Capítulo 2
Dejando a la mujer con la cabeza ladeada, Grayson sacó su billetera del bolsillo interior de su chaqueta. Extrajo varios billetes de 100 dólares y los colocó sobre la mesa antes de hacer su última pregunta:
—¿No tienes nada más que decir?
La adivina respondió con una sonrisa calculada.
—Por hoy, eso es todo.
Lo esperaba. Esta vez tampoco habría nada sustancial. Sintiendo que había desperdiciado su tiempo una vez más, Grayson no hizo más preguntas. Se dio la vuelta y salió del local.
Después de que el imponente hombre de más de 2 metros desapareciera, la adivina, ahora sola en el pequeño espacio, sacó una carta del mazo. La carta que sacó mostraba una torre siendo alcanzada por un rayo. Al verla, la mujer dejó escapar un suspiro tembloroso y negó con la cabeza.
—Pronto ocurrirá algo terrible… —murmuró para sí misma, mirando rápidamente a su alrededor. El aire parecía haberse enfriado de repente. Frotándose los brazos, que ahora estaban cubiertos de piel de gallina, se levantó apresuradamente de su asiento. En ese momento, un cliente entró al local, pero ella agitó la mano y habló rápidamente:
—Hoy hemos terminado, váyase.
—Eh… entonces volveré mañana… —balbuceó el cliente, desconcertado.
Pero la adivina negó con la cabeza de inmediato.
—Oh, no. Mañana tampoco estaré. Ya no voy a seguir con este negocio.
—¿Qué? ¿No seguirás? Oye, espera un momento…
La adivina prácticamente echó al cliente, que estaba demasiado sorprendido para protestar, y comenzó a empacar sus cosas apresuradamente.
—Debo huir, lejos, muy lejos.
Mientras recogía sus pertenencias, distraída, una carta saltó de su mano y cayó al suelo. Al agacharse rápidamente para recogerla, la adivina gritó: “¡Ah!”
La carta que había salido esta vez era “El Diablo”.
Con manos temblorosas, la sostuvo y murmuró mientras miraba la imagen:
—Muy siniestro… extremadamente siniestro.
Como si advirtiera de un futuro espeluznante, un rayo cayó en el cielo seco en el momento perfecto, seguido por un trueno ominoso.
Primera parte: Aquí viene el perro. (Here Comes The Dog).
Como siempre, cuando la noche se profundizó, el sonido de las copas chocando, la música suave y los suspiros embriagados llenaron el espacio. Y, en algún momento, las personas en la fiesta comenzaron a desaparecer de dos en dos. Era un resultado obvio, ya que era una fiesta organizada con ese propósito. Los Alfas dominantes necesitaban liberar feromonas periódicamente; de lo contrario, sufrirían daños cerebrales, desde simples pérdidas de memoria hasta daños cerebrales graves o incluso locura. Por eso, constantemente buscaban parejas para tener sexo, y era común que organizaran fiestas rotativas con ese propósito común.
En esta fiesta, también reunido para liberar feromonas, Grayson estaba sentado en la barra bebiendo whisky mezclado con drogas. El hielo se derretía, formando gotas en el borde del vaso, y sus dedos frotaban lentamente el cristal. A ambos lados de él, un par de gemelos Omegas con rostros idénticos se sentaron, mostrando un interés descarado.
—Tener que trabajar todos los días es algo alegre y triste a la vez —murmuró Grayson con un suspiro.
El hombre sentado a su derecha parpadeó, confundido, mientras el de la izquierda, que había estado bebiendo con él, habló con amabilidad:
—¿Qué pasa, Grayson? ¿Acaso te dan ganas de “trabajar”?
Al enfatizar la palabra “trabajar” y mover los dedos índices y medios de ambas manos, el hombre que había estado observando la situación intervino:
—No digas tonterías. ¿Estás aburrido de vivir sin hacer nada? ¿Es eso?
—No hay forma de que Grayson Miller sea así, ¿verdad? ¿O sí?
Los hombres sentados a ambos lados de la barra intercambiaron comentarios entre ellos mientras observaban la reacción de Grayson. Este soltó una risita y exageró:
—¿En serio? No es que solo me la pase divirtiéndome. A veces hago “trabajo”, de vez en cuando.
Hasta cierto punto, era cierto. No había un Alfa dominante como Grayson que hubiera tenido tantos trabajos. Cada vez que se enamoraba de alguien, solía imitar el trabajo de esa persona. Aunque a menudo descubría talentos o habilidades notables, no era más que una imitación, por lo que, estrictamente hablando, nunca había tenido un trabajo formal.
El problema era que su dedicación desaparecía tan pronto como sus sentimientos por la otra persona se enfriaban. Grayson renunciaba o desaparecía sin consideración alguna, dejando a sus ex parejas lidiando con el dolor y las críticas por su abrupta desaparición.
A pesar de que sus malas acciones eran bien conocidas, siempre había nuevas víctimas debido a su talento excepcional para “actuar como si estuviera enamorado”. Incluso aquellos que habían escuchado los rumores y estaban en guardia no podían resistirse más de tres días. Grayson parecía leer sus mentes, diciendo exactamente lo que querían escuchar y cumpliendo todos sus deseos. Actuaba como si estuviera dispuesto a dar su vida por ellos.
Por eso, siempre pensaban: “Esta vez será diferente” o “Conmigo será distinto”. Pero pronto descubrían que era solo una ilusión, cuando ya era demasiado tarde y habían sido cruelmente abandonados.
“No eras mi destino, adiós.”
… junto con esa frase de despedida que parecía una broma los dejaba. Por eso, muchos murmuraban: “Grayson Miller solo disfruta de fingir que está enamorado”. De lo contrario, ¿Cómo podría ser tan frío con alguien a quien tanto amó? No es que tuviera un botón para encender y apagar sus emociones a voluntad. Sin embargo, algunos decían que Grayson realmente se enamoraba, solo que por un tiempo extremadamente corto.
Ya fuera una ilusión o la verdad, el resultado era el mismo. Grayson hacía que sus parejas se enamoraran perdidamente y luego las abandonaba sin más. No le importaba cuán devastados quedarán los que dejaba atrás. Para él, literalmente, “no era su problema”.
—¿Encontraste a tu nuevo destino o algo así? —preguntó el hombre de la derecha con una sonrisa burlona, como si estuviera hablando de un perro que intentó aparearse con otro en el parque.
El otro hombre, sentado al otro lado, también tocó el cuerpo de Grayson y preguntó:
—Entonces, ¿qué trabajo harás esta vez? ¿Algo en el sector de servicios, quizás?
Guiñó un ojo de manera sugerente mientras miraba a Grayson. El otro hombre, no queriendo quedarse atrás, acarició el muslo de Grayson, específicamente su grueso miembro, lo que le arrancó una sonrisa leve. Aunque las caricias en sus brazos y muslos eran obvias, Grayson los ignoró y habló:
—Tendré que buscar uno, ahora.
Uno de los gemelos preguntó.
—¿Qué tal un trabajo con uniforme? Sería sexy.
—¿Como policía? —intervino rápidamente el otro gemelo, acariciando el miembro erecto de Grayson sobre su muslo. La expectativa de sentir eso dentro de ellos ya los hacía temblar, y las palabras para ganarse su favor salieron solas:
—Y tienes un arma tan grande.
Grayson soltó una risita.
—¿Por qué no?
Una simple respuesta, pero ambos hombres se sorprendieron. Incluso los bartenders, que preparaban cócteles detrás de la barra, los miraron con ojos abiertos de asombro. Grayson, observándolos distraídamente, respondió con calma:
—Es una profesión respetable.
—¿Grayson como policía…?
—Sí, sí, sería genial, te quedaría bien. A mí me gustan los policías, son sexys.
Mientras uno de los hombres parecía desconcertado, el otro rápidamente lo halagó. El primero, no queriendo quedarse atrás, añadió.
—Por supuesto que te quedaría bien. Solo que nunca pensé que lo harías. Grayson, ¿me arrestarías primero? Oficial, ¿debo inclinarme sobre el capó?

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R