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Capítulo 31

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Tormenta mágica.

Es una reacción que ocurre cuando una gran cantidad de poder mágico se mueve y el flujo se interrumpe.

«¡Arthea está en peligro!»

La magia se rompió, el laboratorio se derrumbó.

Eso ni siquiera importaba.

Todo lo que le importaba a Bellona en ese momento era Arthea.

—¡Quédate donde estás!

Gritar era peligroso.

Le preocupaba que se escuchara el sonido de los muebles golpeando la pared. Nunca fue porque odiara a su sobrina, como Arthea había sospechado.

—La protección de la luna, el encendido de la llama, el grito de la estrella fugaz.

Incluso memorizó un hechizo que normalmente no diría en voz alta y activó una fuerte barrera protectora.

¡¡¡KWANG!!!

Arthea, que tenía los ojos bien cerrados, no lo sabía, pero el flujo de poder mágico se precipitó hacia ella en la esquina del círculo mágico roto.

¡¡¡KWAANG!!!

¡¡¡KWAAAAAAAA!!!

El impacto fue tan fuerte que pareció destrozarla en un instante. 

Sólo por un momento fue capaz de detener el poder.

—Arthea.

Tuvo que comprobar el estado de la niña. 

Tenía que sacarla de aquí antes de que el hechizo volviera a activarse.  Pero Arthea no respondió.

—¿Arthea?

Ese momento en el que volvió a pronunciar su nombre por ansiedad.

Arthea salió corriendo de inmediato.

«Aun así, me alegro de que no haya escapado de este lugar.»

El área donde se generó la magia se estableció dentro del laboratorio. Incluso la configuración inicial del círculo mágico no se movió.

«Arthea parece muy sorprendida, así que necesito limpiar rápidamente el laboratorio y calmarla.»

Intento controlar la magia, cuyo comportamiento impredecible podría volverse violento en cualquier momento, y salió en busca de Arthea, pero no aparecía por ninguna parte.

—Vi a Lady Arthea corriendo en esa dirección.

¿Qué tan perdida estaba?

Tras interrogar a los empleados, finalmente se dirigió hacia el granero. Las voces de Arthea y Erios se escucharon a través de la delgada pared.

—Dijo que era una carga.

Bellona se detuvo en seco.

—Ella no es su hija biológica, es una carga…

—¿Quién dijo eso?

—El mayordomo, y… no sé.

Arthea continuó diciendo que las voces pertenecían a unos hombres adultos, pero no vio sus rostros. 

Dijo que no se lo dijeron directamente, pero escucho lo que decían.

—¿Recuerdas siquiera cuándo fue?

—Bueno, fue cuando vino el abuelo.

—¿El Conde Grindel?

Erios frunció el ceño.

¿Quién le diría algo así a una niña?

—Thea, tu abuelo está muerto. Aunque el Conde Grindel es el tío de tu tío, no es tu abuelo.

—Me dijiste eso… —Murmuró Arthea.

Erios estaba perdido en sus pensamientos mientras acariciaba la cabeza de Arthea.

«El mayordomo era ese tipo de persona, y el Conde Grindel también quería interferir en el Ducado.»

Tras la muerte de su padre y su hermano.

Cuando el joven Erios se convirtió en Duque, fueron muchos los parientes que trataron de inmiscuirse en los asuntos familiares.

«Tengo que asegurarme de que nunca vuelvan a decir algo así.»

No fue sorprendente que entre las personas que trajo el Conde Grindel, hubiera alguien que hablara imprudentemente.

—Thea. Olvídate de lo que dijeron.

—Pero dijeron que no te agradaba, así que seguías cazando monstruos.

—¡Claro que no!

—Si mi tío no me necesita, si mi tía me odia…Yo… —La voz de Arthea se entrecortó, y luego volvió a humedecerse. 

Fue entonces.

—Arthea, tu tía nunca te odiará.

Parecía que estaba teniendo lugar una conversación seria, por lo que intervino Bellona, que había estado escuchando en silencio.

Arthea se sobresaltó y abrazó con fuerza la manga de Erios.

Tras un momento de llanto, la voz de Arthea se alzó en tono competitivo.

—Me odias, ¿verdad? No escucho nada. ¡Lo sé todo!

—No, en absoluto.

—¡Me dijiste que no lo hicieras, pero no escuche! ¡Ni siquiera soy su hija biológica!

—Arthea… ¿te desagradará y odiarás a tu tía porque cometió un error o hizo algo mal?

Los movimientos de Arthea se detuvieron por un momento.

—No. Arthea no haría eso.

—Soy diferente a mi tía.

—¿Diferente a qué?

—Soy mala.

Murmuró, pero Arthea no pudo responder adecuadamente.

En lugar de refutar las palabras de Arthea, Bellona habló con voz tranquila esta vez.

—La tía también vino al Ducado, pero es posible que no pueda ocupar el lugar de tu mamá. Hare lo mejor que pudiera, pero todo ha sido tan repentino.

Los ojos de Arthea se abrieron de par en par al oír la palabra “mamá”. Hacía tiempo que era una palabra tabú.

—Pero no pasa nada si me desobedeces y te metes en líos. La tía te seguirá queriendo y eso no va a cambiar.

Amar a un niño que solo hace cosas lindas y es obediente es fácil. No era porque Arthea fuera excepcional, que le daba su amor de manera condicional.

—¿Puedo hablar de mamá…?

—Por supuesto. Claro que puedes.

—Pensé que no querías que…

—La mamá de Thea, es la hermana de la tía.

La hermana con los mismos ojos violetas que ella, pero que parecía demasiado buena para sí misma. 

Que intentaba protegerle a pesar de que sólo era unos años más joven que ella. Ella nombraba las flores mientras caminaban por la calle y ponía la mejor comida en la boca de Bellona primero.

—Así que es por eso.

—…

—¿No se pone triste mi tía cuando hablas de tu hermana?

Arthea jugueteaba con las manos.

Quizás Arthea quería preguntarle a su tía Bellona sobre su madre. 

Pero Arthea nunca mencionó la historia de su madre.

—Me duele el corazón. No puedo ni verla… es una persona que ya no está.

Ella también había perdido a su madre cuando era joven.

Fue lo mismo en su vida pasada y en esta vida.

Hubo momentos en su pasado en los que dudo en hablar por miedo a las pétreas reacciones de los adultos.

—No sé cuánto recuerda Thea a su madre, pero… tú ya tienes una madre, así que no tienes que enojarte por eso.

—¡Dijeron que murió por mi culpa!

Lysia había abrazado fuertemente a Arthea durante el accidente del carruaje. Gracias a ella, la niña había salido ilesa, salvo por algunos moratones.

— No es por tu culpa, Thea

—¡No!

— La madre de Arthea estaba protegiendo a Thea. ¿No es increíble mi hermanita?

—… 

—Thea ya recibió el amor más grande del mundo. No tienes que tener miedo de que alguien te odie. No tienes por qué estar ansiosa. La madre de Thea la protege incluso ahora.

Las lágrimas cayeron de las comisuras de los ojos de Arthea mientras le daba fuerza.

Abrazo a esa niña con fuerza.

—El tío, no sale a someter monstruos porque odie a Thea.

En algún momento, Erios, que se había retirado, se acercó.

—Para proteger y garantizar que la tierra que pasará a Arthea sea segura, el tío va a luchar contra los monstruos. Y eso es lo que hizo también tu padre.

—Yo también quiero ser útil.

Arthea gimió.

—No me gustan los niños. Yo también quiero protegerlos. Aprenderé magia o algo similar, para que yo también…

—Thea todavía es joven, no tienes que presionarte ahora. Estoy segurA de que tu tío está trabajando duro…. Ve un poco más despacio.

—¡Pero! Soy inútil. No me necesitan.

—No, no lo eres.

Bellona se tensó, preguntándose qué diría Erios.

¿Porque era la heredera? 

¿O porque era de la sangre de Killiet?

Ninguna de las dos respuestas era especialmente satisfactoria.

Entonces Erios susurró suavemente.

—Lo que nos une como familia, Arthea.

Una calidez se apoderó de Bellona y Arthea mientras se abrazaban.

Era el primer abrazo que los tres compartían.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MOKA 
CORRECCIÓN: ROBIN


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