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Capítulo 9

—Su Excelencia… Tal vez debería recetarse un somnífero…

—No. No tomaré nada. No sabemos qué artimañas puede estar tramando el Emperador.

Argen interrumpió bruscamente, y Lure asintió con la cabeza, entendiendo lo que implicaba. El ambiente se volvió tenso mientras Argen dejaba a un lado el pañuelo manchado de sangre.

—Te devolveré el pañuelo nuevo.

—No es necesario, Su Excelencia.

—Los documentos están arruinados.

Argen frunció el ceño. Tal como había dicho, una cantidad considerable de sangre había empapado los papeles.

Aunque el insomnio había sido su más fiel compañero de batalla, eso no significaba que no lo incomodara.

Recordaba haber dormido profundamente aquella vez.

De repente, el pensamiento lo invadió, y su mano, que hojeaba los papeles manchados de sangre, se detuvo.

Aquella vez… Envuelto en el aroma de los lirios, conocido por inducir el sueño, había cerrado los ojos bajo una suave sombra. Hasta el día de hoy, el recuerdo de la amable voz del sirviente, con su ridículo saludo de “Hasta aquí Elliott Brown“, resonaba en sus oídos. Argen habló impulsivamente.

—…Elliott Brown.

—¿Perdón?

—Quiero que ese hombre sea mi ayuda de cámara nocturno.

—¿Qué…? —La voz aguda de Lure resonó en la biblioteca.

* * *

—El señor Henderson quiere verte en su estudio —fue todo lo que dijo Dave antes de irse, dejando a Elliott con el corazón latiendo con fuerza mientras se plantaba frente a la puerta del despacho.

«¿Debería renunciar finalmente? Como si no fuera suficiente con la pequeña conmoción causada por la carta que le había enviado a la hija de Benny, Luego había aparecido Genowyn Tullion para amenazarlo, y ahora esto: una citación de su molesto jefe. Sí, definitivamente debería dejar este trabajo. Buscaré otro empleo.»

—Señor Henderson, buenos días. Soy Elliott Brown, ayudante del jardinero Benny. Me han dicho que me ha llamado.

Sin embargo, a pesar de su firme decisión de renunciar, su voz sonaba suave y formal al anunciar su nombre y puesto.

—Entra.

«¿”Entra”? Solo ha dicho una palabra y ya me siento irritado.»

Elliott apretó los dientes, forzó una sonrisa de servicio al cliente y abrió la puerta.

—Me ha llamado, señor…

«¡Oh, por Dios…!» Las palabras quedaron atascadas en su garganta. El hombre que estaba de pie junto a la ventana del despacho irradiaba tal majestad y belleza que Elliott se quedó sin habla.

«¡Maldición…! Señor Henderson, maldita sea, es demasiado guapo. Si alguien pudiera esculpir la luz en forma humana, probablemente sería algo así.»

Aunque Lauren Fedette y Genowyn Tullion también eran conocidos por sus impresionantes apariencias, Henderson poseía una belleza que superaba los límites de lo imaginable.

Si alguien le pidiera a Elliott que describiera la magnificencia del hombre, no podría. Estaría demasiado ocupado babéandose.

—Me desagrada. Cierra la boca.

El dios de la belleza había hablado.

Elliott obedeció al instante y cerró la boca, pero sus pupilas, dilatadas al máximo, no parecían tener intención de volver a su tamaño normal. Esa era una cara que podría llevar a la ruina a todo un país, capaz de corromper a las personas y destrozarlas sin piedad. Esto es… simplemente loco…

Y, de repente, Elliott se hizo una pregunta.

«¿Realmente este hombre era un mayordomo?»

Como le había ocurrido con Lauren Fedette, su lógica finalmente empezó a tomar forma. No importaba cuánto lo mirara, esa cara no era la de un sirviente. Sin embargo, estaba casi seguro de que este hombre era Argen Theron…

El título original de la novela era “Domando al Gran Duque Enmascarado”. ¿Por qué llevaría ese título? ¡Porque el Gran Duque llevaba una máscara!

En la novela, el Duque siempre iba con una máscara o un yelmo. La gente murmuraba sobre él, diciendo que estaba maldito, que tenía un complejo con su rostro feo, o que quería ocultar su parecido con el anterior Emperador.

Sin embargo, la verdad era mucho más simple. Al Duque le irritaban las personas. El famoso “Fragmento de los Dioses” del Imperio, Lauren Fedette, había sido famoso por su rostro desde que era un niño, y aun siendo adulto, atraía la atención allá donde iba.

Lo mismo ocurría con Argen Theron, héroe del Imperio. Si mostraba su rostro, no cabía duda de que las religiones y las artes lo explotarían hasta el cansancio. Incluso ahora, los habitantes de Lantar hacían cualquier cosa por ver la sombra del Gran Duque.

De todos modos, tenía que usar un yelmo en el campo de batalla, y los días en los que debía presentarse ante la nobleza imperial eran escasos.

Así que, pensó, ¿por qué no usar una máscara habitualmente? Al menos así reduciría algo la molestia.

En la novela, cuando Lauren escuchó la razón por la cual el Gran Duque llevaba una máscara, no pudo evitar soltar una carcajada, sorprendido por lo absurdo. Esa fue la primera vez que Argen se sintió aún más atraído por Lauren al verlo reír de manera tan angelical y despreocupada. Entonces, él le dijo que si Lauren lo deseaba, se quitaría la máscara cuando estuviera a su lado. Lauren, encantado con esa oferta, se mostró completamente satisfecho.

Dado este episodio, Elliott estaba convencido de que la deslumbrante belleza frente a él no podía ser el Gran Duque Argen Theron, el tipo obsesionado con ese concepto tan ridículo de usar máscara. En la historia, incluso cuando dormía, el Gran Duque nunca se la quitaba. En la novela y el webtoon, siempre aparecía como un hombre corpulento y enmascarado.

Y además, el detalle más importante: el Gran Duque tenía el cabello negro. Elliott recordaba claramente los comentarios frecuentes en los que se mencionaba que “el protagonista masculino siempre tiene el cabello negro” en los webtoons y novelas.

Pero este ser de belleza abrumadora no tenía el cabello negro. Tenía una melena corta y platina, tan elegante que parecía salido de la publicidad de un lujoso salón de belleza. Solo con ver su cabello, uno podía imaginar lo caro que era mantener esa imagen.

Aun así… era demasiado guapo para no ser el protagonista.

No solo su rostro era perfecto; también era increíblemente alto y su cuerpo parecía esculpido. Aunque estaban a cierta distancia, Elliott creía poder oler un agradable aroma proveniente de él. En general, irradiaba una elegancia que lo envolvía por completo.

Elliott no sabía cómo un hombre se daba cuenta de su orientación sexual, pero si un hombre como ese se acercara y le dijera: “Vas a ser gay”, él, sin duda, asentiría como si estuviera hechizado.

—Elliott Brown, ayudante del jardinero.

El hombre que podría seducir a cualquier persona… o más bien, Henderson, habló. Elliott tragó saliva sin darse cuenta. Los ojos de Henderson se posaron en él, como dos gemas preciosas de valor incalculable.

—Sí, eh… —Elliott soltó una respuesta tonta, pero antes de poder corregir su torpeza, Henderson lanzó otra pregunta.

—¿Hasta qué hora trabajas?

—Desde… desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde, señor Henderson.

—A partir de hoy, trabajarás dentro de la mansión hasta la medianoche.

—Sí… ¿qué?

Los ojos de Elliott se abrieron de par en par. De repente, fue como si alguien le hubiera echado agua fría encima.

—¿Hasta medianoche…? ¿Está seguro de que se refiere a las 12 de la noche?

—Sí.

—Lo siento, pero… ¿se refiere a las 12 de la noche, no al mediodía?

—Correcto.

—Así que… ¿se refiere a las 0:00 horas…?

—Eso he dicho.

Elliott se quedó paralizado. No podía creer lo que acababa de escuchar.

«¿Acaso este ser, que parecía creado por los dioses con todo su poder y esfuerzo, había dicho que…?»

«¿Trabajar hasta la medianoche…? ¿Me está pidiendo que haga horas extras… todos los días? ¿Trabajar 17 horas diarias…? ¿Seis días a la semana…? 17 horas… multiplicadas… No puedo ni hacer la multiplicación…»

Elliott miró a Henderson, olvidándose incluso de respirar. La extraña tensión se prolongó hasta que Henderson frunció el ceño, visiblemente molesto.

—Si lo has entendido, puedes retirarte.

Frotándose las sienes con un gesto irritado, se sentó en el escritorio. Ningún mayordomo en el mundo se sentaría en el escritorio de su amo, pero a Elliott, con la mente aturdida por la perspectiva de 102 horas laborales semanales, ni siquiera le importó.

Podría hacerlo, claro. Cuando era Lim Seong sik, había trabajado sin descanso toda la semana. Pero incluso entonces, nunca había trabajado más de 100 horas.

La única respuesta posible para Elliott era clara.

—Voy a… renunciar.

Pero un aviso de renuncia repentino nunca es bien recibido.

El rostro perfectamente esculpido de Henderson se torció con desagrado.

Ese gesto hizo que Elliott se sintiera como si hubiera cometido un pecado terrible. Reuniendo toda su fuerza de voluntad para mantenerse firme, apretó las manos sobre su abdomen y resistió la tentación de arrodillarse.

—Mis disculpas por la repentina noticia, señor Henderson. Pero debido a razones personales, no creo que pueda seguir trabajando más…

—¿Qué razones?

«Deja de interrumpirme y escucha.»

Elliott apretó las manos aún más. Henderson podía ser muy guapo, pero también… un completo imbécil.

Con una sonrisa forzada, Elliott respondió: —Es algo… personal, así que prefiero no entrar en detalles…

—Te pagaré el doble. Si el horario es largo, puedes dejar tu trabajo en el jardín y empezar a las siete de la tarde. Si te resulta incómodo desplazarte, puedes quedarte en la mansión. Te proporcionaré una habitación de invitados especialmente para ti.

—…

—¿Todavía tienes alguna razón personal para no aceptar?

Elliott jamás había conocido a alguien como él. Alguien que interrumpiera y ofreciera condiciones tan insultantemente altaneras…

—¿Es una de las opciones… o todas juntas?

—Todas.

—Haré mi mejor esfuerzo.

La respuesta salió de inmediato.

—¡Gracias!

Después de haber pronunciado una sola palabra para renunciar, Elliott se había encontrado, de repente, con una residencia de lujo gratuita, el doble de salario y un horario de trabajo mucho más corto. Con una sonrisa en el rostro, hizo una reverencia de 90 grados y salió de la biblioteca.

«¡Queso Camembert, nos mudamos!»

Estaba tan emocionado por su inesperado éxito en la negociación que olvidó preguntar lo más básico:

¿Qué trabajo tendría que hacer por las tardes y noches, una vez que dejara el jardín?



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN 
CORRECCIÓN: ROBIN


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