Capítulo 14
—…
—Espero que no te hayas enredado demasiado con Baek Hyeon en este caso.
—…
—Si piensas en vengarte personalmente, mejor olvídalo. Yo me encargaré de llegar al fondo de esto. Si te mueves, solo conseguirás que crezcan las sospechas de que estás confabulado con esos restos de su pandilla para atacar a Baek Hyeon.
«Ahora, el abismo en el que estoy sumido está bajo el poder de Baek Hyeon.»
Jihoon pensó que la relación entre ellos era como la de dos vivoras enredadas, cada una devorando la cola de la otra, compitiendo por ver cuál sería devorada primero. Él había enviado a Baek Hyeon a ese lugar y Baek Hyeon a su vez, lo había atraído justo allí.
«¿Acaso era por eso que había deseado su cuerpo?» Un hambre insaciable, queriendo devorarlo de la manera más cruel y destructiva.
Entonces, «¿Por qué lo había salvado?» Cuando ese tipo con el cuchillo se lanzó hacia él, ¿Por qué se lanzó al frente para recibir la cuchillada en lugar del fiscal?
¿Fue solo para satisfacer su propio ego? ¿Para hundirlo aún más en el fango?
¿Sacrificó su propio cuerpo tan solo para consumirlo? ¿Era tan valioso para él su caída?
…¿Para lograr enamorarlo de él?
—Solo espera. De una manera u otra, el tiempo seguirá avanzando.
Haejin le dio una palmada en el hombro a Jihoon. Mientras lo hacía, sintió cuán huesudo y rígido se había vuelto, y se prometió a sí mismo liberar pronto a su compañero (un fiscal honesto), de ese uniforme de prisionero. Notó un ligero temblor en el hombro de Jihoon, pensando que tal vez se debía al frío.
Puso ambas manos en sus hombros para reconfortarlo una vez más. La primavera llegaría, tarde o temprano.
***
Antes de regresar, Jihoon solicitó una visita al hospital donde Baek Hyeon estaba internado. Aunque solo debía presentarse como testigo y volver, el oficial de guardia hizo una excepción, respetando su posición como exfiscal.
Park Pil-du y Kang Donghoon fueron trasladados a otro hospital. Deberían estar en aislamiento, pero sus condiciones no lo permitían, con suerte, podrían salvarles la vida, pero sería un milagro si volvieran enteros.
—…
Jihoon sabía que, aunque esos dos sanaran y regresaran a la prisión, no vivirían mucho tiempo. Siempre habría una tumba lista para ellos, y serían enterrados vivos en ella.
Abrió la puerta de la habitación.
La intravenosa de Baek Hyeon contenía un sedante para ayudarle a dormir. Acababa de ser sometido a una cirugía para detener la hemorragia y suturar el abdomen, por lo que necesitaba descansar para recuperarse.
—…
Baek Hyeon parecía increíblemente indefenso y vulnerable. Podría haberle sacado la aguja de su mano izquierda y apuñalarlo en el cuello y él no podría haber hecho nada para defenderse.
Jihoon acarició el dorso de la mano de Baek Hyeon, sintiendo la aguja firmemente insertada entre sus dedos. Su visión comenzó a nublarse, la adrenalina que lo invadía hacía que su mano temblara.
Si tan solo la arrancara ahora… Si tan solo pudiera clavarla en la arteria correcta…
—Es hora de irnos. El vehículo de traslado lo está esperando.
—…Sí.
Jihoon retiró su mano de la de Baek Hyeon. Si ahora, por razones personales, le apuñalara el cuello con la aguja… y si esa información no fuera cierta, Baekheon perdería toda oportunidad de defenderse.
Por muy brutal que fuera un criminal, tenía derecho a no ser tratado injustamente; era un derecho protegido por la constitución. Baek Hyeon merecía la oportunidad de confesar con sus propias palabras..
{—Yo nunca dejaré ileso al que se atreva a tocarme, haré que vivas mientras tu carne se pudre.}
Por haberlo tocado, Jihoon también estaba allí, pudriéndose junto a él.
—Sí, igual que tú. No planeo dejar ileso a quien se atreva a tocarme.
—Sobrevive y pudrete, lentamente —tras aquellas palabras, Jihoon se dio la vuelta y comenzó a alejarse con pasos lentos.
***
Tras haber sido dado de alta en el hospital, Baek Hyeon regresó un mes después. No lo enviaron a una celda de aislamiento, un certificado médico indicaba la necesidad de monitorear de cerca sus heridas y fue determinante, aunque claro, con algunas amenazas y persuasión, esos documentos suelen ser fáciles de conseguir.
—Mm, ah…
—Vaya, después de tanto tiempo sin probar a mi pequeño juguete, sabe aún mejor. Seguro que también ya querías verme, ¿verdad?
—C…cierra la boca… Haaa…
Jihoon se aferraba al cuello de Baek Hyeon mientras se movía sobre sus muslos, con fuerza, una y otra vez.
Cada vez que el fiscal se alzaba, Baek Hyeon lo sostenía con tanta firmeza que dejaba marcas en su piel. Al entrar en él, el trasero de Jihoon se hundía suavemente contra los muslos de Baek Hyeon, moviéndose con una adorable rigidez.
Esa noche, Jihoon parecía querer devorar a Baek Hyeon por completo, ajustándose y estremeciéndose con cada embestida, cada roce. Profundamente sumido en el placer, Baek Hyeon era incapaz de pensar en nada más; ni siquiera la amenaza de alguien entrando en ese momento para cortarle el cuello podría distraerlo.
Las paredes internas del fiscal, abrazaban y se aferraban con fuerza, llevándolo al límite. Quería beber hasta la última gota del deseo de Jihoon, mientras una insaciable sed le quemaba la garganta; era como si el cuerpo de Jihoon lo volviera loco de deseo, consumiéndolo.
—Hoy estás particularmente entregado. ¿Es que me echaste mucho de menos?
—Te dije que cerraras la boca…
En lugar de callar, Baek Hyeon movió sus caderas con más fuerza, llegando hasta lo más profundo.
—Ah, ah, ah…
Jihoon soltaba pequeños gemidos, envolviendo su cuello en un abrazo, mirando hacia el techo mientras trataba de calmar el deseo que lo devoraba.
Después de tanto tiempo de involucrarse con él, su cuerpo había llegado a desear el de Baek hyeon. Cada vez que lo atravesaba, sentía cómo el placer más salvaje lo invadía.
—…
Con una mano, Jihoon acarició la cicatriz que ahora marcaba el abdomen de Baek Hyeon. Solo había pasado un mes y la herida seguía mostrando señales de haber sanado apenas lo suficiente. Los dedos de Jihoon rozaron una vez más la cicatriz y Baek Hyeon incómodo, tomó su mano colocándola nuevamente en su cuello.
—¿Por qué tocas ahí? Es una cicatriz de honor.
—…Tenía curiosidad.
—¿Curiosidad acerca de qué?
—De por qué recibiste la puñalada en mi lugar.
Baek Hyeon soltó una carcajada y el eco de su risa llegó hasta el pecho de Jihoon, quien exhaló de nuevo, excitado.
—¿De verdad te da tanta curiosidad?
El fiscal asintió con la cabeza. Baek Hyeon lo miró a los ojos, dedicándole una sonrisa irónica.
—Sería vergonzoso, ¿no? Si no puedo proteger a mi propio juguete —Jihoon trazó nuevamente con sus dedos la cicatriz en silencio.
—…Son Chulyoung, de los Parangpa.
—…
—¿Quién lo mató?
—…
Jihoon presionó la cicatriz con la mano que previamente la había acariciado mientras con la otra, sostuvo con fuerza la mandíbula de Baek Hyeon, clavando su mirada en esos ojos fríos y sin emoción, como los de una serpiente.
—Después de que recibiste el informe sobre mí, mataron a Son Chulyoung.
—¿Y entonces…?
Baek Hyeon retiró la mano de Jihoon de su rostro, luego lo empujó al suelo y volvió a embestir contra él con una intensidad casi venenosa, hundiéndose en su cuerpo como una serpiente que encuentra su camino en una cueva.
El sonido de sus cuerpos chocando resonaba sin pausa. Baek Hyeon apretaba los dientes, moviéndose con una fuerza arrolladora, al mismo tiempo que su herida comenzaba a abrirse de nuevo, dejando una delgada línea de sangre corriendo a lo largo de sus abdominales.
—¿Por qué… me salvaste… si de todas formas ibas a hacer que viviera en este infierno?
—…Maldito.
—¿Por qué mataste a Son Chulyoung? ¿Tenías miedo de que se descubriera la verdad? ¿O simplemente no te obedeció?
El fiscal miraba fijamente los ojos oscuros de Baek Hyeon, que le parecían como los de una serpiente, fríos y sin expresión. Como alguien que ha visto tanto derramamiento de sangre, Baek Hyeon había perdido hasta la habilidad de mostrar emociones.
—¿De verdad tienes que sacar ese tema ahora, mientras estamos en esto?
Baek Hyeon tomó una de las piernas de Jihoon y usando toda su fuerza, empezó a embestir con aún más intensidad, desplazando el cuerpo de Jihoon con cada movimiento.
¡ThUMP! ¡THUMP! ¡THUMP!
Las embestidas eran tan fuertes que Jihoon, instintivamente, empezó a arrastrarse hacia arriba en un intento por escapar del dolor y del placer que lo abrumaban, pero Baek Hyeon lo atrajo hacia él, uniéndolos aún más y continuó sin misericordia alguna.
Desconcertado, Jihoon agitaba se movía, sin saber si era el dolor o el placer lo que lo hacía sentir así. Baek Hyeon, sin embargo, seguía, como si no fuera a detenerse hasta reclamarlo por completo.
—¡Responde! ¿Por qué mataste a Son Chulyoung? ¿Tenías miedo de que yo descubriera lo que hiciste?
—…
—¿Qué era lo que temías? ¿Qué te asustaba de que yo supiera?
—…
—¿Acaso este no era el final que querías? Yo te encerré, y tú me arrastraste a este mismo lugar. Tu plan era que yo terminara así, ¿no? Riéndote mientras dominabas mi cuerpo, ¿No es eso lo que deseabas?
Desde el suelo, Jihoon gritaba, con una mezcla de desesperación y frustración, pero su cuerpo, fiel a sus instintos, continuaba respondiendo con pequeños gemidos.
Baek Hyeon no le respondió, pero tampoco lo soltó. Siguiendo siempre su propio ritmo posesivo, continuó devorándolo, mientras el sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación.
—¡Responde, maldito!
Desde la celda número 15 solo se escuchaban los gritos de Jihoon, sus gemidos ahogados, y el golpeteo de sus cuerpos. Baek Hyeon guardaba silencio, como si su mutismo fuera una respuesta en sí mismo. En ese silencio prolongado, parecía evidente que no tenía intención de contestar.
El silencio siempre era una afirmación.
Baek Hyeon lo tomó por la cintura y levantó su torso, ambos continuaron en la misma dirección, mientras él seguía embistiéndolo. La presión de Jihoon parecía una forma de cuestionarlo, como si su propio cuerpo buscará respuestas.
A medida que Baek Heon lo penetraba una y otra vez, respiraba pesadamente.
—¿Quieres que te diga lo que quieres oír, o la verdad?
—La verdad.
Jihoon sabía que sin la verdad no podría hacer nada. Baek Hyeon, se acercó a su oído, respirando con dificultad, como si realmente fuera a concederle ese deseo.
—No fui yo quien mató a Son Chulyoung.
—…
—Pero en cuanto a ti, tú sí fuiste mi objetivo.
—…
—Te dije que esto también me dolió, ¿verdad?

RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: IDGAMEOVERXX
CORRECCIÓN: ROBIN