Capítulo 19
—Uf, mi estómago se siente raro…
—Ah…
—Tan, caliente.
Mientras Hae-dong lo miraba con lágrimas de frustración en la cara, el pene de Seo Yong-woo se hizo aún más grande. Se olvidó de toda consideración y giró la cintura de Hae-dong, obligándolo a acostarse boca abajo. Tan pronto como vio la reacción de su cola, quiso follarlo más duro.
—Levanta la cintura.
—No creo que pueda aguantar.
La parte superior del cuerpo de Hae-dong cayó débilmente, como si le fuera difícil ponerse en cuatro patas.
—Ugh, sí.
Continuó tratando de acostarse de costado, como si le avergonzara mucho la postura de levantar las nalgas. Sin embargo, Seo Yong-woo hizo que Hae-dong se acostara boca abajo y le acarició las nalgas. Luego, al ver con gran satisfacción que la cola de Hae-dong se había movido hacia un lado para exponer su agujero, hundió su pene nuevamente.
—¡Sí, ah, ah, ah!
—Ahhh… apóyate con tus brazos también.
Apenas podía levantar las caderas, aún así Seo Yong-woo deslizaba su pene dentro y fuera de él. Gemía y ronroneaba como si tuviera dolor, pero cuando tocó su pene con la mano, vio que estaba eyaculando. No paraba de gruñir, y Seo Yong-woo se colocó en la posición adecuada para cumplir con las expectativas de Hae-dong.
Tiró de las muñecas de Hae-dong hacia atrás y continúo embistiendo con fuerza. Aunque el cuerpo de Hae-dong intentó zafarse del agarré, sus muñecas estaban atrapadas y no podía escapar. Cada golpe de sus musculosos muslos hacía que su cuerpo se sacudiera salvajemente y que la cama temblara con violencia.
—¡Duele! ¡Oye, tengo calor! Me siento extraño…
La única respuesta fue un gemido sin aliento. Hae-dong estaba llorando y diciendo que hacía calor y era raro, pero Seo Yong-woo no estaba de humor para escucharlo, así que embistió con más fuerza. Había reprimido sus instintos durante tanto tiempo que lo único en lo que podía pensar era en que necesitaba eyacular más profundamente dentro de él.
—Ugh, ah. Ah…
Cuando la sensación de eyaculación lo inundó, lo penetró con más fuerza, mordiéndole la nuca. Mientras lo rodeaba con los brazos y apretaba con todo su peso para eyacular lo más profundamente posible, el cuerpo de Hae-dong se desplomó indefenso en la cama.
El cuerpo de Seo Yong-woo medio evolucionó siguiendo sus instintos. Entonces, una protuberancia redonda salió de su pene y se clavó firmemente en su interior.
—Ugh, ha, ha…
El doloroso placer era tan intenso que Hae-dong arañó la tela con las uñas e hizo ruidos de dolor. Seo Yong-woo lamió la nuca donde había mordido, mientras soportaba la eyaculación apasionada. Hacía mucho tiempo que no eyaculaba, así que salió mucho semen. Podía sentir como goteaba mientras se desbordaba por el agujero.
Debajo de él, Hae-dong se estremeció ante una sensación que estaba experimentando por primera vez en su vida. Ni siquiera sabía que el ronroneo provenía de su garganta, cerró los ojos como si tuviera dolor y sintió un nudo en el estómago. Todo su cuerpo estaba agotado y se sentía impotente, era la primera vez que experimentaba una eyaculación tan apasionada, así que fue aterrador.
—Ahhhh…
Después de lo que pareció una eternidad, Seo Yong-woo, que había estado lamiendo a Hae-dong como si estuviera acicalando todo su cuerpo, se levantó.
Acarició la cabeza de Hae-dong, que yacía debajo de él, y luego bajó la mirada.
Enseguida, ató el extremo del condón con el que había eyaculado y lo colocó en el trasero de Hae-dong. Aunque Hae-dong intentó cubrirlo con su cola, la apartó y contempló la vista con una expresión muy satisfecha.
—Hombre, realmente pareces un pervertido…
—… Lo sé.
Incluso mientras Seo Yong-woo hablaba, continuaba observando que el agujero recién usado se movía. Incluso cuando Hae-dong intentó cerrar las piernas, murmuró mientras miraba el rastro blanco.
—Quiero hacerlo otra vez.
A Hae-dong se le puso la piel de gallina por todo el cuerpo al escuchar esas palabras. Los gatos son conocidos por que una vez que están en celo, tienen relaciones sexuales docenas de veces durante varios días.
Cuando Hae-dong recordó ese hecho, se agachó y trató de salir de la cama, pero su maltrecho cuerpo estaba demasiado cansado para llegar al borde, y se tambaleó, hasta que Seo Yong-woo lo agarró por los tobillos y lo arrastró de nuevo hacía abajo. Y así, sin descanso, tuvieron sexo por segunda vez.
***
—Dodong… ¿Crees que tengo algún problema de virilidad?
—…
—Es una pena, creo que puedo hacer más…
Seo Yong-woo habló con un suspiro y una cara pensativa.
Pero en lugar de responder, Hae-dong sólo pudo mirarlo con cara de sorpresa. Incluso en ese momento, Hae-dong estaba lamiendo el pene de Seo Yong-woo, quien estaba sentado en el sofá con las piernas abiertas. Cuando dijo que quería hacer más, no pudo evitar llorar. Hae-dong dio ánimos a sus doloridas nalgas y murmuró las palabras que había repetido varias veces.
—Yo, yo no puedo hacerlo más.
—Lo sé… Sólo estoy diciendo.
Seo Yong-woo sonrió levemente, aunque no mostraba signos de arrepentimiento.
Hae-dong miró asombrado su cuerpo musculoso mientras se le abría la parte delantera de la bata, y luego volvió a lamer ansiosamente los testículos, sabiendo que estaría mejor haciéndole una mamada, en lugar de tener que sufrir con ese gran pene dentro.
Hacía ya un día completo que Seo Yong-woo había estado teniendo sexo con Hae-dong sin parar.
Decía que era la primera vez que estaba en celo, y no podía controlarse.
Incluso cuando fue a bañarse lo puso frente al lavabo y lo abrazó por detrás, hizo su pelo a un lado y le aplicó medicina en la nuca que tanto había estado mordiendo, mientras lo acariciaba, levantó su cuerpo por detrás y lo embistió con su grueso pene.
En un momento dado, Hae-dong estaba asustado por las embestidas incesantes de Seo Yong-woo, salió corriendo, pero quedó atrapado contra la mesa, Seo Yong-woo lo agarró y empezó a embestir con tanta fuerza que la mesa se hizo pedazos.
—¡Ya basta, tú…!
Incluso sus feroces arañazos y mordiscos excitaban más al tigre, que hurgaba en sus sensibles terminaciones nerviosas y estrujaba sus nalgas hasta hacerlas papilla. Había aguantado tantas embestidas y llegado al clímax tantas veces que apenas podía caminar por sí mismo.
—Tigre pervertido…
Al final, Hae-dong no pudo soportarlo más y decidió hacer algo que era muy reacio a hacer: usar su boca.
—Vaya… Estás comiendo bastante bien.
Cuando su lengua se deslizó por la punta de su pene, Seo Yong-woo echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un largo y profundo suspiro. A pesar de ser torpe y pasivo, Hae-dong estaba chupando el pene tan deliciosamente que casi podía sentirse eyaculando sobre su bonita cara.
—Ugh, uh…
Hae-dong se cansó y puso su mejilla en el muslo de Seo Yong-woo. Cerró los ojos y frotó lentamente sus mejillas intentando impregnar su cuerpo con su olor.
En cuanto vio eso, el pene de Seo Yong-woo se puso erecto y sus ojos verticales de tigre se nublaron.
—Ah, espera un minuto.
—¿Por qué…? ¡Ahh!
Seo Yong-woo puso sus manos debajo de las axilas de Hae-dong y levantó ligeramente su cuerpo. Luego, mientras se recostaba en el apoyabrazos del sofá, levantó ambos tobillos y dobló su cuerpo en forma de C.
—¡Ah, por favor!
Sus muslos se apretaron con ansiedad mientras yacía en el estrecho lugar.
Entre sus largas piernas blancas, podía ver el espacio entre los muslos, y entre las nalgas regordetas, se veía un agujero rosado que se retorcía.
Hae-dong debió sentir la mirada, por lo que rápidamente extendió su mano para cubrir su agujero.
—¡Oh, no, no puedo hacer más…!
—Lo sé. Lo sé.
Después de calmarlo un poco, Seo Yong-woo se tragó su arrepentimiento e introdujo su pene entre los muslos de Hae-dong. Empujó sus caderas arriba y abajo como si estuviera metiéndolo en su agujero. Incluso le agarró los tobillos con fuerza y le chupó los dedos de los pies.
—Hmph, hmph. Ah, eso. Dedos de los pies, ¡Para…!
—Mmm…
Sorprendido por aquella sensación desconocida, apretó aún más los muslos, al mismo tiempo que apretaba el pene de Seo Yong-woo. Cada vez que él empujaba entre sus muslos, el suave pene de Hae-dong era estimulado.
Seo Yong-woo sonrió suavemente al sentir que su erección volvía a crecer. Pensaba en lo placenteras que serían estas primeras experiencias para Hae-dong y le gustaba mucho que fueran con él.
Quizás porque era tan estimulante, Hae-dong sacudió la cabeza y se estremeció ligeramente, luego eyaculó, chorreando un líquido transparente de la punta de su pene.
—Hmph, ah, ya no puedo eyacular más…
Después de exprimir toda su energía, Hae-dong finalmente cerró los ojos.
Seo Yong-woo besó cada uno de los dedos de sus pies, apreciando cada centímetro de su delicada figura. Su cintura seguía moviéndose con firmeza, y era bastante fascinante ver cómo su cuerpo se movía incluso con los ojos cerrados.
«¿Por qué no puedo controlarme?»
Ese pensamiento se le cruzó por la cabeza, pero Seo Yong-woo no se detuvo.
Tras unas cuantas embestidas rápidas y fuertes, sintió la sensación de querer eyacular. En cuanto sacó su pene, un líquido blanco salpicó y empapó el cuerpo de Hae-dong.
—Ugh, ah, ah…
Seo Yong-woo lo miró mientras respiraba profundamente y suspiró. Después de un momento recuperó el sentido y se dio cuenta de lo que le había hecho a Hae-dong.
«Lo presioné demasiado.»
Estaba en celo y se arrepentía de haberlo presionado demasiado. Pero él sabía que no había sido al propósito. Después de la primera eyaculación había perdido completamente el control, como un estudiante de secundaria teniendo sexo por primera vez.
Seo Yong-woo suspiró mientras abrazaba a Hae-dong. Sabía perfectamente que no era sólo un sentimiento de excitación.
***
Al día siguiente, Hae-dong se despertó antes que Seo Yong-woo.
Sentía todo el cuerpo pesado como una bola de algodón empapada. Aún así, su cuerpo estaba limpio y suave, probablemente porque Seo Yong-woo lo había limpiado, pero no pudo evitar fijarse en las marcas de mordeduras de tigre que tenía por todos lados.
«Creo que he vuelto de la muerte…»
Seo Yong-woo tuvo la amabilidad de cuidar de él, pero su corpulencia y el tamaño de su pene eran demasiado para Hae-dong. Después de haber sido embestido y mordido por la bestia durante todo el día, no había forma de que se recuperará después de sólo medio día de sueño.
Cuando Hae-dong finalmente giró la cabeza, aturdido, vio a Seo Yong-woo acostado a su lado, profundamente dormido.
—Tigre loco.
Dormía con una mano apoyada en la cadera de Hae-dong. Tenía los hombros y el pecho llenos de marcas de uñas, y parecía tan relajado que se le notaba cierta satisfacción en su rostro dormido.
El ceño de Seo Yong-woo se frunció como si pudiera sentir la mirada, y abrió lentamente los ojos. Su lánguido encanto se vio realzado por la mirada soñolienta bajo su frente recta.
Sin embargo, cuando Hae-dong se limitó a mirar el atractivo rostro que tenía delante, Seo Yong-woo se rió tímidamente y preguntó en voz baja.
—¿Me estás comiendo con los ojos otra vez?
—…
—Hoy te dejaré libre.
Seo Yong-woo se estiró mientras hablaba alegremente. Los sólidos músculos de la parte superior de su cuerpo crujían y ondulaban, pero Hae-dong simplemente se dio la vuelta y se agachó porque en todo lo que podía pensar era en el recuerdo de haber trabajado demasiado debajo de ese gran cuerpo.
«… Me comes y aún así me sigues tratando como a un gato.»
Ya no quería que lo trataran como a un gato, pero no se atrevía a decirlo, así que se dio la vuelta y se agachó.
Pero su larga cola negra se agitaba de vez en cuando, dándole bofetadas en la cara y en la parte superior del cuerpo, posándose bajo el puente de su nariz, poniéndose de mal humor. Al final, Seo Yong-woo se sacó el pelaje negro de la boca, se levantó y abrazó fuertemente a Hae-dong por detrás.
—¿Fue muy difícil para ti?
—Por supuesto…
—Supongo que hoy tendré que darte algo de comida saludable.
Seo Yong-woo cargó a Hae-dong y caminó con él en brazos sobre la cama. Era una suerte que la casa tuviera techos altos.
Seo Yong-woo llevó a Hae-dong con él y se sentó en el sofá de la sala. Como si lamentara haber causado problemas la noche anterior, todavía lo sostenía en sus brazos y expresaba su afecto frotando su mejilla contra su cabello. Ése era todo el encanto del tigre.
—Ugh, woo…
Hae-dong luchaba contra la redondez y el peso de las mejillas de Seo Yong-woo, cada vez que le acariciaba la cabeza. Se sentía estúpido, pero también era relajante. Naturalmente, su enfado se desvaneció con sus muestras de afecto.
—La próxima vez, sólo toma un calmante de feromonas…
—Tengo un amante a mi lado, ¿por qué lo haría?
Cuando Seo Yong-woo lo dijo como si fuera obvio, Hae-dong lo miró. Seo Yong-woo sintió pena por las marcas rojas en su nuca y se dio cuenta de que realmente necesitaba tomar medicamentos.
—Pero te has estado quejando.
Hae-dong estaba gruñón desde que se había despertado, pero sin darse cuenta no había dejado de ronronear, eso era una prueba de que le gustaba tenerlo a su lado, Seo Yong-woo ahogó una carcajada. De todos modos, como el gatito estaba de mal humor, el tigre no tenía más remedio que ser el primero en mostrarse cariñoso.
«Sólo quiero estar a solas contigo un rato más.»
Seo Yong-woo abrazó a Hae-dong, que ronroneó en sus brazos y cerró los ojos satisfecho. De repente, se dio cuenta de que quería tomarse el descanso que había estado posponiendo.
—Oye, bebé, ya que ha terminado el rodaje, ¿qué tal si hacemos un viaje al extranjero?
—¿Un viaje al extranjero?
—Sí. Sólo por un mes.
—¿Un mes…?
Seo Yong-woo asintió ante la pregunta.
—Vamos a hacer nuevas fotos y a descansar un poco.
—…
—A algún lugar donde podamos estar solos.
«Solos.»
Hae-dong se quedó mirando al vacío, perdido en sus pensamientos.
Toda su vida había odiado todo lo desconocido, pero ahora era diferente. Se sentía cauteloso por lo desconocido, pero también emocionado por la idea. Gracias a Seo Yong-woo, que sólo lo había llevado a lugares buenos, conocía la emoción de conocer un mundo nuevo.
La idea de viajar al extranjero lo llenaba de inquietud, pero sabía que estaría bien si estuviera a solas con Seo Yong-woo.
—¿Adónde vamos?
—¿A dónde quieres ir?
Seo Yong-woo sonrió y habló tranquilamente. Siempre que sonreía, su rostro aparentemente frío e indiferente mostraba un lado distinto. Era el tipo de sonrisa que podía calmar a Hae-dong.
—No sé mucho sobre destinos de viajes.
—Entonces encontraré uno. Tendré que decírselo a mi agencia primero…
Seo Yongwoo murmuró algo acerca de ser molestado y se puso de pie, luego envolvió su camisón alrededor del cuerpo de Hae-dong para que él pudiera descansar. Mientras ajustaba la bata hasta su cuello, los ojos de Hae-dong brillaban con emoción.
—Nunca he viajado al extranjero.
—Entonces será mejor que te acostumbres. Porque viajaremos a menudo.
—No importa…
Mientras Hae-dong hablaba, Seo Yong-woo le acarició la mejilla, preguntándose qué le hacía tanta ilusión, y se fue al estudio. Hae-dong se quedó en el sofá envuelto en un grueso camisón.
—Quiero tomar muchas fotos nuevas.
Hae-dong estaba atrapado imaginando lo agradable que sería viajar.
Sentía como si hubiera olvidado algo importante, pero su ansiedad desapareció rápidamente debido a la emoción.
Podía imaginarse en un avión, esperando aburrido en el aeropuerto. Pasando unas dulces vacaciones en algún lugar, probando nuevas comidas. Todo era desconocido, pero con Seo Yong-woo a su lado, no le importaba. Después de todo, su lugar ahora estaba con él.
«Es cierto, no tengo pasaporte.»
Recordaba haber viajado al extranjero cuando su familia era acomodada. Pero desde entonces, no había podido viajar, así que por supuesto tenía que conseguir un nuevo pasaporte.
Sabía que podía decírselo a Seo Yong-woo y él se encargaría, pero quería hacerlo por su cuenta. Se sentó en el sofá con su teléfono para averiguar cómo hacer los trámites para un nuevo pasaporte.
Cuando encendió el teléfono, apareció un mensaje entre las muchas notificaciones de anuncios. Sus ojos se abrieron de par en par al abrir el mensaje de su hermana.
[Hermana Haeyoon:
Hermano mayor.
Estoy a punto de salir de vacaciones de invierno.
¡Dicen que puedo conseguir un trabajo a tiempo parcial con el consentimiento de un tutor!
¿Puedo trabajar a tiempo parcial durante las vacaciones escolares?]
—…
Hae-dong entendió el mensaje, pero se quedó congelado mirando la pantalla.
Les había dicho a sus hermanos menores que estaba muy ocupado trabajando lejos, así que sólo se ponían en contacto con él cuando era absolutamente necesario. Y dado su carácter delicado, estaba claro que se habían tomado muchas molestias para ponerse en contacto con él.
«Mis hermanos menores…»
Hae-dong pensó en sus hermanos menores.
La mayor aún estaba en el instituto, y el pequeño, en la escuela secundaria. Afortunadamente, a la primera se le daban muy bien los estudios, y el segundo tenía talento para cantar.
Pero la mayor estaba pensando en buscarse un trabajo a tiempo parcial.
El corazón de Hae-dong se hundió, como si de repente lo hubieran despertado a la fuerza de un dulce sueño. El mero hecho de que su hermana menor tuviera pensamientos como ese hizo que le doliera el corazón.
«… Mis hermanos menores ni siquiera han podido irse de viaje.»
Su padre se había ido de casa cuando Hae-dong estaba en primaria, culpándolo a él de su partida. Sus hermanos eran demasiado pequeños para tener recuerdos del viaje…
«Mi papel… Ahora lo tiene que cumplir mi hermana.»

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: M.R.