos del manhwa y, cuando Chloe volvió al pasado, la shippeaba con Enoch 100%. De hecho me parece más sano una relación donde ella aprende a perdonarse y amarse a sí misma con el caballero que siempre la observó en silencio que con Raymond, ya que lo suyo es un poco de mártir aparte de surrealista. Solo pongámonos en el lugar de que Raymond fuera la protagonista femenina y Chloe el masculino. Ya veo a miles de “¡Joder! ¡Cómo puedes quedarte con el capullo que te traicionó!” o “¡Ay, amiga! ¡Date cuenta!” en los comentarios. Bueno, eso o puede que es que sea más fan de amor prohibido tipo Lady-Caballero XD:

(Source: “Elimina a la dama villana.”)

—¡No, no es así! ¡No es nada de eso! Entre Sir Enoch y yo no hay nada romántico…

—¡Pero, si acabas de recibir una flor de él! ¡Vamos, Lady Garnetsch! ¿A quién pretender engañar?

—¡Sí! Además, se dirigen el uno al otro por su nombre, ¡y de una manera demasiado amistosa! ¡Hay algo seguro, fijo!

—Sé sincera, ¿qué pasa entre ustedes?

La intensa presión me mareaba. Pensé en cómo aclarar la relación con Sir Enoch y, sin darme cuenta, grité:

—¡No! ¡No es verdad! ¡Hay alguien más a quien me gusta y no es él!

Entonces, las jóvenes mostraron una expresión aún más desconcertada que antes y tras unos segundos de breve silencio, se lanzaron hacia mí con miradas aterradoras acompañadas de unos ojos saltones que se notaban incluso a través de las máscaras.

Mimy: ¡Ja, ja, ja, ja…! ¡Liada parda!

—¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡¡¿Dices que te gusta otra persona en lugar de Sir Brans?!!!!

—¡¡Dios!! ¿¿¿En serio??? ¿Dices que tienes sentimientos por alguien más que no sea el apuesto caballero Sir Brans?

—¿Cómo puede ser eso? ¡Sir Brans es uno de los hombres más guapos del Imperio! ¡Además, está soltero!

—¡Dios mío!

Sabía que Sir Enoch era muy popular entre las jóvenes de la capital, pero la intensa reacción de ellas indicaba que recibía una admiración mucho mayor de lo que había imaginado.

Recordé con nostalgia el hecho de que, hace tan solo unos días, no podía contarles sobre mi amor no correspondido y alababa, para mis adentros, a Raymond como el hombre más guapo del Imperio.

—Sir Enoch es ciertamente una persona encantadora, pero, para mí, el hombre que me gusta es mucho más amable y dulce que él. Incluso, a veces, llega a ser demasiado adorable.

—No te creo. ¿Más guapo que Sir Brans?

—Sí.

Al responder firme y de inmediato, los ojos de Betsy, que había estado escuchando en silencio, comenzaron a nublarse.

—Chloe, tú…—preguntó Betsy con una voz temblorosa que mostraba clara preocupación—. No estarás hablando de Sir Kenneth, ¿verdad?

—¡No! ¿Qué dices? ¡Para nada! ¡No es Sir Kenneth en absoluto!

Me sorprendió el nombre que surgió de repente. Por primera vez, yo misma estaba desconcertada.

—¡Haaa…! ¡Qué alivio!—exclamó Betsy con un profundo suspiro mientras se relajaba.

—¿He oído mi nombre?

De repente, Sir Kenneth apareció. La llegada de el muchacho que ostentaba una de las primeras posiciones en el ránking de “quién era el hombre más apuesto del Imperio”, después de Sir Enoch, hizo que todas contuvieran el aliento y lo miraran fijamente. Al no haber respuesta, de un montón de jóvenes que lo observaban estupefactas, el joven caballero añadió, mientras inclinaba la cabeza en confusión:

—Bueno, creí que había oído mi nombre. ¿Por casualidad me llamaban?

—¡No, te has equivocado!—respondió Betsy con la cara roja entre miradas de recelo.

—¡Oh! Es una pena, entonces…

Sir Kenneth se sonrojó, y se frotó la nuca sintiéndose algo incómodo. Al igual que Enoch, él sostenía un ramo de flores rojas en la mano.

—¿Y esas flores…?

—¡Oh! Son para Melly. Si la ves, ¿podrías entregárselas por mí?

—¡Sí, claro! Me encargaré de entregárselas, Sir Kenneth.—contestó Betsy extendiendo las manos de manera cortés para recibir el ramo con avidez.

—Muchas gracias, Lady Carolina.

Con una sonrisa fresca, Sir Kenneth se despidió y se alejó.

—Je, je, je…—Betsy rió de manera siniestra mientras frotaba el ramo de flores de sir Kenneth contra su rostro. Su sonrisa, que parecía maliciosa, me recordó a la de Daria.

—Entonces, primero deberíamos encontrar a Lady Kenneth, ¿no? Hay que entregarle el ramo…

—¡No hace falta! Después de todo, Lady Kenneth probablemente tirará el ramo a la calle como si fuera basura.—protestó Betsy quien parecía no tener la intención de entregar las flores a Melly, la hermana de Sir Kenneth. 

Pero no era descabellado lo que Betsy había respondido. Considerando cuán terriblemente Lady Kenneth despreciaba a su tercer hermano, era comprensible.

—Acaso… Betsy, ¿Estás enamorada de Sir Kenneth?—pregunté.

—¿Qué?—Betsy saltó en el lugar y negó varias veces tras un ligero titubeo—. ¡N-no, no, no, no!

Me sorprendió que, al tratar de indagar un poco, su reacción lo confirmara todo y, siendo como era ella, un libro abierto, me hizo reír al verla montar una escena donde insistía en que no le gustaba Sir Kenneth.

«Es demasiado obvio, realmente le gusta.»

Mi ligera risa se mezcló, al unísono, con las de las otras jóvenes, sintiéndome como una chica común y corriente. Tras calmar a Betsy, que estaba claramente molesta y roja como un tomate, fuimos juntas a buscar a Lette. Había una larga fila de personas que habían venido a recibir la bendición de la Santa y tuvimos que esperar un buen rato.

Finalmente, llegó nuestro turno de ver a Lette. Betsy y Lady Miller recibieron primero su bendición y, cuando me encontré frente a ella, exclamó con una radiante sonrisa:

—¡Chloe!—Lette inmediatamente me entregó una flor de color rosa, siendo la segunda flor después de la amarilla que me dio Sir Enoch, y añadió con exaltación—. Estaba preocupada por si Chloe no venía. ¡Ahora Lette le dará a Chloe su bendición!

Mimy: Esta forma idiotizada de hablar de uno mismo en tercera persona se considera lindo en los países asiáticos. Supongo que, en este caso, lo hacen para denotar que Lette tiene una mentalidad de niña de 4 años aunque esté presente en su forma de adulta tal como dice Chloe, a continuación:

Lette, con una apariencia similar a la mía en edad, hablaba como una niña.

—Es un honor, Lette.—sonreí mientras me sentaba frente a ella. 

Lette puso las manos sobre mi cabeza y murmuró algo imperceptible.

—… ¿Ya ha terminado?

—Sí.

No sentí nada en absoluto, pero verla recitar de forma solemne me parecía asombroso.

—Yo también quisiera disfrutar del festival con Chloe… Pero estoy atrapada aquí, y me siento tan frustrada…—gimoteó Lette mientras se quejaba.

—Bueno, piénsalo positivamente, Lette. Algún día las futuras generaciones celebrarán el festival en tu honor y siempre te recordarán como la Santa Flora.

Lette bajó la mirada, con una expresión melancólica y respondió tajantemente:

—No creo que eso pase, Chloe… Yo soy el “Olvido”.

—¿…?

Cuando no entendí sus palabras y la miré con curiosidad, Lette sonrió y sacudió la cabeza:

—No importa. No es nada, Chloe. Haz como si no me hubieses escuchado…

Quería saber más, no podía ignorar sus ojos llenos de tristeza. Sin embargo, como había muchas personas esperando detrás de mí, no podía quedarme por mucho tiempo.

Reacia, me estaba levantando para irme cuando, de repente, me detuve y me volví hacia ella.

—¿Por qué dijiste esas cosas sobre la Emperatriz antes?

—No estaba mintiendo. De verdad, ella nació con el destino del “Pionero”.

Lette miró hacia arriba con una expresión serena. Aunque su apariencia había cambiado a una de adulta, su aura era considerablemente diferente a antes mientras continuaba hablando:

—La corona de la Emperatriz está sobre la cabeza de Chloe.

—…

Raymond no podría haberle contado a Lette sobre sus asuntos con Daria. Es más, yo también supe los detalles hace poco. Pero lo más sorprendente era su forma de declarar aquello, parecía como una Santa profetizando el futuro.

—Es verdad, Chloe. ¿Por qué no me crees?

Entre su melancolía había un deje de molestia. Sin embargo, para mí, era una historia difícil de creer. Más aún cuando no era la primera vez que la pillaba en una mentira usando su posición como Santa.

—Si no quieres creerlo, no lo hagas. De todos modos, la rueda del destino de Chloe ya ha comenzado a moverse.—determinó Lette con recelo.

—Bueno… Te  veré de nuevo cuando regrese al Palacio, Lette.—me despedí brevemente y salí al exterior. 

Betsy y Lady Miller, quienes ya no podían esperar más por mí, se habían sumergido en la música que tocaban unos artistas, unos cuantos metros más allá de donde yo me encontraba. Planeando caminar hacia donde ellas estaban, un hombre se interpuso en mi camino de forma repentina.

—Cuánto tiempo sin verte.—dijo una muy conocida voz masculina—. Chloe, mi amor.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY



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