Capítulo 66
Raymond, en la cama, empezó a acariciar mi hombro como si intentara arrullarme. Mi cuerpo relajado comenzaba a rendirse ante la creciente somnolencia.
—Puede que suene raro…—comentó él—. Pero simplemente no puedo evitar que mis ojos se dejen llevar hacia allá donde esté la Santa. Debe ser por la sensación de confort que siento al verla.
—¿Hmm…?
—¡Ah! ¡No me malinterpretes, Chloe!—se apresuró a decir Raymond nervioso por mi reacción, que no era nada más que la de alguien que acababa de centrar su atención, tras salir de su letargo—. Es un sentimiento, el cual no puedo razonar y, por supuesto que no tengo segundas intenciones con ella. Además, no siento ninguna inclinación hacia alguien tan joven como ella. Aunque no estoy seguro de tu edad exacta ahora, después de ver que puede cambiar de aspecto… ¡Pero te aseguro que la única a la que amo y me cautiva irremediablemente eres tú!
Me divirtió su intento de justificar su comportamiento, pensando que lo había entendido mal.
—Tranquilo, no te malinterpreté.
—Pero… Acabas de mirarme fijamente… Y tu expresión…
—No es eso. Es nada más que, mis emociones con ella, son muy similares a lo que acabas de describirme, por eso me pareció sorprendente.
—¿Similares, dices?
—Sí. También me invade una sensación muy cálida por dentro cuando veo a la Santa. Por tanto, supuse que la razón era que, las personas bendecidas por el Dios Ramie, tienen un poder diferente al de los demás; la gente común, como nosotros. Así que, debido a eso, creo que es normal sentir cierta atracción hacia ella, ¿no te parece?
—Sí, debe ser eso. Definitivamente es una persona muy extraña y única.—después de dudar un momento, Raymond me miró a los ojos y sonrió ampliamente—. Bueno y quizás también porque se parece a ti.
Mimy: Amigo lo estás empeorando…
—…
—Por supuesto, no te iguala en absoluto.
—¿Tú también ves un gran parecido entre la Santa y yo?
Ya había escuchado esto de varias personas antes e incluso yo lo había pensado así. Sin embargo, lo pregunté de nuevo para saber su opinión, por curiosidad. Él asintió y, con un tierno beso en la frente, respondió:
—Si hubieras tenido una hermana menor, quizás hubiera sido alguien como ella.
—No lo sé. Puede que tengas razón. Aunque ella misma dice que odia que nos comparen como si fuéramos hermanas.—le comenté soltando una risilla al recordar la reacción de Lette, la cual era de total indignación.
Raymond que me miraba con dulzura, acarició suavemente mi rostro mientras susurraba.
—Voy a divorciarme.—su voz era tranquila, a pesar del gran peso de sus palabras—. Como bien sabes, mi relación con Daria es puramente política…
—¿Es por mi culpa?—interrumpí.
—No del todo y tampoco tienes por qué sentirte mal. Ella misma propuso el divorcio esta vez…—Raymond frunció el ceño como si estuviera recordando algún momento del pasado.
—Aun así…—dije nerviosa por las implicaciones que esto provocó en el pasado—. Si la Emperatriz sugirió el divorcio repentinamente es debido a mí, entonces yo…
—Chloe, ella lo dijo el día en que nos casamos, hace diez años.—explicó él antes de que terminara de hablar—. De aquellas, Daria me dijo que no tenía intención de ser mi esposa durante mil años. Claro que, siendo sinceros, tampoco puedo negar que no haya sido influenciado por ti. Pero quiero que sepas que nuestra relación siempre fue un arreglo basado en necesidades mutuas del momento y nada más. Íbamos a acabar en divorcio de una forma u otra. Por tanto, la respuesta es no, no es tu culpa.
—…
—Chloe… ¿Tengo que repetirlo? De verdad, no te sientas culpable. Si no fueras tú, eventualmente Daria y yo habríamos tomado caminos por separado debido a otra cosa.
A pesar de sus palabras tranquilizadoras, todavía tenía una expresión incómoda. Entonces, él soltó una pequeña risa, como para aligerar el ambiente, antes de continuar la conversación:
—No tenía la intención de hablar de esto… ¿Recuerdas el trato que hice con Daria cuando volvimos del Gran Ducado? Bueno, ya sabes que, principalmente, fue por tu protección. Sin embargo, hubo una condición por parte de ella; el divorcio.
—¿Qué?
Lo que me confesó me sorprendió con creces. Daria me había comentado que lo que recibía de Raymond, a cambio de convertirme en su Dama de compañía, era algo muy valioso. Así que, nunca me imaginé que eso era lo que ella tanto ansiaba. Al verme confundida, Raymond explicó con calma:
—Quería protegerte del Duque de Ludwig directamente. No obstante, me dejaste en claro que no pretendías involucrarte más conmigo. Así que, como favor, le pedí a Daria que te protegiera.
Como él mismo dijo, cuando volví en el tiempo, me sentí abrumada por él y lo que había pasado en aquella época. Especialmente porque su trágica muerte fue por mi causa. Por tanto, pensé que lo mejor era no tener nada que ver con él en esta vida.
—Daria aceptó de inmediato y propuso el trato al instante.
—Entonces, ¿las condiciones del trato…?
—Sí, como dije, fue el divorcio y, a mayores, también pidió tierras por un valor mayor al Ducado de Caroline como compensación. Te lo dije, es una mujer con muchas artimañas. Al principio solo quería usar a alguien como tú para sacar más de mí. No obstante, está claro que siente simpatía por ti después de todo este tiempo.
—… No tenía ni idea.
—Bueno, ya que lo hemos hecho una vez, el segundo será más fácil. Ambos ya hemos preparado todo para el divorcio, prestando atención a los detalles y con la más absoluta precaución. Iba a hacer el anuncio cuando estuviera seguro de tu seguridad, sin estar bajo la tutela del Gran Duque de Ludwig. Sin embargo, ahora que te protegeré directamente, no creo que haya más razones para retrasarlo. Solo espero que no te opongas a ello, ¿sí?
Raymond acarició mi cabello con una mano mientras me abrazaba por los hombros. Su beso en la coronilla me hizo sentir un cosquilleo por todo el cuerpo. Ante mi silencio, Raymond, inquieto, preguntó:
—… ¿O no? ¿Todavía vas a seguir rechazándome, Chloe?
Tímidamente, moví la cabeza en señal de negación, y una risa suave llenó la habitación.
—Como te dije hace mucho tiempo, tú serás mi única esposa, Chloe.
—Pero eso solo sería una repetición del pasado.
Aunque sus palabras eran muy románticas, me sentía intranquila. Después de todo, de aquellas, ¿no era mi presencia la que había causado la caída de Raymond?
—¿Realmente crees que esto es solo una repetición de lo que pasó en aquella época?
—Mantenerme a tu lado eventualmente será lo que rompa tu poder en el estado.
—No te preocupes. En aquel entonces, toda la iglesia y la nobleza estaban en contra de mis deseos. Pero ahora tengo un plan.—la sonrisa confiada de Raymond se ensanchó—. Pues ya que conozco todas las intenciones de Kylos de Ludwig, no habrá segunda vez en la que me atrapen con el mismo truco. Así que, no te preocupes Chloe, tan solo déjamelo a mí.
—Ya bueno… No obstante, debes tener cuidado. Kylos ha sido un hombre que ha deseado tu caída desde hace mucho tiempo.
—Ahora que finalmente estás conmigo, no hay nada que no pueda hacer. Confía en mí, esta vez.—y, cuando sus ojos se suavizaron mientras me miraba, añadió—. Te prometo que no vacilaré, no me dejaré intimidar por la oposición, ni tampoco me contendré hasta que consiga tenerte a mi lado. Chloe, de verdad, haré todo lo posible para que nunca te arrepientas de haber venido a mí.
Sus palabras parecían querer hacerme llorar, así que lo abracé con todas mis fuerzas para evitarlo.
—¡Oh, Raymond! ¡Tonto! Incluso sin eso, nunca me arrepentiré de haberme enamorado de ti… Abrázame, Raymond. Quiero sentirte todavía más.
—¿Por qué te has convertido en una niña de repente?
Su pregunta juguetona me hizo hundirme más en sus brazos.
—Solo abrázame más. Tengo miedo. Dicen que hay fantasmas en la capital últimamente.
—¿Fantasmas?
—¿No has oído las historias que circulan sobre un espíritu maligno?
Al levantar mi cabeza del pecho de Raymond, vi que él me miraba con una expresión de interés.
—¡Wow! ¿Chloe tiene miedo a los fantasmas? Eso es demasiado adorable.
—¡Oh, vamos, Raymond! ¡Claro que no! Solo… Es un rumor. Dicen que una mujer que murió hace mucho tiempo está buscando vengarse de la chica que le robó a su prometido y, por eso, últimamente están desapareciendo muchachas con el cabello plateado.
—¡¿Qué…?!
—¿No lo has escuchado? Ya hay varias personas cuyo paradero es desconocido.
El rostro de Raymond, que escuchaba la historia de los fantasmas, se volvió grave y luego se oscureció con un semblante que mostraba preocupación.
—¿Raymond? ¿Estás bien?
—… ¡Ah! Sí…—respondió con un ligero retraso.
—¿También tienes miedo a los fantasmas?
—¿Qué? No, no es eso…—Raymond, que estaba moviendo la cabeza negativamente, exhaló con pesadez—. Lo que me has contado sobre los fantasmas no es solo una habladuría.
—¿Cómo? Entonces, ¿es realmente…?
Mi rostro, que en parte había sido juguetón, se volvió pálido. Por otro lado, Raymond, que notó el cambio en expresión, rió amargamente mientras acariciaba mis mejillas.
—Ya he recibido informes sobre las desapariciones de las mujeres que me cuentas. Pero, al contrario que lo que dicen los rumores, no es obra de un espíritu maligno. Es claramente obra de un ser humano.
—¿Obra de un ser humano? ¿Por qué alguien haría algo así…?
—No sé cuál es su propósito. Aun así, toda precaución es poca y debemos tener cuidado. Pero no te asustes demasiado, Chloe. Recuerda que estoy siempre aquí, contigo.
Si dijera que no estaba asustada en absoluto, sería una mentira. Sin embargo, la voz tranquilizadora de Raymond me hizo sentir un poco más calmada y asentí con la cabeza.
“Raymond de Astarot”. Él siempre ha sido un hombre que asume la responsabilidad de sus palabras, incluso en los momentos más escabrosos, donde la vida y la muerte penden de un hilo.
—No voy a tener miedo. Te lo prometo, Raymond.—dije con determinación.
—Así me gusta, preciosa.
Él sonrió ampliamente y me dio un suave beso en la frente.
—¿Qué es esto? ¡Es como si me estuvieras tratando como a una niña!—con mi tímida queja, él mostró una sonrisa traviesa en su rostro.
—¡Vamos, Chloe! No digas cosas tan lamentables.—sus manos grandes y robustas rodearon mi rostro con suavidad—. Debería demostrar nuevamente… Que mis sentimientos por ti no son solo algo que puede surgir ante un simple niño.
Viendo el deseo ardiente y profundo en sus ojos, no pude evitar reír suavemente mientras trataba de detenerlo.
—¡Oh, por favor, Su Majestad! Puede decirlo con palabras, no hace falta que…
Sin embargo, él no esperó a que le pidiera que se detuviera y me mordió ligeramente el labio inferior de forma tentadora.
—Hmmm…
Con un pequeño gemido saliendo de entre mis labios, él me acercó aún más y profundizó el beso metiendo su lengua, como si devorara mi boca. Luego de despegarse un momento, él me miró fijamente y dijo.
—Te amo, Chloe. Espero que entiendas que el amor que siento por ti, no es algo que se pueda tomar a la ligera.
Ante la intensidad pasional que emanaba de su cuerpo, respondí a su serio rostro, con una suave voz que le susurró al oído:
—Entonces, por favor, demuéstramelo.—y, mientras ya notaba su virilidad dura elevándose sobre mi vientre, añadí—. Antes de que termine esta noche.
Él, incapaz de contenerse, me abrazó fuertemente y me hizo el amor de forma irresistible.
Después de pasar un largo tiempo con él, salí de su habitación justo antes de que amaneciera. Raymond parecía realmente apenado y no quería que me fuera, aferrándose a mi cintura como un niño. No obstante, tuvo que desistir, pues aún me sentía incómoda saliendo de sus aposentos a pleno día.
Al pasar por el oscuro pasillo, y abrir la puerta de mi cuarto, sentí la presencia de alguien que no debería estar allí.
«¿Quién…? ¡Ah! ¿Realmente…? ¿Podría ser el fantasma?»
El miedo repentino hizo que se me pusieran los pelos de punta. Sin embargo, recordé inmediatamente lo que Raymond me había dicho. Él había afirmado que el espíritu maligno no existía y que todo era obra de una persona. Además, le había prometido que no iba a temer a lo que decían unos simples rumores, cargados de bulos.
Sigilosa, me moví tratando de encender la luz y, en un instante, una sombra negra se abalanzó sobre mí desde la oscuridad.
—¡…!
—¡Chloe!
La culpable del susto, quien se había lanzado a mis brazos, resultó ser Betsy. Tras comprobar que todo estaba en orden, me calmé lentamente mientras, con suavidad, la separaba de mí.
—Un momento, Betsy. Casi me das un susto de muerte. Primero enciende la luz, ¿no crees?
—¡Chloe! ¿Por qué llegaste ahora? ¿Dónde has estado anoche?
Cuando iluminé la habitación, noté que su rostro estaba completamente pálido.
—¿Qué ha pasado, Betsy?
—Esto… Es…
La blancura de su semblante era tal y como si hubiera visto un fantasma. Instintivamente, sentí que algo malo había sucedido. Pero, lejos de armar un escándalo, esperé pacientemente a que terminara de hablar.
—Lady Eloise…—Betsy, con los ojos cerrados fuertemente, gritó con una voz temblorosa—. ¡Ha…! ¡Desaparecido…! ¡Desapareció, Chloe! ¡Es terrible! ¡No se encuentra por ninguna parte!
—¡…!
—¿Qué vamos a hacer, Chloe? ¿No es un fantasma que busca vengarse de las mujeres de cabello plateado? Yo… ¡Yo estaba preocupada por ti! Por eso estaba aquí… Afuera estaba oscuro y no estabas en tu habitación… Por eso esperé hasta que llegaras, pero me quedé dormida y…
—Estoy bien, Betsy. Estoy aquí. No pasa nada, todo está bien.—dije para consolar a mi amiga llorosa mientras pensaba en lo que me había dicho Raymond.
Él había mencionado que las desapariciones recientes eran eventos reales, es decir, crímenes causados por una persona de carne y hueso. Por tanto, nada de esto estaba sujeto a ningún fenómeno paranormal. Es más, el día en que Lady Eloise había visitado el Palacio durante el picnic, Lette había dicho que ella olía a Kylos.
«Entonces… ¿Podría estar todo esto relacionado con Kylos? Aunque es un poco extraño, Lette no habría hablado sin fundamentos, y tampoco creo que sea algo tan descabellado…»
Las dudas quedaron suspendidas en el aire, mientras tranquilizaba a Betsy que lloraba sobre mi almohada. El sol ya había comenzado a salir y, con ello, un nuevo día había empezado en el Imperio de Astart.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY