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Capítulo 52

Taeyong respondió con calma, ocultando su desconcierto, pero sus movimientos al empujar a Soo-oh eran claramente apresurados. Sin embargo, por más que lo empujara, Soo-oh no se movía, como si fuera un árbol profundamente enraizado.

Incluso al usar todo su peso, Taeyong no logró moverlo ni un centímetro.

Desesperado, levantó la mirada hacia Soo-oh, pero se quedó inmóvil al ver la expresión en su rostro, una que nunca antes había visto.

Soo-oh estaba llorando.

—Ji… Han…

Su voz, mezclada con sollozos, rebosaba de una alegría y emoción que no podía ocultar.

***

—Esto es un desastre.

Geonsik, después de haber despedido a Kang Hyuk, finalmente cayó en cuenta de que había olvidado completamente a Choi Min.

El inesperado reencuentro y el repentino sexo lo habían llevado a borrar a Choi Min por completo de su mente.

Choi Min había prometido quedarse tranquilo en el auto, pero ahora parecía que había salido por su cuenta y desaparecido. No había duda de que Choi Min haría un escándalo.

Era posible que, si esto se complicaba más, Choi Min terminara encerrándolo en casa.

«¿Y si simplemente finjo no saber nada?»

Por un instante, Geonsik contempló huir de la realidad, pero luego recordó la expresión de Choi Min cuando se encontraron. A pesar de estar herido, Choi Min había sonreído, como diciendo que todo estaba bien. Esa imagen no salía de su cabeza.

Esto era realmente insoportable.

Geonsik se agarró el cabello con frustración, pero decidió que, por ahora, lo mejor sería intentar contactar a Choi Min. El problema era que ni siquiera tenía su número. No saberlo le había causado todo tipo de problemas desde el día anterior.

«Ah, ahora que lo pienso…»

De repente, recordó que la noche anterior había mencionado el accidente del auto de Choi Min en la recepción del hotel. También había dado el número de la placa del coche, así que quizá el hotel ya se había comunicado con él.

Geonsik decidió ir a la recepción para investigar más sobre Choi Min. Además, sería un buen momento para dejarle un mensaje a Kang Hyuk si es que tenía que irse.

Con piernas temblorosas, Geonsik logró vestirse. Aunque su abrigo seguía en el auto de Choi Min, no le importó que su ropa fuera demasiado delgada para salir al exterior. Salió del cuarto sin preocuparse más.

Abrió la puerta y asomó la cabeza al pasillo, mirando nervioso a su alrededor, como si fuera un delincuente.

Tenía la sospecha de que Kang Hyuk podría haber dejado a alguien vigilándolo. Al principio, dos hombres que estaban frente a la habitación contigua le parecieron sospechosos, pero al darse cuenta de que no le prestaban atención, supo que no tenían nada que ver con él y apartó rápidamente la mirada.

Geonsik salió de la habitación, pensando que quizá estaba exagerando en ese pasillo silencioso. Soltó una risa nerviosa, tratando de aliviar la incomodidad.

Los dos hombres que estaban frente a la puerta de la habitación contigua parecían estar a punto de entrar también. Sin embargo, algo en la apariencia del hombre alto captó su atención: la ropa que llevaba puesta le resultaba demasiado familiar.

El chándal de estampado llamativo, visible bajo su abrigo, era uno de los más discretos entre los que Soo-oh tenía en su casa, y Geonsik lo había usado varias veces.

«¿De verdad hay gente que se pone ese tipo de ropa?» pensó Geonsik, hasta que vio un mechón de cabello azul asomando por debajo del sombrero negro del hombre. Inconscientemente, pronunció su nombre en voz alta.

—¿Shin Soo-oh?

Los dos hombres se sobresaltaron al escuchar su llamado. El más bajo y robusto negó rápidamente.

—No, no es a ti a quien le hablo —murmuró Geonsik, mirando fijamente al hombre alto. Este también giró la cabeza para encontrarse con su mirada.

—Ji… Han-ah…

La voz temblorosa de Soo-oh era inconfundible.

***

—¡Huaaaa, Ji Han-ah!

Las lágrimas caían en torrentes de los ojos de Soo-oh mientras lanzaba al suelo sus gafas de sol.

Sin dudarlo, apartó a Taeyong, que estaba paralizado por la sorpresa, y corrió hacia Geonsik, abrazándolo con fuerza. Luego comenzó a sollozar aún más fuerte.

—Huaaa… ¿Dónde estabas? Hic… Yo… cuánto… huaaaaa…

Geonsik, entre risas incrédulas, palmeó suavemente la espalda de Soo-oh mientras este lloraba desconsolado. 

«Sigue siendo un llorón y un caprichoso,» pensó Geonsik. Su llanto era tan fuerte que le lastimaba los oídos.

—Ya, ya, para. Basta.

Pero el llanto de Soo-oh solo se intensificó, como si todos sus sentimientos acumulados de tristeza y añoranza salieran en forma de lágrimas.

DING-DONG.

―Piso 100. Las puertas se abrirán.

El sonido mecánico del elevador y el abrirse de las puertas alarmaron a Taeyong, quien tiró de ambos hombres con todas sus fuerzas. No sabía de dónde sacaba tal fuerza sobrehumana, pero logró arrastrarlos juntos hasta la habitación.

—¡Primero entren a la habitación!

—Eh, espera… Pero yo no tengo adónde ir…

Sin poder resistirse a la fuerza de Taeyong, Geonsik terminó siendo arrastrado a la habitación contigua a la que acababa de salir.

Taeyong cerró la puerta apresuradamente, lanzando un suspiro aliviado al considerar que habían evitado el desastre por poco. Luego miró a los dos hombres, que seguían abrazados, con los ojos desorbitados.

—Pero… ¿Quién eres tú?

—¿Yo? Ah… Soy Yoon Ji Han.

Al escuchar el nombre, Taeyong abrió los ojos al máximo y se golpeó la frente con la palma de la mano.

—¡Hic… Ji Han-ah, hiing!

Soo-oh seguía abrazando a Geonsik mientras lloriqueaba. Geonsik no podía entender por qué lloraba tanto.

—Primero, suéltame.

—¡No quiero! ¡Vas a volver a huir!

«¿Por qué son así conmigo? Apenas me ven, se ponen sentimentales. ¿Qué hice para que todos se comporten así conmigo? ¿Y por qué todos dicen que huyo? Me hacen parecer un villano. ¡Cuando los culpables son ellos!»

Geonsik empezaba a irritarse con la misma reacción constante de los hombres que se cruzaban en su vida.

—No me fui corriendo, ¿ok? Y además, hablar así me hace parecer un criminal. Los que hicieron algo malo fueron ustedes, especialmente tú, que acumulas cosas ajenas como si fueras un ladrón.

Sus palabras eran difíciles de refutar, y Soo-oh finalmente soltó a Geonsik. Luego, se desplomó en el suelo y comenzó a llorar aún más fuerte, hasta el punto de que le dolía el cuello a quien lo escuchaba.

—¡Huaaaaaang! Yo… yo solo… sniff… te odio, ¡te odio! Yo… solo… te quería, huaaaa…

Geonsik estaba atónito por la reacción exagerada de Soo-oh. Luego, su incredulidad se convirtió en enojo.

—¿Puedes dejar de llorar? ¿Crees que todo se soluciona llorando?

A pesar del regaño, Soo-oh no pudo articular palabras y solo siguió llorando. Taeyong, que observaba toda la escena, finalmente intervino.

—Eh… Por ahora, calmémonos los dos. Soo-oh, levántate, ¿sí?

Geonsik miró cómo Taeyong trataba a Soo-oh con indulgencia, como si calmara a un niño. 

«Por eso es que tiene tan malos hábitos,» pensó Geonsik.

Soo-oh, siguiendo las palabras de Taeyong, logró levantarse con dificultad y se dirigió directamente al dormitorio, cerrando la puerta de un portazo sin siquiera mirar a Geonsik.

Ante esa escena, tanto Taeyong como Geonsik negaron con la cabeza.

—Disculpe… ¿Es usted amigo de Soo-oh?

—Ah, sí, bueno.

Geonsik dudó si podía describir su relación con Soo-oh como amistad, pero finalmente asintió.

—Soy Lee Taeyong, el mánager de Soo-oh.

—¿Mánager? Ah… ¡Ya entiendo! Usted es ese pobre hombre.

Recordó a la persona que, cuando vivía con Soo-oh, siempre le llamaba temprano en las mañanas, primero enfadado y luego disculpándose repetidamente por su impuntualidad. Ver ahora en persona al dueño de aquella voz lamentable despertó un aire de compasión en los ojos de Geonsik.

—Esto… Tal vez sea una imprudencia decirle esto en nuestra primera reunión, pero Soo-oh ha sufrido mucho por su culpa. Honestamente, usted tiene parte de responsabilidad en lo que pasó… así que, por favor, no sea muy duro con él.

—¿Qué pasó?

—Ah… ¿no lo sabe?

Geonsik negó con la cabeza mientras miraba al directo pero amigable Taeyong, quien parecía estar deliberando cómo empezar a explicar.

Taeyong decidió contarle lentamente todos los acontecimientos recientes.

Después de escuchar la historia completa, Geonsik se quedó mirando en silencio la puerta del dormitorio donde Soo-oh había entrado. Todavía se escuchaban sollozos al otro lado de la puerta.

—Hik… snif… hnnn…

Soo-oh, que lloraba con el rostro hundido en la almohada, lamentó no haber salido a llorar fuera. Después de tanto tiempo sin verlo, ahora que lo había encontrado, ni siquiera podía mirarlo a la cara, y eso lo angustiaba. Aunque le regañaran o se enfadara con él, deseaba estar cerca de Geonsik.

Soo-oh miraba continuamente hacia la puerta, debatiéndose internamente.

TOC, TOC.

—¿Puedo entrar?

Al escuchar la voz de Geonsik tras los golpes en la puerta, Soo-oh escondió su rostro aún más en la almohada, sin responder. Quería mostrar que seguía molesto.

—¿No entro?

Sin embargo, no pudo sostener su actitud por mucho tiempo.

—No, no. Entra.

Temiendo que realmente no entrara, Soo-oh lo invitó con un par de negativas ansiosas.

Poco después, Geonsik entró al dormitorio con un vaso de agua en la mano.

—¿Ya terminaste de llorar?

—…No.

Soo-oh seguía tumbado boca abajo, sin siquiera girar la cabeza.

—Bien, sigue llorando. Pero bebe un poco de agua mientras lloras, o te vas a deshidratar.

El vaso frío que Geonsik le ofreció tocó la mejilla ardiente de Soo-oh, y la sensación fresca lo animó a levantarse lentamente.

Geonsik se sentó junto a él, extendiéndole nuevamente el vaso. Soo-oh lo tomó y bebió de un solo trago. Había llorado tanto que su garganta estaba seca y adolorida, pero el agua le supo dulce y refrescante.

—Mira nada más cómo se te han hinchado los ojos.

Con cuidado, Geonsik acarició los párpados hinchados de Soo-oh.

—Me duelen los ojos.

Ante la queja de Soo-oh, Geonsik lo pensó un momento antes de soplar suavemente sobre sus ojos, como si estuviera consolando a un niño pequeño. Esa cálida acción sorprendió tanto a Soo-oh que comenzó a hipar.

—Hik… ¡hip!

—Sobre lo de antes… fui demasiado brusco. Lo siento.

Geonsik se disculpó sinceramente.

Según lo que Taeyong le había contado poco antes, Soo-oh había perdido la cabeza desde que Geonsik desapareció.

Lloró y gritó mientras lo buscaba, llegó a presentar una denuncia por desaparición a la policía e incluso pagó a Taeyong para que contratara a un detective privado con la esperanza de encontrarlo.

Pero a pesar de todos sus esfuerzos, no había obtenido ni una sola pista sobre su paradero. Esto dejó a Soo-oh en un estado de mayor sensibilidad y nerviosismo del habitual.

Mientras describía el estado en que quedó Soo-oh tras su partida, Taeyong miró a Geonsik con resentimiento y comentó que desaparecer sin previo aviso había sido demasiado cruel, especialmente considerando que era el único amigo que Soo-oh mencionaba.

Y entonces, hace unos días, todo había estallado.

Desde hacía tres meses sin noticias de Geonsik, la sensibilidad de Soo-oh había alcanzado su punto más alto, y terminó discutiendo por algo insignificante con otro miembro de Cheonsang Sonyeondan. Sin embargo, parecía que la situación había escalado más de lo esperado.

—Ya de por sí no se llevaban bien, pero es la primera vez que pelean tan fuerte —dijo Taeyong, soltando un suspiro. Según él, discutían a menudo, pero Soo-oh siempre cedía. Sin embargo, ese día, Soo-oh no se rindió, y la discusión se intensificó.

Cuando Geonsik escuchó que Soo-oh solía ceder, se sorprendió un poco. Pensó que, tal vez, al ser el líder, tenía que asumir esa responsabilidad, lo que le hizo verlo bajo una nueva luz.

De todos modos, si hubiera sido solo una pelea dentro del grupo, no habría sido un gran problema. El verdadero conflicto surgió al día siguiente, durante la grabación de un programa de entrevistas en el que debía participar todo el grupo. Durante la grabación, Soo-oh abandonó el set abruptamente. Según Taeyong, todo ocurrió porque otro miembro hizo un comentario irrespetuoso hacia Soo-oh.

Sin embargo, en la industria, los rumores comenzaron a circular diciendo que el problema era culpa de Soo-oh. Este escándalo, que resultó ser un manjar perfecto para los medios, pronto se convirtió en la comidilla de los periodistas.

Para empeorar las cosas, un famoso creador de contenido conocido por subir videos criticando a Cheonsang Sonyeondan, especialmente a Soo-oh, difundió rumores de conflicto entre Soo-oh y los otros miembros. Esto puso a Soo-oh en una posición aún más difícil.

Finalmente, la situación llegó a tal punto que periodistas comenzaron a rodear la casa de Soo-oh, lo que lo obligó a refugiarse temporalmente en un hotel.

Taeyong, aunque aclaró que la situación era más compleja y que no todo era culpa de Geonsik, le pidió que no fuera demasiado duro con Soo-oh.

Geonsik también era consciente del frágil estado mental de Soo-oh. Sentía remordimientos por la mala influencia que su ausencia había tenido en él. Pensó que, tal vez, había sido demasiado severo con alguien tan sensible, casi como un niño al que no supo guiar adecuadamente y en lugar de eso, solo lo regañó.

Aceptando su error, Geonsik se disculpó sinceramente con Soo-oh.

Al escuchar esas palabras, Soo-oh no pudo contener las lágrimas.

En el mundo del entretenimiento, había pasado por muchas injusticias y experiencias amargas, pero pocas veces había recibido una disculpa genuina. La mayoría de las personas que lo criticaban se limitaban a decir “ah, ¿sí?”, incluso cuando se daban cuenta de que no era su culpa.

Por eso, la disculpa de Geonsik significó mucho para Soo-oh.

—Huaa… Lo siento, yo también lo siento… Prometo que no lo haré más. Así que… no me dejes, por favor… hiks…

El cuerpo grande, que sollozaba desconsoladamente, se inclinó hacia el más pequeño, y este lo sostuvo, abrazándolo con fuerza.

Los brazos del cuerpo pequeño parecían extraordinariamente amplios.

—Cierra los ojos y duerme un poco.

—Mm.

—Te dije que cierres los ojos.

—Mm.

En algún momento, ambos terminaron acostados juntos en la cama. Mientras uno intentaba hacerlo dormir, el otro hacía lo posible por mantenerse despierto.

Geonsik, tras escuchar de Taeyong que Soo-oh apenas estaba durmiendo últimamente, lo había llevado a la cama. Viendo su rostro pálido y cansado, notó que su estado no era bueno.

Sin embargo, Soo-oh insistió en que solo podría dormir si Geonsik se quedaba a su lado. A regañadientes, Geonsik se recostó junto a él, pero Soo-oh seguía sin cerrar los ojos.

—¿Por qué me miras así?

—Porque me gusta.

A Soo-oh le gustaba tanto estar frente a Geonsik que no podía dejar de sonreír.

—Eres tan bobo.

—¿Bobo? ¿Qué bobo? Si ni siquiera hay hilo, tampoco hay aguja.

Ante otra muestra de la torpeza lingüística de Soo-oh, Geonsik dudó un momento antes de hablar.

—Esto… es solo por curiosidad, no porque quiera menospreciarte… ¿Por qué… sabes tan pocas cosas?

Geonsik, cuidando sus palabras para no herir los sentimientos de Soo-oh, intentó abordar el tema de su limitada capacidad lingüística de la forma más delicada posible.

—¿Estás diciendo que soy ignorante?

A pesar de sus esfuerzos, la forma indirecta de Geonsik terminó evidenciando que estaba señalando las limitaciones de Soo-oh al expresarse. Esto hizo que la respiración de Soo-oh se volviera más pesada.



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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