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Capítulo 18

—Seo Yong-woo trajo la famosa hierba gatera que pediste Dodong. Oh, ¿Te gusta el chocolate?

NEGAR.

Negó con la cabeza porque las cosas dulces no eran lo suyo, y el mánager parecía emocionado mientras abría una barra de chocolate y se lo llevaba a la boca. Parecía que le gustaban las cosas dulces, así que se comió un trozo de chocolate y habló animadamente con Hae-dong, quien no reaccionó mucho.

—¿Pero de verdad los gatos se emborrachan con el olor de la hierba gatera? Los tigres no parecen reaccionar a ella. Quizá deberías probarla para ver si funciona.

—Pero… mánager.

Cuando le habló, el sorprendido mánager, que había estado arreglando el traje de Seo Yong-woo, puso cara de felicidad. Era nuevo y agradable que Hae-dong le hablará primero. Hae-dong se sintió muy abrumado por la reacción, pero preguntó lo qué quería saber

—Me preguntaba…

—Ah, sí. Sí. ¿Qué quieres saber? ¿Te preocupa algo?

—Tu jefe… ¿Está incómodo conmigo?

—Oh…

El rostro del mánager, que se había divertido con la cautelosa pregunta, de repente se convirtió en una expresión de preocupación.

Luego se rascó la nuca, se aclaró la garganta y no pudo ocultar su vergüenza. Hae-dong, a quien le gusta ser directo, se estaba frustrando y aburriendo, pero justo cuando se estaba enfadando, el mánager abrió la boca.

—Oye, creo que Dodong lo sabría de todos modos… Todos los tigres tienen un período, ¿verdad?

—¿Cómo qué?

—Ya sabes, ya que eres un gato macho.

—… ¿Sí?

El mánager, actuando avergonzado, lo que no le sentaba bien a su corpulencia, dijo:

—Oh, está en celo.

—…

—Sabes que los gatos machos se ven afectados por las feromonas o que puede pasar cuando encuentran una pareja que les guste.

El mánager sonrió tímidamente, pero Hae-dong se limitó a mirar los elegantes artículos que estaban sobre la mesa, entonces vio algo que parecían frascos de medicamentos.

[Calmante de feromonas.]

Nunca lo había visto antes, y el envoltorio ya estaba roto.

Sólo entonces todo tuvo sentido.

«Fiebre por celo.»

Eso era algo molesto para los gatos machos. En la naturaleza, las feromonas de las hembras en celo les provocaba entrar en celo, y los hombres bestias a veces lo hacían cuando se estimulaban sus deseos sexuales.

«Pero claro, el hombre estaba en celo. ¿Acaso es por mí?»

El repentino pensamiento le puso la piel de gallina a Hae-dong. Era algo que ya había pensado antes, pero le parecía ridículo, que Seo Yong-woo pudiera estar en celo porque él era un hombre.

Las orejas de Hae-dong se calentaron al pensar en ello, y se preguntó si se había estado conteniendo todo ese tiempo porque era joven e inexperto. La idea le erizó las puntas de las orejas y sintió alivio, pero entonces se le ocurrieron otras posibilidades.

«Pero, hoy ha tenido un evento…»

Recordó que había vuelto con diversos olores corporales por todo su cuerpo. No era de extrañar que hubiera estado en contacto con tanta gente, y si estaba en celo… tal vez no era por él.

Se mordió suavemente el labio inferior, odiaba pensar en ello. Había ignorado por mucho tiempo sus sentimientos, pero ahora lo sabía. Si estaba en celo, esperaba que fuera por él y por nadie más. Después de todo, seguían siendo amantes.

Al ver la expresión de confusión de Hae-dong, el mánager intentó consolarlo de manera torpe.

—Bueno, si se pone difícil… ¿Quieres que te busque un sitio para dormir?

—…

—Oye, Seo Yong-woo me dijo que no te presionará. De todas formas, si tienes problemas, házmelo saber. El director de la agencia también me dijo que cuidara de Dodong…

Aunque el mánager seguía hablando, Hae-dong no pudo oír nada de lo que decía.

—Entonces… Si tienes problemas, contáctame en cualquier momento. ¿Bueno?

Después de decir esas palabras, el mánager acarició las orejas del gato con sus manos.  Cuando Hae-dong sacudió la cabeza con disgusto, el mánager se disculpó con expresión avergonzada y se fue. Parecía que por fin había entendido que la indiferencia es la mejor medicina para un gato sensible.

Mientras tanto, Seo Yong-woo parecía haber terminado de bañarse. Se podía oler el refrescante aroma de la humedad y luego lo escuchó acercarse con pasos relajados.

—¿El mánager te volvió a molestar?

—…

Mientras Hae-dong estaba encogido en el sofá sin responder, Seo Yong-woo envolvió su cuerpo con una manta y lo cubrió. Su toque era amable y cálido, pero pudo darse cuenta que ni siquiera quería que sus dedos lo rozaran.

«Fue realmente por el celo…»

Si fuera por él, esa era su forma de cuidarlo.  Si no… Esa hermosa casa no era un espacio donde él pudiera estar.

En ese momento, Seo Yong-woo estaba buscando algo y tomó un frasco de medicina de la mesa de la sala. Era un calmante de feromonas.

Seo Yong-woo miró a Hae-dong de manera inusual e intentó llevarse la medicina a la cocina, con la intención de tomarla con agua.

Hae-dong, que vio todo eso, miró su espalda y le habló.

—… Oye.

—Sí.

—¿Estás en celo…?

—…

Seo Yong-woo se detuvo ante la pregunta directa, incapaz de responder. Sonrió tímidamente, se dio la vuelta y le dijo a Hae-dong que no era gran cosa.

—¿Eso te molestó?

—…

—No voy a comerte. Me preguntaba por qué estabas tan asustado.

—…

Seo Yong-woo dijo en broma y tocó la mejilla de Hae-dong con las yemas de los dedos como si fuera un gato. Esa simple actitud hizo que la nariz de Hae-dong se arrugara e incluso sus ojos se volvieran fríos.

Ahora quería saber exactamente.  Si la reacción de su cuerpo se debía a él o no.

Mientras se daba la vuelta, Hae-dong preguntó inconscientemente con ojos serios.

—Tal vez sea por mi culpa… ¿Es así?

—… ¿Qué?

Esta vez, Seo Yong-woo se dio la vuelta con una mirada sería. Cuando los machos se molestan entre sí, pueden darse casos de agresión, pero no había tiempo para asustarse. Hae-dong ni siquiera podía entender sus propios pensamientos, así que podía estar simplemente confundido.

Finalmente, con una cara que parecía estar a punto de llorar, Hae-dong murmuró.

—Es raro, realmente espero que sea por mí…

—Tú…

—Pero si no, de verdad si no… No tienes que responder… 

—…

—Después de decir eso, Hae-dong se dio la vuelta impotente.

Seo Yong-woo parecía intentar decir algo, pero no escuchó. Tras darse la vuelta, Hae-dong dudó incluso en entrar en la habitación de invitados, sintiéndose triste. Era el lugar que Seo Yong-woo le había dado cuando lo adoptó como gato.

Pero, si él no era el motivo de los cambios en su cuerpo, tendría que prepararse para irse. Sin embargo, aunque ya se había estado preparando para ello, no podía entender por qué esa idea lo hacía sentir tan triste.

«¿Por qué estoy molesto…?»

Hae-dong se acurrucó, ignorando la tristeza que estaba a punto de salir. Le molestaba que Seo Yong-woo no pudiera contestarle y siguiera mirándolo tan intensamente, pero también tenía miedo de escuchar la respuesta.

En ese momento, escuchó que se abría la puerta de la habitación de invitados.

ABRIR.

Fue un sonido pequeño y claro, pero Hae-dong se sobresaltó y se quedó paralizado. Pronto, Seo Yong-woo entró corriendo. Se escuchó el sonido de algo parecido a un abrigo al dejarlo, y también se escuchó el sonido de algo pequeño arrojado apresuradamente sobre la cama a su lado.

SONIDO METÁLICO.

«¿Qué es eso?»

Por curiosidad, Hae-dong bajó la manta y echó un vistazo a la habitación. En la habitación poco iluminada, Seo Yong-woo ya se estaba desabrochando el cinturón. El espeluznante sonido del metal chocando hizo que las orejas de gato de Hae-dong se echarán hacia atrás.

Hae-dong se agarró a la cabecera de la cama con cara de susto.

—Ah…

Seo Yong-woo se quitó el cinturón y comenzó a desabotonarse la camisa con brusquedad. Su respiración se hizo más profunda al descubrir su musculoso torso.

—¿Querías que te respondiera?

—¿Sí, sí…?

—Te lo voy a mostrar directamente.

Tan pronto como terminó de hablar, Seo Yong-woo agarró la mano de Hae-dong y la puso sobre sus calzoncillos. Aunque Hae-dong se sobresaltó y tembló cuando su mano tocó el erecto pene, Seo Yong-woo no soltó su mano. Dejó escapar un profundo suspiro y sonrió en secreto, y gruesas líneas aparecieron en sus mejillas de tanto apretar los dientes. Con solo verlo se podía saber que tenía fiebre y parecía estar medio loco.

—Has convertido a un hombre en una bestia salvaje…

—Ah, por favor. ¡Espera…!

—Si me seduces de esa forma, no me quedaré quieto, ¿Entiendes?

«¿Cuándo diablos lo seduje?»

Hae-dong negó con la cabeza, pero Seo Yong-woo tomó la manta que Hae-dong sostenía con fuerza y la arrojó debajo de la cama.

ARRASTRAR.

Agarró los tobillos de Hae-dong y lo arrastró hacia abajo, haciéndolo acostarse boca arriba, debajo de él. Mientras arrastraba su cuerpo, su camiseta se enrolló, dejando al descubierto su delgada cintura. Seo Yong-woo lo agarró de su cintura y empujó fuertemente sus caderas como si tuviera prisa por poner su pene dentro. 

—Hmph, ah…

Hae-dong empujó su grueso cuerpo, pero no se movió. Sus ojos parpadeaban rápidamente debido a su nerviosismo. Entonces vio lo que Seo Yong-woo había tirado a un lado.

Después de ver varios condones y gel, Hae-dong se dio cuenta de que había venido preparado. Al darse cuenta de que algo era inusual, Hae-dong, habló apresuradamente.

—Ahora no, espera… ¡Hmph!

—¿Cómo puedo esperar más?

Sin previo aviso, los pantalones de Hae-dong estaban siendo bajados. Incluso sus calzoncillos salieron de golpe, dejando al descubierto sus suaves nalgas, apenas separadas por su cola, Hae-dong intentó apartar su mano, haciendo gestos sin sentido.

Como si no fuera suficiente, Seo Yong-woo se inclinó hacia él apretando sus cuerpos. Su piel estaba más caliente de lo habitual, y su cálido aliento le pasó por el oído. Sobresaltado, Hae-dong inclinó la cabeza hacia el otro lado, pero las manos de Seo Yong-woo ya habían empezado a acariciar sus nalgas.

—Hae-dong… Eh, vaya, es difícil… Ya estaba en celo hace mucho tiempo, así que tomé el medicamento.

—¡…!

— Y, sin embargo, no puedo calmarme por culpa de alguien.

Los ojos de Hae-dong se abrieron con sorpresa.

Seo Yong-woo había sido tan cuidadoso de mantenerse alejado de él, tan considerado, y eso bastaba para derretirle el corazón, pero el tigre que tenía delante le impedía relajarse.

—¿Seguro que no es culpa tuya?

—Bueno eso es…

Mientras hablaba, Seo Yong-woo se desabrochó el pantalón y sacó su pene a través de sus calzoncillos.

El grueso pene se mantenía erecto, con la punta goteando líquido preseminal y lleno de gruesas venas. Seo Yong-woo lo sostuvo y se masturbó furiosamente, frotándolo contra los suaves muslos de Hae-dong.

Hae-dong rápidamente cerró las piernas ante la sensación desconocida, que le puso la piel de gallina, pero Seo Yong-woo dobló una de sus rodillas y la presionó contra su oreja.

—¡Ah, eh!

—Es bueno que seas flexible.

Incluso cuando Hae-dong intentó cubrir su entrepierna con su cola, Seo Yong-woo la apartó con su mano, colocó su pene con brusquedad entre los muslos de Hae-dong, le vertió una gran cantidad de gel y se lo untó con los dedos. Cuando sus dedos frotaron lentamente su ingle, Hae-dong emitió un sonido de sorpresa y se estremeció. A  Seo Yong-woo parecía gustarle la piel blanca y suave de Hae-dong, por lo que frotó sus testículos contra sus nalgas húmedas y pegajosas.

Hae-dong se inclinó para mirarlo. Su rostro se puso pálido cuando vio un pene tan grueso y grande, pero Seo Yong-woo no se detuvo y lentamente insertó su dedo en el agujero.

—¡Si, hah, hah! Se siente extraño.

—Está bien… Solo son mis dedos.

Seo Yong-woo continuó asegurándole que estaba bien, pero se aferró fuertemente a su cuerpo con una mano y no lo soltó. Al mismo tiempo, su pene, que estaba incrustado entre los muslos de Hae-dong, se crispó, y sus pupilas, ya desenfocadas, lo hacían parecer como si estuviera borracho.

—¡Hmph…!

Entonces Hae-dong sintió una sutil sensación.

Cada vez que las yemas de los dedos de Seo Yong-woo presionaban un punto de estimulación sensible, su cuerpo temblaba y hormigueaba. Mientras Seo Yong-woo continuaba estimulando esa área, de su pene empezó a salir líquido preseminal. Hae-dong de repente ronroneó y gimió, y luego miró hacia abajo. Antes de darse cuenta, Seo Yong-woo ya estaba estimulando su agujero con dos dedos.

—Esta es mi primera vez…

—Sí. También es mi primera vez.

Al escuchar esas tonterías, Hae-dong lo miró con ojos de incredulidad, pero al mirarlo detenidamente se dio cuenta de que Seo Yong-woo se veía extraño.

Los ojos del tigre estaban extrañamente desenfocados, mostraba sus colmillos y su boca estaba llena de saliva. Las orejas del gato negro se agitaron al verlo.

El comportamiento instintivo del tigre era morder la nuca de su presa para estimular sus zonas erógenas.

—Nunca he estado con nadie cuando estoy en celo.

—¿Tú…? ¡Mmm!

El sorprendido Hae-dong ni siquiera había terminado de hablar cuando, los dedos de Seo Yong-woo se deslizaron fuera del agujero.

El agujero de Hae-dong ya estaba empapado y se estremecía.

Seo Yong-woo rápidamente se puso un condón y colocó la punta de su glande allí. Hae-dong, que estaba conmocionado y sorprendido, cerró sus muslos con urgencia, pero Seo Yong-woo volvió a separarlos y se posicionó firmemente. Incluso le presiono las piernas para que las abriera más, y luego introdujo lentamente su pene dentro de él.

—Sí, ¡mmm…!  

—¡Duele, ah, duele…!

—Ah, mierda… Está bien, está bien.

La opresión era tan intensa que Seo Yong-woo sintió dolor junto con un lento placer. La delgada cintura de Hae-dong se tensó por la sensación. Le habían metido algo del tamaño de su muñeca, pero por mucho que lo aflojara, era demasiado grande para él, que era nuevo en eso.

Seo Yong-woo intentaba calmar a Hae-dong, que lloraba y temblaba. Lamió constantemente sus ojos llenos de lágrimas y lo abrazó.

En ese momento, Hae-dong intentó retirar su cuerpo. El cuerpo era tan flexible que la mitad del pene se salió y Seo Yong-woo se emocionó al verlo. Al momento siguiente, embistió con tanta fuerza, que incluso las regordetas nalgas de Hae-dong quedaron completamente aplastadas.

—¡Uf, ah, ah!

—Aaah…

En ese momento, la cabeza de Hae-dong cayó hacia atrás mientras el pene de Seo Yong-woo se hundía hasta lo más profundo. Un hormigueo de placer como nunca antes había sentido recorrió su cerebro. Su delgada mandíbula tembló ligeramente, la saliva goteaba de sus labios mientras no podía contener el intenso placer.

No satisfecho con explorar la parte más interna, el rígido pene se deslizó dentro y fuera, y cada vez que sentía el interior apretado, sentía el placer hasta los dedos de sus pies. Seo Yong-woo siguió embistiendo tranquilamente mientras esbozaba en secreto una sonrisa  traviesa.

—Hmph… ¿Cuánto tiempo he esperado por esta deliciosa comida?

—¡Hmph, hmph, profundo…!

—Así, tan apretado.

Arrugando las cejas, empujó su pene aún más profundo en el estrecho interior, lamiendo tranquilamente sus mejillas temblorosas como si lo estuviera acicalando. El pequeño cuerpo, oculto por la diferencia de tamaño, gemía y lloraba, y pronto dejó largas marcas de uñas en la espalda de Seo Yong-woo.

A Seo Yong-woo no le importó y comenzó a embestir rápidamente mientras presionaba la parte superior de la cabeza de Hae-dong con su mano.

—Hic, hic, por favor, por favor, lento, más lento. ¡Ugh!

Mientras embestía su cuerpo con sus muslos, que eran tan gruesos como los músculos de un caballo, su cuerpo blanco temblaba impotente. Hae-dong siguió empujando su cintura, pero su cuerpo, que tenía 20 kg de diferencia en peso muscular, no se movió.

A Seo Yong-woo parecía no gustarle la idea de que el cuerpo de Hae-dong fuera enterrado en el suave colchón, así que rodeó su espalda con sus brazos y empezó a besarlo. Inserto su pene hasta el fondo, con la intención de introducir sus testículos, y cada vez que lo hacía, los muslos de Hae-dong se estremecían y se envolvían alrededor de su cintura, aferrándose a él como si fuera lo único que tuviera.

A Seo Yong-woo le gustó eso, así que mordió la oreja de Hae-dong y preguntó.

—¿Te gusta esta posición?

—¡Hak, ugh, sí…!

ASENTIR.

Hae-dong sacudió levemente la cabeza entre gemidos. Seguía girando la cabeza hacia el otro lado, como si tuviera miedo del gruñido del tigre en su oído.

A Seo Yong-woo no le importaba y seguía lamiendo y mordiendo todo el cuerpo de Hae-dong. Los tigres suelen tener relaciones sexuales muy violentas, pero eso era lo menos que podia hacer.

—Eres atractivo y estás delicioso, ¿qué debo hacer?

—Bueno, tengo once años menos, debo ser delicioso siendo así de joven… ¡ahh!

Estaba siendo sometido, pero seguía siendo bueno contestando. Seo Yong-woo quería regañarlo por ser tan descarado, pero su cuerpo era tan delicioso que pensó que valía la pena aguantar.

Estaba apretando fuertemente su pene con su agujero caliente y apretado, y estaba a punto de eyacular. No podía pensar con claridad debido a la dulzura de su suave cuerpo.

Se olvidó de su conciencia. Levantando la parte superior de su cuerpo, Seo Yong-woo admiró tranquilamente la expresión y el cuerpo de Hae-dong.


RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: M.R.



© 2026 ACOSB

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