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Capítulo 124

—Aah…

¿Era su vientre un lugar tan sensible?

Dane, quien sin querer había dejado escapar un gemido, recordó vagamente. Su cabeza zumbaba, imposibilitándole recuperar la compostura. Aunque sintió confusión hacia sí mismo, pronto encontró una explicación para aquella situación.

Era por las feromonas.

Las feromonas de Grayson, un Alfa en celo, habían invadido su cerebro sin piedad. Era una deducción demasiado lógica. Pero, al margen de eso, la sensación de estar siendo perforado desde adentro era imposible de ignorar.

—Ugh, ugh, ahh…

Los gemidos brotaron entre sus dientes apretados. Grayson parecía haber perdido por completo la razón. Clavaba su miembro sin piedad, como si quisiera hundirse aún más dentro de él.

En algún momento, las rodillas de Dane habían llegado hasta encima de su cabeza. Con las caderas completamente elevadas, Grayson fijó la mirada en él desde arriba.

—Ah.

Dane dejó escapar un suspiro. Sus pupilas moradas se habían tornado doradas por completo. Las feromonas lo habían consumido. Ni siquiera sabía lo que estaba haciendo, pensó Dane, frunciendo el rostro. Sentía el miembro hinchándose hasta llegar justo debajo de su ombligo.

—Ah… ngh…

De pronto, le dolió tanto por dentro que sintió que reventaría. Grayson había anudado, expandiéndose abruptamente como un tapón sellando su vientre.

—Haaa…

Tras un largo suspiro, Grayson tembló levemente. Dane pudo sentir con claridad cómo este eyaculaba dentro de él, como si algo ardiente se derramara en lo más profundo, esparciéndose con un calor penetrante.

Inconscientemente, Dane miró su vientre con ojos desconcertados. Su cintura doblada a la mitad facilitaba la vista. Siguió la sensación del líquido expandiéndose y, entonces, lo supo: la ubicación exacta de su útero.

Enrojeció al instante, y Grayson habló. Al principio, no entendió su voz entrecortada y baja, pero pronto las palabras llegaron a sus oídos. Jadeante, con el rostro arrebolado, Grayson repitió una y otra vez:

—Te amo, Dane.

Dane solo lo miró en silencio. Otra expresión inescrutable cruzó su rostro, pero Grayson solo siguió repitiendo aquellas palabras.

—Bien —susurró Dane—. Lo sé, Grayson.

En otra circunstancia, Grayson habría querido entender qué significaba eso. Pero ahora solo parpadeaba aturdido, repitiendo lo mismo.

Dane esperó en silencio a que terminara. Duró mucho, y así descubrió que Grayson eyaculaba en cantidades abrumadoras. Aunque lo había sellado por completo, el semen rebosó y goteó, incapaz de contenerse todo dentro.

Cuando por fin acabó, Dane exhaló aliviado al notar que aquella sensación extraña cesaba.

«¿Descansaremos ahora…?»

La primera vez que lo hicieron, Grayson también estaba en celo, pero había sido una situación imprevista. No era un celo normal, sincronizado con su ciclo y acumulado por feromonas. Por eso, Dane no había sabido cómo era un “celo normal”.

—¿Qué…?

De pronto, Grayson comenzó a moverse de nuevo. Dane gritó sobresaltado. Sabía que el celo no terminaría ahí, pero ¿tan pronto? ¿No acababa de eyacular? ¿Dos veces seguidas? ¿Cómo podía estar listo otra vez? ¿Sin descansar?

—Dios… maldita sea… —murmuró, pálido.

Grayson ya se había pegado a él, frotando su cuerpo por completo. Mientras este gemía, restregándose contra sus pechos, Dane solo miraba al techo, impotente.

—Ah, haah, ah, ngh…

Gemidos agotados escapaban de su boca. Ahora, Dane estaba sentado sobre Grayson, moviendo las caderas arriba y abajo, sintiendo cómo el miembro grueso entraba y salía, llenándolo por completo.

Grayson sostenía sus pechos con ambas manos, apretando con fuerza, como si temiera soltarlos. Dane no tenía energía para resistirse.

«Un poco más. Solo un poco.»

Podía sentir que Grayson estaba cerca. Dane aceleró el movimiento, y, como si fuera una señal, Grayson torció el rostro.

—¡Ngh…!

—…

Con un gemido, sus manos que sujetaban el pecho apretaron con fuerza. Poco después, el semen fresco se esparció por el vientre de Dane.

Cerró los ojos por un momento y, al abrirlos, esta vez estaba acostado. Grayson jugueteaba con su pecho, lamiendo, mordiendo y chupando sin parar. 

«¿De verdad mis pezones eran tan grandes antes?» Dane lo pensó vagamente, pero ya no quiso seguir reflexionando. Aunque sintió que Grayson entraba en él de nuevo, simplemente se dejó estar, abandonado.

—Te amo, Dane.

Grayson volvió a confesar mientras besaba sus mejillas y labios, pero Dane ni siquiera reaccionó.

***

A lo lejos se escuchaba el canto de los pájaros. Ni siquiera sabía cuándo había cesado la lluvia que antes caía con tanto estruendo. Bajo la deslumbrante luz del sol que se derramaba por la ventana, Dane estaba sentado en la cama con el rostro desencajado. Un mundo tan pacífico y soleado… le resultaba increíble.

Su rostro, antes tan atractivo, ahora estaba demacrado como nunca. Tenía oscuras sombras bajo los ojos, la barba crecida, la mirada vacía y el cabello enmarañado y despeinado. Su cuerpo no tenía un solo lugar ileso, pero su pecho era lo peor. Era tal el estado de su pecho enrojecido, amoratado, incluso con moretones de un púrpura intenso que no se atrevía ni a tocarlo.

Era casi impresionante que no hubiera dejado ni un solo centímetro intacto en esas dos amplias zonas. Las marcas de dientes eran claramente visibles en la carne hinchada, inflamada y más grande de lo normal debido a tanto morder y chupar. Por supuesto, los pezones no eran una excepción. Dane estaba horrorizado al ver que sus pezones habían crecido tanto. No era de extrañar, considerando que Grayson no los había soltado ni un segundo: chupándolos, retorciéndolos con los dedos… Era un milagro que no se hubieran desprendido.

Con la mirada perdida, Dane observó su pecho antes de volver los ojos, sin energía, hacia la mesita de noche. Allí estaban los cigarrillos y el encendedor. Extendió el brazo y los agarró.

FUU…

Logró encenderlo con dificultad, inhaló brevemente y exhaló el humo con un suspiro. A través de la neblina grisácea, su mirada se posó en el rostro del hombre que dormía profundamente. Al recuperar la conciencia, se dio cuenta de que estaba en ese estado.

Dane lo miró en silencio. En algún momento, el celo debía haber terminado. Curiosamente, incluso dormido, Grayson esbozaba una leve sonrisa. 

—¿Estará teniendo un sueño agradable? —Dane lo observó un rato.

{—Te amo.}

Su mano, que había levantado sin pensar, se detuvo en el aire. Vaciló un momento antes de bajarla lentamente. Al apartar con cuidado el flequillo que cubría la frente de Grayson, reveló su rostro sereno. Dane acarició su cabello suavemente y luego se detuvo.

{—Te amo, Dane.}

Afuera, los pájaros seguían cantando. Pero Dane mantenía la mirada fija en Grayson. Exhaló lentamente el humo que había inhalado profundamente y permaneció sentado así durante un largo rato.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN 
REVISIÓN: M.R


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