Capítulo 127
Grayson se cubrió la mejilla con una mano y miró a Dane con expresión de injusticia. Ante la protesta silenciosa, Dane simplemente mordió un trozo de bacon con indiferencia. Al ver la mejilla enrojecida e hinchada de Grayson, por un momento sintió remordimientos.
«¿Lo habré golpeado demasiado fuerte?», pero pronto desechó ese pensamiento.
Al mirar su propio pecho, completamente destrozado, consideró que el castigo había sido más que suficiente. No, incluso excesivo.
«¿Acaso no merecía más que un puñetazo en ambas mejillas?»
De pronto, recordó algo y pensó con amargura: «Durante un tiempo, no podré cambiarme de ropa en el vestuario…»
Frunció el ceño y se metió el último trozo de pan en la boca, masticando con fuerza. En ese momento, Grayson, que parecía estar reflexionando profundamente, finalmente habló:
—Oye, Dane.
La vacilación en su voz hizo que Dane lo mirara de reojo mientras bebía jugo. Grayson tragó saliva con un sonido audible y, con el rostro pálido, preguntó:
—¿Acaso… yo… te…?
—Fui yo quien te atacó.
Dane respondió sin expresión y dejó la taza vacía sobre la mesa. Grayson, que había forcejeado con las palabras incluso tragando en seco, quedó con expresión aturdida. Al ver su reacción, Dane lo dejó claro una vez más:
—Fui yo. Tú estabas distraído por el rut.
Con un sonido de fastidio, Dane recogió los platos. Grayson, que hasta entonces no había reaccionado, finalmente abrió la boca:
—…Ah.
Una breve palabra escapó de sus labios, que se relajaron ligeramente. Dane lo miró fijamente, sorprendido de que estuviera sonriendo.
«¿Cómo puede alegrarse tanto al escuchar que fue él quien sufrió?»
Justo cuando sentía una mezcla de emociones, Grayson preguntó de repente:
—Oye, lo del pecho… ¿fui yo quien lo hizo?
Dane pospuso la respuesta por un momento y lo observó.
«¿Qué estará sintiendo ahora? ¿Remordimiento? ¿Culpa? ¿O…?»
Antes de que pudiera terminar de pensarlo, Grayson, con el rostro enrojecido y los ojos brillantes, preguntó:
—Tus pechos están más grandes, Dane. ¿Qué tal si aprovechas y te pruebas el sostén que te compré?
Robin: ajajajajajaj Grayson nunca decepciona ajajajajaja
Dane no dijo nada, solo levantó el puño. Afortunadamente, Grayson aún conservaba su instinto de supervivencia y cerró la boca de inmediato.
«Por supuesto. ¿Qué más podía esperar de este idiota?»
Conteniendo las ganas de golpearlo, Dane señaló el plato de Grayson con un gesto de mentón:
—¿Qué haces? Come.
Grayson tomó el tenedor a regañadientes, pero no se animaba a llevárselo a la boca. Ante su indecisión, Dane tomó medidas drásticas.
—…¡Gah!
Grayson inhaló, sorprendido, cuando Dane arrebató el pan y se lo metió directamente en la boca. El pan que ocupaba un lado del plato desapareció en un instante, y Grayson no pudo ocultar su conmoción. Mientras lo miraba con expresión pálida, Dane mascó el pan y dijo:
—Si no comes rápido, esto es lo que pasa.
Grayson quiso protestar, pero no tuvo oportunidad. Justo cuando abría la boca para hablar, Dane tomó un trozo de bacon con la mano y se lo metió dentro. Al final, Grayson levantó el plato apresuradamente para proteger el huevo restante. Al ver que empezaba a comer, Dane giró y colocó los platos en el lavavajillas, cerrando la puerta.
«Bien, ¿ahora qué?»
Debido al rut de Grayson, había tenido que usar dos días de vacaciones obligatoriamente. El jefe de la oficina estaría ansioso por explotarlo al máximo. Solo de pensar en el trabajo que le esperaba, le salió un suspiro.
«No hay remedio»
Dane dejó de darle vueltas al asunto. No era de los que se preocupaban por situaciones inevitables. En ese momento, el problema inmediato era el almuerzo. Abrió la nevera y examinó los ingredientes, encontrando unas salchichas de buena calidad.
«¿Tal vez unos hot dogs…?»
Extendió la mano sin pensar, pero se detuvo de golpe. De pronto, le punzaron el pecho y los pezones al mismo tiempo. Recordó algo desagradable y apartó la mirada de las salchichas, buscando otros ingredientes. Pronto encontró verduras y carne.
«¿Qué puedo preparar con esto? Sándwiches, hamburguesas…»
—…
—Maldición.
Dane se pasó una mano por el rostro con frustración. Los pezones y el pecho, que no dejaban de doler cada vez que intentaba olvidar, lo mantenían en constante alerta. Giró la cabeza para mirar al responsable de todo este desastre. Grayson, que fingía estar desconsolado mientras miraba su plato vacío, sintió la mirada y levantó la cabeza, paralizándose. Dane no tardó en hablar:
—Tú.
—S-sí.
Grayson respondió de inmediato, visiblemente nervioso. Dane lo advirtió con voz severa:
—Prohibido acercarse hasta que esto se cure.
—Eh…
Grayson puso cara de desánimo al instante, pero Dane sabía que probablemente era otra de sus falsas expresiones. Mientras pensaba eso, sacó pechuga de pollo, la sazonó con sal y pimienta, y la metió al horno. Al tomar unas galletas de la alacena, sintió una mirada cargada de intenciones.
—¿Qué?
Al volverse, encontró a Grayson, que ya se había repuesto y preguntaba:
—Entonces… ¿estará bien después de curarse?
Dane solo frunció el ceño. Grayson, aunque incrédulo, no apartó su mirada expectante, esperando una respuesta. Ante esos ojos brillantes dirigidos a él, Dane suspiró y miró a lo lejos. Finalmente, respondió con resignación:
—Haz lo que quieras.
—¡Dane, te amo! —gritó Grayson, emocionado, mientras su amor brotaba como una cascada.
La reacción de Dane fue indiferente:
—Sí, gracias.
Lo dijo sin entusiasmo y volvió a preparar el almuerzo. Dane nunca le devolvía un “te amo”, pero a Grayson no le importaba. Para él, era suficiente que Dane compartiera el mismo espacio y mantuviera conversaciones con él.
«Sí, solo con esto ya tengo tanto por lo que estar agradecido»
Dane lo saludaba, respondía a sus palabras e incluso le permitía tocar su pecho. Esta sensión, este sentimiento era…
—Estoy sintiendo felicidad —declaró Grayson con voz conmovida—. Esto es felicidad. Esto es amor.
Lo que tanto había anhelado ahora latía con vida ante él. Dane lo miró de reojo y volvió a girar la cabeza, pero Grayson notó claramente una sonrisa fugaz en sus labios.
—…¿Eh?
Grayson se detuvo en seco.
«¿Qué fue eso? ¿Qué clase de reacción es?»
Robin: Ya cayó Dane !!
Él siempre había sido hábil para leer los sentimientos y pensamientos de los demás. Nunca se había equivocado, sus predicciones siempre acertaban. Así que esta vez no debería ser diferente.
«¿Qué significa esa sonrisa?»
Si no fuera Dane, Grayson habría concluido una sola cosa: «Ese hombre me ama».
Pero su opuesto era Dane Striker. El único hombre en el mundo que, incluso si Grayson fuera la última persona en la Tierra, jamás lo amaría.
Al pensarlo, su euforia se desvaneció lentamente.
«¿Qué clase de alucinación absurda es esta?» Se rió de sí mismo y reajustó sus pensamientos. No era momento para ilusiones tontas. Tenía algo importante que decirle a Dane.
—Dane, ¿qué quieres?
—¿Qué? —Dane giró la cabeza ante el tono alegre de Grayson, mientras sacaba una bolsa para guardar el almuerzo.
—Pasamos juntos mi rut —continuó Grayson—, así que quiero compensarte. ¿Qué te gustaría? Un regalo para mi amor también estaría bien. Te daré lo que desees.
Añadió una sonrisa coqueta. Para él, era lo más natural. Recordar todo lo que Dane había hecho por él le llenaba el pecho de emoción.
«¡Pasó mi rut conmigo, absorbió mis feromonas, me preparó el desayuno, dejó que su pecho terminara así… ¡e incluso dijo que podría tocarlo otra vez! ¡Dane Striker, ese individualista empedernido…!»
—¿Por qué?
La pregunta abrupta lo devolvió a la realidad.
—¿Eh?
De pronto, sintió como si le hubieran arrojado agua fría. Dane lo miraba con el ceño fruncido. Ante su silencio, insistió:
—¿Por qué me das un regalo? No hay motivo.
Grayson solo lo miró, desconcertado.
Robin: Listo, me voy por unas merecidas Hamburguesas, porque hoy no se cocina compermisa.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R