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Capítulo 66

──── ∗ ⋅✧⋅ ∗ ────  

En apenas un día, mi despacho se había vuelto más familiar que mi propia habitación.  

Sentada frente al escritorio, golpeaba los dedos contra la madera mientras me sumía en mis pensamientos.  

En el momento en que recibí el informe de Anne, me di cuenta de que todo lo que anoche deseé que fuera un sueño era, de hecho, una realidad.

Sin embargo, no lograba entender qué relación tenía Evgenia con ese tal “Black“. Por ello, repasé nuevamente la conversación que escuché por la mañana.  

{—¿Qué quiere decir con eso? ¿Un ataque? ¿Quién demonios podría…?}  

{—Cuidado con lo que dice. No es alguien de quien pueda hablar a la ligera.}  

Gresel, quien parecía muy consternado por la noticia del ataque de Black, cerró la boca ante el tono firme de Anne.  

No obstante, seguía visiblemente conmocionado, y preguntó con preocupación:  

{—Pero… dijeron que se convirtió en Maestro. ¿No significa eso que Black se ha rendido?}  

Ante esa pregunta, Anne no pudo contener la risa.  

{—¡Ja, ja! ¿Cómo va a ser eso posible? Desde mucho antes de este conflicto, todos han jurado lealtad a nuestra señora. Morirían antes que traicionarla.} 

Era escalofriante escuchar eso mientras permanecía en silencio.  

Y para colmo, añadió: {—Aunque los planes cambiaron de repente, en realidad, esto también era algo que nuestra señora había previsto hace mucho tiempo.}  

Había lavado mi cara con agua fría hace apenas unos minutos, pero esas palabras me hicieron cuestionar nuevamente si estaba soñando.  

Gresel, por su parte, me miraba con una mezcla de alivio, admiración y respeto, exclamando casi sin palabras un “¡Sabía que así sería!.”

—Esto es demasiado para mí.  

Con un largo suspiro, me desplomé sobre el escritorio.  

Desde la noche anterior, me resultaba incómodo cruzar la mirada con Anne. Por fortuna, tanto ella como Gresel estaban ausentes, lo que me permitía disfrutar de un poco de tranquilidad.  

Les había ordenado a ambos que, junto con Delano, buscaran en la capital una compañía comercial que pudiera vender mi dote lo más rápido y caro posible.  

De paso, les pedí que informaran a Shiönel sobre la compañía de Veers.  

«Ahora que lo pienso, la reacción de Anne cuando mencioné lo de la compañía comercial me resultó un poco extraña.»  

Quizás fue similar a la mirada de Gresel.  

Aunque Delano estaba presente, y Anne no pudo expresarlo abiertamente, parecía tener una expresión de asombro, como si pensara: “¡Nuestra señora lo había previsto todo!.”  

—Ay, ya no sé qué pensar.  

Suspiré nuevamente, como si me resignara, pero la verdad era que no estaba completamente perdida en cuanto a lo que estaba ocurriendo.  

Era más bien como enfrentar una Caja de Pandora que sabía que no debía abrir.  

Tenía miedo de que dentro de la caja estuviera una verdad que no pudiera soportar.  

«Yo solo quiero vivir tranquila con Euclides, eso es todo.»  

Al menos, podía consolarme con el hecho de que no era del tipo que rompe las reglas por mera curiosidad. Más bien, suelo frustrarme cuando otros lo hacen.  

Así que, mientras no enfrentara una situación inevitable, ¡me prometí no abrir esa Caja de Pandora!  

Con esa decisión firme, me levanté de mi asiento.  

El informe de Anne me había dejado inquieta, al punto de que ni siquiera pude concentrarme adecuadamente en el desayuno con Euclides y los niños.  

«Debería haber intentado hablarles más.»  

Por eso tomé una decisión: pasaría un tiempo con los niños antes del almuerzo para aliviar un poco la incomodidad.  

Aunque, en realidad, también quería ir a ver a Euclides. Pero todavía no había ganado la suficiente confianza para visitarlo sin una razón clara.  

—¿Se molestará si voy sin avisar?  

Deseé que algún día pudiéramos ser lo suficientemente cercanos como para decirle simplemente: “Vine porque quería verte.” Esa idea me llenaba de una emoción que no pude evitar saborear mientras caminaba hacia la biblioteca.  

Ayer me di cuenta de que a los niños no les entusiasmaban los juguetes, tanto como creía, y me sentí algo culpable por ello.  

«Son sobrinos de Euclides, claro que deben ser brillantes. Los traté como a niños comunes y corrientes.»  

Por eso decidí buscar en la biblioteca algún libro que les pudiera interesar y leerlo juntos.  

Con el corazón emocionado ante la idea de convertirme en la tía cariñosa que les leía cuentos, entré en la biblioteca.  

—Oh.  

Una lámpara se encendió repentinamente, detectando mi presencia.  

—No es una simple lámpara mágica, ¿eh?  

Había escuchado que la mansión de los Rhudion estaba protegida por múltiples hechizos, pero esto era impresionante.  

Elogié internamente la diligencia del mayordomo que había equipado la biblioteca con piedras mágicas en respuesta a mis órdenes mientras observaba detenidamente el lugar.  

De repente, entre los estantes, vi un gran reloj de péndulo que me hizo detenerme.  

Recordé de inmediato cómo Anne había manipulado un reloj para abrir un espacio secreto.  

Aunque había pasado varias veces por el vestidor, nunca me atreví a tocarlo por miedo.  

—Aquí no debería ser un problema, ¿verdad? ¿Cómo era…?  

Giré las agujas del reloj hacia atrás tres veces con los dedos y luego golpeé dos veces la estantería cercana.  

Por supuesto, no pasó nada.  

Solté una risa nerviosa y jugueteé con el péndulo del reloj, tocándolo ligeramente.  

En ese momento:  

CLAC. CRAC, CRAC.  

—¿Qué… qué es esto?  

Frente a mí se desplegó una escena increíble.  

El estante, lleno de libros, comenzó a moverse por sí solo, revelando una gran entrada que descendía hacia el subsuelo.  

«¿De verdad encontré un espacio secreto así de repente?»  

¿Será que los magos tienden a pensar de manera similar?  

Mis labios temblaron por la confusión, mientras mi corazón latía con fuerza.  

—¡Esto no puedo dejarlo pasar!  

No me atreví a regresar al espacio secreto de mi habitación, pero un lugar secreto que no tenía nada que ver conmigo era una historia completamente diferente.  

«¡Tal vez haya un tesoro escondido por algún antepasado de los Rhudion!»  

Puede que la idea sonara absurda, pero considerando mi historial con la suerte en el dinero, no era imposible.  

Con el corazón palpitante de expectativa, comencé a bajar lentamente las escaleras.  

Al igual que cuando entré a la biblioteca, las lámparas instaladas en el sótano se encendieron automáticamente y la puerta se cerró sola.  

«¿Pero aquí no había piedras mágicas instaladas, verdad?»  

Oh, estimado fundador de los Rhudion, si tenía esta tecnología, ¿por qué no la instaló en toda la mansión?  

Así, Euclides no habría tenido que pasar penurias por no poder permitirse piedras mágicas para su comodidad.  

Aunque en mi mente regañaba a alguien que llevaba muerto mucho tiempo, pronto entendí por qué no se usó esta tecnología en toda la mansión.  

Las luces eran tan tenues, como pequeñas velas encendidas, que el interior seguía estando ligeramente oscuro.  

Apenas podía ver las escaleras bajo mis pies, así que bajé con mucho cuidado.  

—¿Qué habrá aquí abajo? 

 

—¿Oro? ¿Diamantes? ¿Tal vez gemas preciosas?  

¿O podría tratarse de un tesoro cuyo valor es incalculable?  

Desde que desperté en este cuerpo, el deseo constante de mi vida anterior “la ansiedad por la falta de dinero” había desaparecido. Ahora, mis pensamientos se enfocaban únicamente en cosas como querer ver a Euclides lo antes posible o en cómo podría hacerlo feliz.  

Sin embargo, después de haber revisado todos los registros de cuentas de la Casa Rhudion y descubrir cómo Euclides había vivido como un verdadero mártir, algo despertó en mí. Por primera vez en mucho tiempo, deseé desesperadamente una lluvia de dinero.  

«Tal vez solo sea un pasaje secreto sin nada especial…»  

Claro, llamarlo “ordinario” parecía exagerado. En este mundo, era común que las familias nobles prepararan rutas de escape en sus propiedades en caso de guerra o rebeliones.  

Finalmente, al terminar de bajar las escaleras, una nueva lámpara se encendió, iluminando un espacio subterráneo considerablemente amplio.  

Delante de mí, había tres caminos que se bifurcaban.  

—No parece que vaya a encontrar un cofre del tesoro por aquí.  

Todo indicaba que solo era un simple pasadizo secreto.  

Chasqueé la lengua con desilusión, aunque no pude evitar albergar una pequeña esperanza: ojalá uno de estos caminos condujera al despacho o a la habitación de Euclides. Con ese deseo en mente, elegí avanzar por el sendero central.  

Mientras caminaba bajo la tenue luz, llegué al final del corredor, donde una pequeña puerta apareció frente a mí.  

«¿Debería abrirla? ¿Es seguro?»  

No tenía idea de a dónde conducía, y la posibilidad de aparecer de forma extraña en un lugar indebido me hizo dudar.  

Con la mano en el pomo, estaba a punto de decidirme cuando una voz resonó al otro lado de la puerta, amortiguada pero inconfundible.  

—Al final, la sangre nunca engaña. Esas actitudes tan vulgares solo podían venir de una estafadora cualquiera.  

Era la misma voz que escuché ayer.  

La fuerza en mi mano sobre el pomo aumentó instintivamente al escuchar las palabras que siguieron.  



RAW HUNTER: ANNA FA/ MOKA/ SUUNY
TRADUCCIÓN: MOKA / ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN


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