Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 53

Atrapada en el calor de su mirada me encontré ensimismada en la magia del momento. Un instante que se rompió con una delicada y gentil voz que repetía:

—Estoy preocupado por ti, Chloe.

—Por favor, Su Majestad, no hay necesidad de que te preocupes tanto por mí… No estoy sola… La Emperatriz está aquí, y también mucha otra gente.

—Eso me da más razones para que me preocupe más por ti… No me gusta… La gente no deja de mirarte constantemente e incluso antes estuviste hablando largo y tendido con esa Santa…—dijo Raymond con la misma cara de un niño molesto al que le habían quitado su juguete favorito.

Yo, en cambio, tragué saliva ante su comentario. Era como si él estuviera celoso. Desde el día en que prometió ayudarme a amarme a mí misma, siempre expresaba sus pensamientos sin rodeos, dejando en claro sus verdaderos sentimientos.

{—El Emperador no te quiere.}

Mimy: Por Dios no… Íbamos tan bien… Otra vez racha de pajas mentales by Chloe ft. comentarios sin sentido de Kylos… 

«¿De veras que no me ama? ¿En serio que no? ¿Cómo puede ser eso posible cuando me da un afecto tan intenso sin ocultarlo?»

{—Aunque no fueras tú, él habría amado a cualquier otra mujer. Lo sabes, Chloe. Da igual quien fuese con tal de que pasara por mis manos; moldeando y creando una chica perfecta según sus estándares.} 

Sin embargo, esas palabras que en mi mente reproducía no tenían sentido alguno. 

«Cuando Raymond ve a una mujer que se parece a mí, tal y como es la Santa, él no se conmueve en absoluto. Es tan firme con lo que siente por mí, que me hace reír al pensar en todos los días en que yo estuve tan preocupada por ello…»

Entre pensamientos, estaba más convencida de que lo que Kylos me decía eran puras mentiras. No obstante, aún así, las dudas persistían. Quería preguntarle si realmente me amaba como decía o si se equivocaba, y lo que de verdad deseaba era solo la versión de mí que Kylos había creado para él. 

«Pero, aunque Raymond quisiera o no a la verdadera Chloe Garnetsch, el hecho de que todavía no sé cómo responderle todavía permanece como una incógnita inmutable…»

Mimy: Raymond: el personaje que, según el subconsciente de Chloe, es un perrito faldero sin criterio propio y cuyas palabras son un petardo mojado al lado de las babosadas de Kylos… Dios la paciencia de Raymond… Yo a estas alturas, si fuera él, me haría un tóxico yandere. Te castigaría por traicionarme encerrándose y dándote duro todas las noches y, como sabemos, por arte del guión relación/tóxica te darías cuenta al fin de cuánto te amo, si o si, tarde o temprano.

Raymond, quien no me había quitado los ojos de encima, preguntó con dulzura: 

—¿Qué pasa por su cabecita?

Cuando su voz grave cayó sobre mi cabeza como un rayo de luz, me dí cuenta de que llevaba un buen rato mirándole a la cara, hipnotizada. Me sonrojé ante la revelación y él continuó diciendo:

—Chloe.—pronunció él lentamente mientras sonreía apartando suavemente un mechón de pelo que caía sobre mi rostro—. ¿Estabas pensando en algo complicado otra vez?

—…

—Te dije que no pensaras en nada más, ¿no? Solo concéntrate en quererte más a ti misma.

El mechón de cabello plateado cayó como un regalo sobre su palma grande y callosa. Sin pudor alguno, se puso a juguetear con mi pelo entrelazándolo entre sus largos dedos y, mientras sonreía, con ternura susurró: 

—¿Acaso, Chloe, no sabes quién es la persona más adorable del mundo? De ser así, ¿cómo puedes amar a alguien más cuando ni siquiera reconoces quién es esa persona tan maravillosa?

—La persona más adorable… ¿Qué es lo que estás diciendo? ¿No estarás hablando de mí, verdad?

—Por supuesto que eres tú, ¿quién si no? Te mereces ser amada más que nadie y tu eres la única en el mundo que no se da cuenta de ello, como una pequeña niña tonta, ingenua e inconsciente.—respondió él con un tono juguetón, que no sabía si hablaba en serio o simplemente se burlaba de mí.

 —¡¿Niña tonta?! ¡Esa no soy yo…!—le reproché frunciendo los labios y conteniendo lo que estaba a punto de decir.

«Esa no soy yo, si no tú. Eres el chico más adorable que este mundo haya podido conocer…»

Sin embargo, el solo reproducir la frase en mi mente hizo que mi rostro se pusiera rojo como un tomate. Al ver esto, Raymond soltó una carcajada. Por supuesto, él no había malinterpretado mi reacción e intuyó que no se debía a su comentario precisamente, sino a otra cosa que no me atrevía a confesar delante de él. 

—Ja, ja, ja, … Ahora que lo pienso…—dijo Raymond entre risas—. Daria se ha estado quejando de que últimamente te has vuelto mucho más atrevida a la hora de responder y que ya no es tan divertido meterse contigo como antes… Ja, ja, ja, …

—Sin embargo, aun así, ahora me estás tomando el pelo descaradamente, Su Majestad.—protesté con un apenas imperceptible mohín.

—Bueno, es que yo también quiero verte más firme y atrevida a la hora de hablar conmigo… Si tienes algo que decir, dilo. No te lo guardes.

—Hmm… Pero yo no soy como tú, Su Majestad. En mi posición, si abro la boca imprudentemente, puede que me corten la cabeza.—contesté fingiendo seriedad, sabía perfectamente que Raymond nunca ordenaría algo como eso por un simple comentario fuera de lugar.

A lo que él, con el índice sobre sus labios respondió:

—Shhh… No te preocupes. Todo lo que tú me digas frente a mí será un secreto entre los dos, te lo prometo.

Lo miré de reojo, simulando una mirada de desconfianza. No obstante, Raymond era bastante intuitivo y se dio cuenta. Realmente estábamos coqueteando sin rodeos y, siguiendo la línea de la conversación, él preguntó de nuevo con esa hermosa sonrisa pícara, como si estuviera burlándose de mí.

—Entonces… ¿Qué era eso que me ibas a decir?

—Te vas a arrepentir cuando lo oigas.—dije haciéndome la de rogar.

—No me arrepentiré.

—¿Estás seguro?

—Por supuesto que lo estoy.

Ante su cortante asentimiento, respiré hondo y volví a hablar con voz firme.

—¡El que es como un niño tonto es usted, Su Majestad, no yo!

JA, JA, JA, JA, JA, …

Sinceramente pensé que se avergonzaría al oírlo. Después de todo, había sido Emperador desde muy joven, y decir esto era algo bastante grosero de oír para él. Pero contrariamente a mis expectativas, rompió a reírse y, con una sonrisa, preguntó:

—¿Eso era lo que tanto me querías decir?

—¿Te…? ¿Te ha molestado?

—¡No, qué va! ¡Al contrario! De hecho, creo que es encantador…

En ese momento, me sorprendí de tal manera con lo que él dijo que comencé a tener hipo. 

HIC, HIC, HIC, HIC, …

Por otro lado Raymond, rápidamente, me dio unas palmaditas en la espalda, preocupado por mi hipo incesante.

—¿Estás bien, Chloe?

—Sí… Creo que sí…—contesté levantando la vista hacia él mientras parpadeaba, intentando contener las lágrimas que me habían saltado debido a la sorpresa—. Su Majestad, te has vuelto mejor al decir cosas dulces… Mucho más de lo que recuerdo. Ahora estás hecho todo un experto a la hora de encandilar a una mujer

—Hmmmm…—Raymond, con los lóbulos de las orejas ligeramente sonrojados, se rascó la mejilla y apartó ligeramente su mirada hacia un lado—. He… He oído que se supone que tienes que hacer esto… Ya sabes… Se supone que debo recordarte lo adorable que eres siempre y cuando se me dé la oportunidad… De esta manera… Serás capaz de aprender a quererte a tí misma gradualmente y de forma natural…

Mimy: Ternurita. 

La voz de Raymond estaba temblorosa, con un ligero tartamudeo que se mostraba de vez en cuando mientras intentaba escoger las palabras adecuadas. Me di cuenta de que intentaba expresarse lo mejor posible a pesar de que estaba avergonzado y sorprendido por mi anterior respuesta.

—¿Quién ha dicho eso?—pregunté

—El marqués de Latt.

Recordé al hombre bien peinado y de rostro frío que había sido ayudante del Emperador. No parecía preocuparse por los corazones humanos, y me pregunté si le habría enseñado a Raymond el camino equivocado.

—¿Realmente piensas que su consejo pueda ser fiable en esta situación?

—Hmmm… ¿Quizás… ?

Miré a Raymond, que no podía establecer contacto visual con facilidad, y me di cuenta de que tenía preocupaciones similares.

—Pero…—continuó Raymond en voz baja y con la punta de sus dedos crispados—. Intentaré lo que sea para ayudarte…

Las rojas pupilas, que me habían estado evitando desde hacía ya un rato, se encontraron de nuevo tímidamente con las mías, sosteniendo la mirada con amor entre el aire frío de la noche. En respuesta, las esquinas de mis ojos ardían de gratitud por la generosidad de Raymond.

—Gracias.—dije dedicándole la sonrisa más hermosa que pude esbozar.

No obstante, él seguía mirándome con expresión seria que denotaba seriedad. En el pasado, su corazón desbordante me habría abrumado y habría salido corriendo pensando que era más de lo que yo merecía. Sin embargo, ahora, estaba dispuesta a aceptarlo

—Muchas, muchas gracias.—repetí sinceramente.

Era el momento de que sus esfuerzos por mí, no fueran en vano.

Mimy: ALELUYA

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈• 

El encuentro que tuvimos fue realmente agradable. A decir verdad, no quería abandonar la terraza, en donde el ligero aire primaveral me envolvía lánguidamente, pero ya era hora de entrar, pues llevábamos allí un largo rato.

He de confesar que, de hecho, la única razón por la que no quería irme era por aquel hombre de cabellos rojos, que encendía un fuego en mi corazón que me calentaba aún más que el sol de verano.

—Entra tú primero.—dijo Raymond dando el primer paso, como un caballero. 

Ambos sabíamos que teníamos que irnos ya a pesar de que acabáramos de pasar un momento entretenido. 

—Pero… ¿Y Su Majestad?—pregunté.

—Os seguiré en breve, mi Lady. Pues es para mí un gran placer recorrer el camino que usted ha pisado.—contestó Raymond utilizando la etiqueta formal a la hora de despedir a una dama.

Mi cuerpo reaccionó a cada una de sus palabras, consciente y sutilmente.

Se me hacía raro ver a Raymond responder así, con tanta cortesía. Sin embargo, era parte del cortejo después de un encuentro a solas con una mujer por la que uno tenía sentimientos; así que, comprendí perfectamente cuál era su intención. No obstante, también me ponía en una posición de alta estima frente al Emperador del Imperio, lo cual tampoco es que fuera muy apropiado.

Al darme cuenta de esto, inconscientemente, contuve la respiración un momento y la solté mientras me inclinaba lentamente a la vez que contestaba:

—Sí, entonces descanse un poco más, Su Majestad.

Pero, cuando me di la vuelta, esperando no sonrojarme más de lo que ya estaba, su voz llegó a mis oídos, susurrando en la brisa:

—… En ese entonces… Eras tú, quien seguía mis pisadas…

La puerta del balcón se cerró tras de mí, dejando esas palabras suspendidas en el aire y mi corazón comenzó a latir desbocado.

El “entonces” que Raymond estaba recordando era probablemente el baile de Año Nuevo. Aquel que fue hace mucho tiempo para los que habíamos viajado en el tiempo. Mas, para los demás, estaba todavía aún muy reciente en sus mentes.

Al igual que hoy, aquella noche Raymond me siguió hasta la terraza, cuando me retiré para descansar. Un encuentro que fue forzado para mí y donde él me anhelaba con fervor mirándome intensamente con sus ojos ardientes de deseo.

Sin embargo, a diferencia de ese entonces, cuando no me inmutaba ante el tacto oscuramente ávido de sus besos; ahora mi corazón saltaba a cada simple mirada, a cada hilo de su voz penetrante y no me atrevía a imaginar qué sería de mí si nuestros labios se hubiesen juntado, enrollando sus lenguas como en el pasado. 

Es más, lo que de verdad me sorprendía con creces, era que todo esto fuese algo nuevo para mí, ya que nunca había reaccionado de esta forma tan alocada por alguien; ni siquiera cuando creía amar a Kylos había sentido algo similar.

Caminé por el pasillo de vuelta al salón de baile, tratando de borrar de mi mente las imágenes persistentes de él que me volvían loca.

Pero entonces, me detuve en seco al escuchar una voz sollozante tras una puerta.

SNIF, SNIF, SNIF,…

—… ¡No me reconoce!—dijo aquel alguien que se lamentaba entre llantos parecidos a los de una niña pequeña—. ¡No me reconoce en absoluto!

No podía dejarlo pasar. Por algún motivo me recordó a mi propia hija, robada por Kylos, allá en el tiempo atrás que ahora solo era un pésimo recuerdo lleno de dolor.

—¡No soy nadie para ella!—volvió a exclamar aquella quien lloraba.

SNIF, SNIF, SNIF,…

—No llores, Lette.—contestó otra persona, con un tono masculino, que intentaba consolar a la chica.

«¿Lette?»

El inesperado nombre de la Santa apareció en mi cabeza. Me di cuenta de que, la habitación contigua, era una zona de descanso reservada para los eclesiásticos.

—No se puede evitar. Dale tiempo. Estoy seguro de que los motivos por los que ella actúa así son razonables. Ya te dije muchas veces lo mucho que ella te quería, Lette.—habló el hombre cuya voz me resultaba demasiado familiar.

—¡Ya lo sé! ¡Pero es molesto! 

La curiosidad me pudo y, con cautela, me acerqué a la puerta.

SNIF, SNIF, SNIF,…

—Toda esta situación me pone triste. ¿Sabes? En realidad, quería preguntarle si podía abrazarme… De verdad deseaba ser abrazada por ella…

—No te preocupes Lette, ¿si? Si es por eso, yo te abrazaré en lugar de ella.

Sin embargo, el tono calmante de la voz del hombre no extinguió los sollozos de la joven.

SNIF, SNIF, SNIF,…

—Parecía como si ella pensara que yo era algo extraña… Se le notaba… Había duda y sospecha en su mirada…

—Por supuesto que no es así como tu piensas, Lette, por favor…

SNIF, SNIF, SNIF,…

Estaba claro que quien quiera que fuese aquel joven, era incapaz de apaciguar el llanto de la Santa. Así que, llamé a la puerta, pero lo que escuché después me dejó en shock:

—¡Todo esto es por ese maldito de Kylos! ¡Tengo que matarlo!—gritó Lette con furia.

Mi mano golpeando el umbral se detuvo en seco. Al mismo tiempo, los que estaban en la habitación, se quedaron en silencio probablemente porque habían oído mi llamada. Helada, frente a la entrada, esperé hasta que ésta se abrió con un crujido.

—¿Lady Chloe…?

—¿Sir Enoch…?—pregunté al darme cuenta de a quién pertenecía aquella voz tan familiar.

Por unos instantes me quedé muda mientras pestañeaba sorprendida. Por otro lado, Sir Enoch tenía una expresión muy desconcertada en el rostro, como si no hubiera esperado que fuera yo la que hubiera llamado a la puerta. Cuando recobré el sentido, miré por encima de su hombro llegando a ver a una chica que se parecía a mí sentada en un pequeño sofá.

—¡C-Chloe…!—exclamó Lette quien, al verme, se cubrió la cara con ambas manos, visiblemente avergonzada.

—Me pareció oír que alguien lloraba, así que por eso llamé a la puerta.—expliqué lo más calmada que pude—. Hmm… ¿Por qué estás aquí Sir Enoch…?

—Ah… Eh… B-Bueno…—Sir Enoch tartamudeó y sonrió torpemente. Estaba muy lejos de su habitual comportamiento tranquilo y bien cuidado—. Por favor, pasa, por ahora, te lo explicaré…

Sir Enoch soltó un pequeño suspiro de resignación e hizo un gesto para que entrara. Una vez que estuve dentro, la puerta se cerró tras de mí y tomé asiento frente a Lette, quien aún ocultaba el rostro tras sus manos.

—Hmmm… ¿Hubo algún problema con la ceremonia de bienvenida?—pregunté con cautela.

—¡Oh! N-No… Snif…—Lette respondió con una voz tan diminuta como la de una hormiga. Sus palabras aún estaban salpicadas con el sonido de sollozos y mocos.

Examiné detenidamente a la chica que se encontraba frente a mí. A decir verdad, nadie creería que, hace apenas unas horas, ella era la Santa que apareció dignamente frente a una multitud de nobles sin apenas inmutarse. Ahora mismo parecía más una niña pequeña común y corriente.

«Estoy segura de lo que escuché antes de entrar… No creo que oyera mal algo tan claro y nítido…»

Lette había estado hablando a gritos algo sobre Kylos cuando llamé a la puerta. 

«¿Era realmente mi sustituta enviada por Kylos? ¿En por eso que está con Lord Enoch?»

Las sospechas crecieron.

«Tal vez sí me conocía, tal vez…»

Y como una pesadilla, los temores del pasado reaparecieron.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 52

    Next Post

  • CAPÍTULO 54
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks