Capítulo 30
—El tío dijo que tenía que ir a trabajar.
Al parecer, aunque los tres dormimos juntos, Arthea se despertó en el medio.
{–Tío. ¿Adónde vas sin mí?}
{–Voy a ir contigo o te despertaré para hablar antes de irme. No voy a irme sin decirle a Thea como lo hice antes.}
Erios calmó un rato a la niña que lloriqueaba antes de volver a dormirla. Ahora que lo pienso, sólo es infantil conmigo.
¿Es lo bastante maduro para Arthea o para cualquier otra persona?
Se le da muy bien.
—El tío dejó esto atrás.
Si hay algo que Arthea, Erios y yo tenemos en común.
Es que mantenemos el desayuno simple.
La bandeja que Erios había dejado contenía huevos fritos, fruta, pan tostado, beicon, magdalenas y leche.
—Thea. ¿Tu tío desayunó?
—No lo sé. Normalmente desayuna conmigo…
Arthea dio un gran mordisco al pan, pero la marca en el pan era muy pequeña. No tuvo más remedio que roer combativamente debido a la cantidad limitada que podía comer, volvió a abrir la boca ampliamente.
—¿Va a comer hoy en el estudio?
Arthea está tan tranquila, pero yo estoy buscando a Erios.
«No es un niño. Puede arreglárselas solo.»
Encogiéndome de hombros, decido prepararme para ir a trabajar.
Afortunadamente, tal vez debido a las repercusiones del juego de escondidas de ayer, o quizás porque durmió satisfactoriamente con su tía y su tío, Arthea estaba tranquila.
Parecía más tranquila y relajada que de costumbre.
—Quiero leer un libro junto a mi tía.
Ya se ha hecho bastante cercana de la niñera en comparación con el principio… pero después de que terminó el juego de escondidas ayer y pasó todo el tiempo con la niñera, hoy parecía mejor que yo la tuviera conmigo.’
«El tiempo lejos de Erios y de mí aumentará poco a poco. No es bueno separarno demasiado a la vez…»
No seas impaciente.
Porque todo va mejorando poco a poco.
Hoy definitivamente pasará sin problemas.
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El vocabulario de Arthea era bueno para su edad.
Como las personas que se encargaban de ella cambiaban con frecuencia, y no se acercaba a las personas porque le daban miedo. Y como pasaba bastante tiempo sola, durante ese tiempo leía libros.
Y sus gustos eran eclécticos.
[¿Qué va a hacer un niño! ¡Un niño, apártate!]
El adulto que dijo eso.
[No, ¿el niño es increíble?]
Mirando lo que ese niño ha hecho y considerándolo increíble,
«Quiero volverme fuerte como los personajes de los libros infantiles.»
Arthea estaba orgullosa de que su sangre fuera Killiet. Recientemente, no había dejado de ostentar el título de la espada más fuerte del continente.
Arthea quería aprender esgrima, pero Erios dijo que seis años era demasiado joven para empuñar una espada, y que se lo permitiría cuando cumpliera siete.
«Hmph. Pero quiero volverme más fuerte rápidamente.»
Entonces de repente se le ocurrió una idea.
«La magia no tiene que ver con la fuerza, ¿verdad?»
No parecía tener nada que ver con la fuerza o la resistencia para blandir una espada de madera.
¿Así que tal vez un niño podría vencer a un hombre adulto?
Su tía era maga, así que estaba segura de que a ella también se le daría bien.
—Thea, voy a ir al laboratorio de la tía a comprobar algo un minuto, sólo un minuto, así que espera pacientemente…
—De acuerdo.
El laboratorio y el estudio de Bellona estaban ubicados cerca.
Una vez que la atención de Arthea se centraba en el libro de cuentos, se quedaba quieta, por lo que era seguro levantarse.
Sin embargo, tan pronto como Bellona salió de la habitación, Arthea apartó la cara del libro de cuentos.
El laboratorio…
Un lugar al que no debía ir porque era peligroso.
«¡Los adultos siempre dicen que todo es peligroso!»
Arthea hizo un puchero.
Respondió obedientemente, y la razón por la que se cubrió la cara con el libro de cuentos fue porque tenía miedo de que le pillaran mintiendo.
—Hmph.
Tan pronto como Bellona hubo cerrado la puerta tras de sí, Arthea giró el pomo del estudio, con mucho cuidado y despacio.
Al otro lado del pasillo, pudo ver a Bellona abriendo la puerta de su laboratorio.
«Si se cierra la puerta, ¡no podré entrar!»
Arthea corrió con todas sus fuerzas antes de que la puerta se cerrara.
Pisó tan fuerte como pudo y consiguió meter la mano entre las puertas que se cerraban.
—¿Arthea?
La expresión de Bellona cambió de repente.
—¡No puedes entrar aquí!
Bellona agarró la muñeca de Arthea y trató de sacarla de la habitación. Sin embargo, el círculo mágico ya había detectado una nueva forma de vida, Arthea.
WOONG-
En el momento en que su magia fue perturbada, Arthea cometió el error fatal de tocar la estructura del círculo mágico.
—¿Uh, uh?
Lo que Bellona quería hacer era examinar el momento en que cambiaba el flujo del poder mágico.
Cuando la piedra mágica, el indicador, colapsó, la disposición cambió, en el laboratorio, la magia comenzó a arremolinarse como una tormenta.
¡¡¡BOOM!!!
En un instante, la luz de la mesilla salió volando y se estrelló contra la ventana de cristal.
Los escombros destrozados cayeron por todas partes, y una presión intangible se precipitó como un maremoto.
—Ah…
Se sintió enferma.
Arthea tropezó porque le resultaba difícil sostenerse sobre dos piernas. El momento en el que estaba a punto de recibir el poder mágico con todo tu cuerpo.
Bellona le gritó.
—¡Arthea, quédate donde estás!
Aunque nadie se lo dijo, pero supo instintivamente que algo grande iba a sucederle.
«No debería haber venido…»
Si pudieras volverte más fuerte con la magia, era natural que colapsaras en el momento en que no pudieras manejar esa magia.
Arthea cerró los ojos con fuerza, temerosa de lo que se avecinaba.
Pero algo también parecía sostenerla.
¿Cuánto tiempo llevaba así?
—Puaj.
Arthea abrió los ojos con cautela.
No sintió el dolor que había esperado en su cuerpo. Sin embargo, lo que la niña encontró fue un laboratorio de herramientas mágicas completamente devastado.
—Uh, uh…
Arthea se quedó de piedra.
Ella no había querido esto.
«Solo quería venir a ver el laboratorio de magia.»
Pero las cosas se le habían ido de las manos. No sabía cómo, pero fuera lo que fuera en lo que Bellona estaba trabajando, se había venido abajo.
—Arthea.
Se estremeció al oír su nombre, su cuerpo temblaba violentamente. Era la primera vez que se sentía asustada cuando su tía le llamaba.
Bellona se acercaba a ella, pero no pudo levantar la cabeza.
«¿Qué tipo de cara está haciendo mi tía ahora?»
Estaba decepcionada de ella.
Todo estaba arruinado por su culpa.
Le habían dicho que no viniera, pero ¿por qué lo hizo?
Enfrentarse a los sentimientos agudos reflejados en esos cálidos ojos que siempre la miraban, era algo con lo que simplemente no podía lidiar…
—¿Arthea?
Arthea salió corriendo.
Dejando atrás la voz que la llamaba.
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Arthea corrió por los vastos terrenos del castillo.
Había gente a su alrededor, llamándola, pero ella los ignoró. Después de jugar al escondite la última vez, había un lugar al que le había echado el ojo para esconderse si tenía que volver a hacerlo.
—Hmph.
Escondida en un granero desierto a las afueras de un castillo ducal, Arthea se tumbó sobre un montón de paja áspera.
Y luego acurrucó su pequeño cuerpo para que no pudiera ser vista.
«No soy lo suficientemente madura y no soy de ayuda… Probablemente ahora me odies.»
Pensó que por fin estaba sola, pero el silencio duró poco.
—Thea. ¿Qué está sucediendo?
—¿Tío?
Era Erios.
Había estado en su estudio y había venido corriendo cuando oyó la repentina oleada de energía y un fuerte estruendo.
—¡A-alejaste, ejem!
Pero Erios no dio marcha atrás.
Acercándose lentamente al lado de Arthea, le preguntó con cautela.
—Thea, ¿qué está pasando?
—No lo sé.
—Cuéntaselo todo a tu tío. ¿De acuerdo?
Erios no insistió.
Se limitó a pasar la mano por el cabello de Arthea, hablando en voz baja y tranquilizadora.
—Es que hice algo malo…
—Si me dices qué es eso malo, descubriremos juntos qué puede hacer tu tío al respecto.
—Ni siquiera sé lo que hice.
Pero la voz tranquilizadora era tan reconfortante.
—Soy el tío de Arthea, ¿no?
Tragó saliva, las lágrimas que había estado intentando contener se derramaron sin control.
Estaba limpiando las lágrimas que caían, pero Erios detuvo su toque áspero y le secó los ojos con cuidado.
—Yo, mi tía, me dijo que no lo hiciera…
Arthea acabó relatando los acontecimientos.
Sus palabras eran una mezcla de autorreproche, culpa, deseo de ser más fuerte, tristeza y rabia. Pero Erios escuchó pacientemente la historia en silencio.
—Mi tía me odia, sniff, ¿verdad?
—Está bien, si estás con tu tía y te disculpas con ella, te perdonará, tu tío irá contigo y se quedará a tu lado.
—No, no sirve de nada disculparse. No quiero.
Arthea sacudió la cabeza con incredulidad. La niña, que sollozaba, negó lastimeramente con la cabeza.
—Ahora la tía me va a odiar, no le voy a caer bien… De verdad.
—¿Por qué piensas eso?
—Mi tía me gritó muy fuerte.
—Eso es porque tu tía se sorprendió. Te quiere mucho Arthea.
A pesar de las palabras tranquilizadoras, Arthea siguió llorando.
Erios levantó a Arthea, que intentaba persistentemente esconderse entre la paja, y le dio unas palmaditas en la pequeña espalda.
Sólo después de un tiempo la niña pareció calmarse.
Sin embargo, lo que Arthea dijo después de eso fue completamente inesperado.
—Tío, yo tampoco te agrado, ¿verdad?
Continuamente, decía que la tía no la odiaba, que la amaba, pero ahora el sujeto había cambiado a Erios.
Preguntó, sintiéndose un poco resentido.
—En absoluto. ¿Por qué Thea piensa eso?
Y entonces los verdaderos sentimientos de Arthea salieron a la luz.
—Todos decían que mi tío no me necesitaba.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MOKA
CORRECCIÓN: ROBIN