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Capítulo 7

El líquido preseminal comenzó a filtrarse desde la punta del glande del fiscal.

—¿Por qué tu cuerpo está tan caliente? ¿Ya te has excitado?

—Cállate. Son tus manos las que están frías.

El cuerpo de Jihoon aprendía rápido y ya que estaba condicionado por las enseñanzas del bastardo de Baek Hyeon, el fiscal se excitaba automáticamente, incluso cuando no lo deseaba. Sabía muy bien qué tipo de placer lo dominaba ya que su pene se ponía erecto y su semen salía a chorros como una fuente. Ahora notaba que su cuerpo reconocía, absorbía y aceptaba el placer por sí mismo.

Intentó pensar en otra cosa, sin embargo, la enorme polla de Baek Hyeon seguía frotándose entre sus nalgas mientras su mano golpeaba ligeramente el pene de Jihoon, generando oleadas de placer. Los labios de Baek Hyeon se pegaban a su lóbulo de la oreja, luego a la punta de la misma y después a la nuca, lamiendo y chupando cada centímetro de su piel.

—Haa… Humm…

El trasero del fiscal, el trasero le picaba.

El orificio de Jihoon era penetrado y agitado con un consolador todos los días sin falta. Las paredes internas ya sensibilizadas, enviaban señales eléctricas con el mero roce del aparato. Estas sensaciones se transmitían profundamente dentro de él, provocando que su orificio se abriera lascivamente y devorará el dildo.

Los demás miraban y susurraban acerca de Jihoon siendo un prostituto nato y aunque lo sabía, no podía controlar su orificio que se movía por sí solo. Su cuerpo disfrutaba las cicatrices del abuso.

El recuerdo de la sensación de estar completamente lleno y estirado se convirtió en un hábito por lo que se imaginó algo más grande, más fuerte, y más potente que el consolador: el enorme miembro de Baek Hyeon penetrando su orificio.

—¡Ah!

Al sentirse como si lo hubiese golpeado un rayo, Jihoon empujó a Baek Hyeon y se arrastró hasta una esquina.

«¿Qué demonios estoy pensando?»

Pronto, Jihoon fue atrapado por el tobillo y arrastrado de nuevo, sus pantalones fueron arrancados como parte de un ritual. Intentó aferrarse a su ropa interior y sacudió la cabeza en señal de negativa, pero su resistencia ya no tenía la misma fuerza que antes.

—¿No es que en realidad quieres correrte?

Baek Hyeon sonreía, mostrando el líquido pegajoso de sus dedos mientras su mano robusta golpeaba arriba y abajo el miembro de Jihoon, quién no pudo evitar abrir la boca ante la intensidad del placer que le provocaba.

—No, así que lárgate.

Las palabras de Jihoon traicionaban sus verdaderos sentimientos. Baek Hyeon convirtió su sonrisa en una sarcástica para luego rasgar fácilmente la ropa interior de Jihoon.

—Lárgate… ¡ah!

Baek Hyeon como un perro que muerde la nuca de su presa, se apoderó del pene de Jihoon y comenzó a sacudirlo, pero en lugar de causar un dolor desgarrador, sus movimientos eran juguetones, casi como los de un cachorro.

Cada vez que el cabello de Baek Hyeon rozaba su piel, Jihoon sentía un cosquilleo insoportable en la parte baja de su abdomen. Intentó rascarse, pero Bael Hyeon rápidamente le sujetó las manos, inmovilizándolo.

—No… no lo hagas, no… no lo chupes… ah…

Baek Hyeon succionaba con tanta fuerza que Jihoon sintió que el orgasmo se acercaba rápidamente, sin embargo, no quería correrse, pero por más que pensará que la fuerza de succión era monstruosa, la lengua que lamía alrededor de su pene era tan suave como un algodón de azúcar, provocando que su cuerpo temblará involuntariamente.

—Me pica… me pica… siento que voy a volverme loco por la picazón en mi trasero.

«¿Qué tan malo tuvo que ser todo ese maldito entrenamiento para que mi cuerpo se volviera tan lascivo? ¿Cuándo me convertí en alguien tan sucio y vil, al punto de desear que me llenen este agujero?»

Antes de poder ser consumido totalmente por la vergüenza, Jihoon jadeó con fuerza ya que la lengua de Baek Hyeon comenzó a lamer sus testículos con delicadeza. Era tan cálida, húmeda e incluso afectuosa que Jihoon lo percibió así. Baek Hyeon lamía desde la base de sus testículos hasta atraparlos ligeramente con los labios.

—Hmm…

Baek Hyeon los succionaba lentamente como si fueran frágiles, los liberaba de su boca para luego volver a atraparlos. En poco tiempo, los testículos de Jihoon estaban cubiertos de saliva. El fiscal olvidó por completo maldecir al bastardo, olvidó incluso que debía empujarlo mientras mantenía su mirada fija en el techo al mismo tiempo que su pecho subía y bajaba al entregarse al placer que Baek Hyeon le ofrecía.

Baek Hyeon tomó nuevamente el pene de Jihoon en su boca, moviendo la cabeza arriba y abajo. Lo engullía por completo hasta la base y luego lo apretaba con fuerza mientras tiraba hacia atrás. El fiscal se estremeció como si estuviera teniendo un espasmo.

Baek Hyeon mantenía su mirada sobre él con una sonrisa, mientras aumentaba la velocidad de la mamada. La fuerza y la rapidez eran tales que Jihoon no podía mantener la compostura, levantando frenéticamente las caderas, jadeaba y temblaba incontrolablemente.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Ahhh!

El fiscal percibía que todo su semen estaba acumulado en la punta de su pene y a pesar de que no quería correrse, sentía que, si no lo hacía en ese momento, moriría pues el cosquilleo en su trasero se había transformado en un dolor insoportable. No era suficiente que su pene estuviera siendo devorado; su abdomen bajo seguía ardiendo.

—¡Ugh, ugh! ¡Estoy… estoy a punto de correrme!

Jihoon echó la cabeza hacia atrás, listo para explotar, pero justo en ese momento, la cabeza que se movía sobre su pene se detuvo abruptamente.

—…Haa… haa…

Jihoon, frunció el ceño con horror. Estaba tan cerca, pero Baek Hyeon se detuvo justo cuando le faltaba sólo un poco para alcanzar el clímax.

—¿Qué… qué crees que estás haciendo?

Finalmente, Jihoon no pudo evitar culpar a Baek Hyeon, aunque fuera inconscientemente.

—Estoy cansado.

Aquella frase fue pronunciada con una expresión que no mostraba signos de cansancio. Baek Hyeon torció sus labios en una sonrisa. Dándose vuelta, dejó inmóvil al fiscal como si hubiera caído en un sueño profundo.

—Haa… haa…

Jihoon exhaló un suspiro tras otro, lleno de desconcierto. Sus deseos insatisfechos lo atormentaban desde ambos lados y podía percibir que estaba a punto de volverse loco. Su trasero insatisfecho se contraía dolorosamente y la punta de su pene goteando, parecía a punto de explotar.

Podría haberse tocado a sí mismo para aliviarse, pero el fiscal estaba tan abrumado que sus ojos se pusieron en blanco. No era suficiente. El deseo que lo empujaba al borde del precipicio no podía satisfacerse solo con eso; sentía que moriría si lo intentaba. Jihoon se giró bruscamente hacia el cuerpo de Baek Hyeon, que le había dado la espalda, lo volteó hacia él y se montó sobre él.

—…¿Qué estás haciendo?

Baek Hyeon frunció el ceño con desdén, pero Jihoon sabía lo que significaba la sonrisa que aquel bastardo llevaba ahora. Era la sonrisa de un vencedor. Maldita sea, no importaba si ganaba o perdía, nada de eso tenía sentido en ese momento. Toda la sangre de Jihoon se había concentrado en su deseo de saciar su lujuria.

—¿Qué más? Voy a usarte como un consolador humano. Después de todo, ¿no es para eso que he estado entrenando mi cuerpo de esa manera?

Baek Hyeon observó tranquilamente cómo Jihoon le quitaba los pantalones. El miembro de este ya se encontraba erguido y desafiante con una presencia abrumadora cada vez que el fiscal lo veía.

—¡Hazlo de una vez, maldito bastardo!’

—…¿Y por qué debería?

—¡Maldita sea! ¿No es eso lo que tú quieres? ¡Ahh!

¡BANG!

Jihoon recibió una patada en el abdomen por parte de Baek Hyeon, quién fue empujado hasta el borde de la mesa. El fiscal se dobló sobre sí mismo, agarrándose el estómago y tosiendo con fuerza.

—Maldita sea, no tienes modales ni educación. Con esa cara, al menos deberías hablar de forma decente, ¿no? ¿Ah?

Las palabras que Jihoon debía dirigir a Baek Hyeon no eran órdenes arrogantes sin sentido, sino una súplica humilde.

—¿No tienes algo que decirme?

El dolor en su abdomen aumentaba el calor que ya ardía dentro de Jihoon quién sabía que tenía que abandonar cualquier rastro de dignidad. No podía soportar, ni quería soportar, la lujuria que lo consumía. Finalmente, cayó de rodillas ante Baek Hyeon y, como si escupiera sangre, pronunció las palabras que sabía que aquel bastardo quería escuchar.

—Ll… Llena mi trasero… por favor.

Baek Hyeon levantó una ceja con indiferencia.

—¿Con qué, maldita sea?

—…Con… con tu… con tu pene…

—¿Dónde mierda quedó tu “por favor”?

—…Por favor.

Aún insatisfecho, Baek Hyeon lanzó una almohada y gritó con furia.

—Di “¡Llena… mi… agujero… por… favor!” Maldita sea, ¿te cortaron la lengua?

—Ll-llena mi agujero, por favor… te… te lo ruego…

Solo entonces pareció que la ira que emanaba de Baek Hyeon se calmó un poco mientras se acariciaba la barbilla.

—Date la vuelta y ponte boca abajo.

—Abre el agujero tanto como quieras que lo llene con mis dedos.

La promesa de Jihoon de no abrir sus piernas por su propia voluntad resultó ser una vana muestra de orgullo el cual fue desvanecido en solo unos días, dejando al descubierto su vulnerabilidad.

Jihoon se giró y se colocó boca abajo usando ambas manos para agarrar sus nalgas y separarlas, pero su orificio era tan pequeño que no se abría tanto como él esperaba por lo que frunció el ceño con incomodidad.

—¡Ahh!

—¡Maldita sea, eres demasiado lento!

Jihoon aplicó más fuerza en sus dedos, abriendo su orificio hasta el punto de sentir que se desgarraba, cerrando los ojos con fuerza.

El aire frío que tocó el interior del orificio le causó un escalofrío, haciendo que se estremeciera. Cuando su orificio, enrojecido y tembloroso se abrió lo suficiente mostrando incluso su carne interna, Baek Hyeon sonrió con satisfacción.

—Te has portado bien, así que te daré una recompensa. Voy a perforarte ese orificio hasta la boca con mi polla

Baek Hyeon miró con ojos codiciosos el orificio que pronto sería invadido por él. Baek Hyeon rara vez había tenido que contenerse en su vida y nunca había encontrado una razón para hacerlo, pero había ejercido tanta paciencia para domar a Jihoon, quien hasta entonces se había comportado con una arrogancia felina¿Cuánto había deseado poseerlo?

Baek Hyeon no estaba dispuesto a esperar más. Metió la mano y sacó de golpe el objeto que había dentro de Jihoon, sin tomarse el tiempo para observarlo con calma como un perro ansioso.

¡PUM!

La polla de Baek Hyeon no podía compararse con los consoladores que Jihoon había experimentado hasta entonces. Cuando el glande rompió la entrada por primera vez, se escuchó un sonido desgarrador en los bordes del orificio. Jihoon no pudo contener el sonido de su boca. Miró hacia atrás aterrorizado, sintiendo como si su orificio desgarrado estuviera sangrando.

¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

Antes de que pudiera girar completamente la cabeza, Baek Hyeon comenzó a moverse con desesperación y desenfreno. Los empujones eran urgentes y desenfrenado. Jihoon, que los recibía, estaba perdido entre una mezcla indescriptible de dolor y placer que superaba cualquier sufrimiento.

Al ver a Jihoon con los ojos desenfocados y la lengua fuera, Baek Hyeon no pudo contener su satisfacción. El objetivo que había sido tan altivo con anterioridad ahora yacía debajo de él, gimiendo.

—¡Hah! ¡Hah! ¡Hah!



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: IDGAMEOVERXX
CORRECCIÓN: ROBIN



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