Capítulo 1
—… Unos locos.
Ante la vista de decenas de miles de tropas que llenaban su campo visual, los generales en la muralla de la ciudad no pudieron evitar maldecir.
Era una reacción obvia. ¿Qué subordinado se atrevería a mover decenas de miles de tropas, preparadas para la defensa de una región, sin el permiso del Emperador?
El que lo hiciera sería inmediatamente acusado de traición y su familia entera sería ejecutada. Acciones que no parecerían extrañas ante esa situación.
—Así que este es Sima Yi…
Ante el murmullo de alguien, los demás asintieron con la cabeza.
Sima Yi. Un alto funcionario que heredó la voluntad del anterior Emperador Cao Pi, y que ahora apoyaba al actual Emperador Cao Rui.
Uno de los principales asesores en Wei, incluso entre todos esos ambiciosos de la capital.
Ese era el nombre del comandante de las decenas de miles de tropas de Wei que llenaban el área frente a la ciudad de Ssangyong.
Sin embargo, a pesar de eso, los rostros de los generales no estaban tan sombríos.
Esto se debía a que la persona que los dirigía también era un hombre formidable, al igual que Sima Yi, quien dirigía a esas decenas de miles de tropas.
Sus miradas se dirigieron un poco más arriba de ellos mismos, hacia una torre construida en la puerta este.
Un hombre estaba de pie apoyado contra una columna en esa torre, ligeramente inclinado.
Era un hombre con una apariencia tan increíble que lastimaba los ojos. Era sumamente hermoso.
Su piel era tan blanca como la de una mujer, y sus facciones eran tan nítidas que se podían distinguir claramente incluso a diez millas de distancia. Medía cerca de siete pies de alto, con los hombros adecuadamente separados, y los músculos que se asomaban ocasionalmente entre su brillante armadura indicaban que este hombre había pasado por un riguroso entrenamiento.
La boca de ese hombre se abrió.
—Li Fu.
—Sí, mi señor.
—¿Y Shen Yi?
—Se confirmó que se puso en contacto con el emisario de Wei. Probablemente ahora, siguiendo las instrucciones de Sima Yi, se ha movilizado para bloquear el camino de las tropas aliadas que vienen de Hanzhong.
Respondió uno de los generales detrás de él.
La boca del hombre se abrió de nuevo.
—Entonces la puerta de la ciudad de Shenxing también debe haberse abierto.
—Sí. El gobernador Shen Tan de Weixing es el hermano mayor de Shen Yi y el jefe del clan Shen. No es posible que este último se haya rebelado y que el gobernador no lo haya traicionado. Más bien, Shen Tan probablemente ordenó la rebelión de Shen Yi.
—Se están moviendo, sorprendentemente, según lo previsto.
El hombre se rió entre dientes.
Observando el estado de ánimo de su señor, el general Li Fu habló con cuidado.
—Pero… ¿estará bien, mi señor?
—¿Qué?
—No importa cuánto vaya según lo planeado, eso es después de que sobrevivamos en esta ciudad, ¿no?
La observación de Li Fu era razonable. Por mucho que se trazara un gran plan y todo siguiera de acuerdo a este, si el papel en el que se trazaba se rasgaba, no serviría de nada.
Estaban aislados en esta ciudad, rodeados por decenas de miles de tropas, y todas las rutas por las que podrían venir refuerzos habían sido cortadas por los traidores.
Incluso el comandante de esas decenas de miles de tropas era Sima Yi, el mayor estratega del reino.
Aislados y sin ayuda.
Eran las palabras que mejor describían su situación actual.
Sin embargo, lejos de tensar su rostro ante las palabras de su subordinado, el hombre adoptó una expresión aún más relajada.
—Rodeada por tres lados por ríos, es una fortaleza natural, con suficiente comida almacenada para alimentar a la gente de la ciudad durante un año; y los almacenes están llenos de madera para hacer flechas y puntas de lanza de hierro. Y sobre todo…
El hombre hizo una pausa y extendió ambos brazos hacia los generales y soldados que lo miraban desde la parte superior de la muralla de la ciudad.
—¿Cómo podría no estar relajado cuando tengo a estas tropas, que nunca me traicionarían, reunidas aquí?
Antes de que el hombre terminara de hablar, los generales y soldados en la parte superior de la muralla de la ciudad le rindieron homenaje al unísono.
El hombre se cruzó de brazos y se rió entre dientes.
—Bueno… no está mal esa adulación.
—¡No es adulación! Todos son personas a las que nuestro señor ha atendido cuidadosamente una por una. ¡Son personas que se lanzarían al agua hirviendo o al fuego ardiente, sin dudarlo, ante una orden suya!
—¿Y tú?
—Oh, entonces solo uno moriría. Todo esto es para ganarse la vida, así que ¿cómo podría uno arriesgarla de esa manera tan descuidada?
—… Si tú lo dices.
Ante la respuesta de Li Fu, que no mostró ninguna vacilación, el hombre estalló en carcajadas.
Después de reírse mucho, la expresión del hombre se volvió seria nuevamente.
—No importa si hay decenas de miles ahí afuera, o incluso millones. El resultado no cambiaría incluso si Zhang Liang y Han Xin vinieran con Sima Yi. Ssangyong no caerá en un mes, y mientras tanto Zhuge Liang y Lu Xun se moverán.
—El panorama político del reino se agitará.
—Sí, y mientras tanto…
El hombre, que había hecho una breve pausa, extendió una mano hacia adelante.
—Comenzará mi… no, nuestro mundo.
Anunció el hombre al mismo tiempo que miraba hacia abajo, a las decenas de miles de tropas de Wei que se encontraban afuera con sus subordinados. Todos mirándolo solo a él.
El hombre, Meng Dal, apretó su puño con fuerza.
୨꒷・┈┈・⊹˚ʚ・┈ ⊹˚✪ ⊹˚┈・ɞ⊹˚・┈┈・꒷୧
Año inaugural Chuping (191 d.C.) de la Dinastía Han del Emperador Filial Xian.
Ubicado en el distrito de Ufang, en el condado de Mi.
Ubicado al sur de Chang’an a lo largo del río Wei, era un condado por el que pasaba la ruta fluvial.
Al oeste se encontraba el llano Wuzhang, y al suroeste estaba la entrada a las Montañas Qinling, el desfiladero Yagou.
Si alguien entraba por ese desfiladero y seguía el camino que conduce al interior, el Paso Poyado, podía llegar a Nanzheng, el centro del Comandante Militar de Hanzhong; Por lo que, junto con el condado de Zhenchang, el cual se ubicaba más al oeste, se podía decir que era un punto de entrada hacia las áreas de Chang’an y Guanzhong desde la Provincia Yi.
En los últimos años, Mi no había sido un condado particularmente próspero.
La capital se había trasladado de Chang’an en el este a Luoyang, y con la agitación política de Han, las rebeliones estallaban con frecuencia en las áreas de Liangzhou en el oeste. Además, aprovechando la seguridad debilitada, las tribus nómadas como los Xiongnu y Qiang en el norte estaban perturbando la región, por lo que incluso Mi, ubicado más hacia el interior de Ufang, no podía evitar verse afectado por eso.
Sin embargo, en este tercer año de Chuping Mi era uno de los condados con la mayor concentración de personas y bienes en Guanzhong. Ahora bien, que esos bienes estuvieran distribuidos de forma que la gente pudiera vivir bien, y que el lugar fuera habitable para todas esas personas, era otra historia.
—¡Ahhh!
Un comerciante corría desesperadamente por la calle principal al norte gritando, mientras que un jinete lo perseguía de cerca, con el fuerte sonido de cascos tras su paso.
Los otros soldados detrás se reían entre dientes.
—Oye, oye, despacio.
—¡Cállate!
El rostro del soldado que perseguía al comerciante estaba rojo como un tomate.
—¡Solo por unos pocos centavos de impuestos…!
De las diez tiendas que le habían asignado en el área noroeste, ese comerciante era el único que no había pagado los impuestos. Escuchar las burlas de sus camaradas detrás ya estaba volviendo loco de vergüenza al soldado.
Ser regañado por Li Xian no era un gran problema. De todos modos, siendo el sobrino de Li Jue, no es que le faltara dinero, y solo tendría que soportarlo un poco.
Más bien, temía las burlas de sus camaradas detrás. Esas burlas, de que ni siquiera podía controlar a un solo comerciante, lo molestaban más que nada.
No sabía cómo eran las personas del centro del país, pero para los hombres del oeste de Liang, que otros los miraran de menos era un asunto de supervivencia.
—¡Ahhh!
El comerciante se desplomó gritando. Había sido herido con la lanza que el soldado blandió mientras lo perseguía tan de cerca.
Este último, jadeando, apuñaló dos veces más la espalda del comerciante, que yacía en el suelo derramando sangre, hasta que dejó de respirar.
—Hah… haaa…
—Oye, oye, cálmate. ¿Por qué te emocionas tanto por un simple comerciante?
—¡Cállate!
Ante las burlas de sus camaradas, el soldado les gritó furiosamente mientras sacudía la sangre de su lanza. Como advirtiéndoles que tampoco los perdonaría si lo provocaban, les lanzó una mirada chispeante.
Otros soldados silbaron.
—Está bien, está bien. ¿Quién está tocando tu parte?
—¿Ves? Sé amable y entrega tu parte. ¿No estamos haciendo posible que comercien gracias a nosotros?
Los soldados se dispersaron y se movieron entre los callejones del mercado, intimidando a los comerciantes.
Se escuchó el tintineo de monedas cayendo en las bolsas de cuero unidas a los caballos, y las sonrisas en los labios de los soldados se profundizaron.
Y en proporción a eso, los rostros de los comerciantes se llenaron de aflicción.
—Malditos…
—Por culpa de ellos ni siquiera puedo comerciar…
Hacía tiempo que la gente había dejado de visitar el mercado. No era de extrañar, con esos feroces jinetes de Liangzhou merodeando los alrededores a diario, ¿qué loco visitaría el mercado de Mi para comprar algo?
Sin embargo, las manos de los soldados que “recaudaban impuestos” se volvían más venenosas día a día, por lo que para los comerciantes, que tenían que soportarlos, era una situación insoportable.
Cada vez que se abría una tienda, se operaba con pérdidas, y tenían que pedir prestado y preparar dinero para que los soldados llegaran a quitárselos.
—… ¿Deberíamos atacarlos también?
Ante las palabras de un comerciante, las cabezas de sus demás compañeros se volvieron discretamente hacia el este.
El ambiente en el área del mercado oriental era completamente diferente a las otras áreas.
No se veía ningún jinete, y los pocos lugareños de Mi también se movían con cautela, comprando lo que necesitaban. Los comerciantes de otras áreas también estaban cargando sus carretas con mercancías, por lo que, a diferencia de otras áreas, tenía la atmósfera de un mercado completamente ordinario.
Los soldados que causaban estragos en el mercado también miraban de vez en cuando en esa dirección con miradas descontentas, pero no se aventuraban temerariamente en las calles del este. Era casi como si estuviera prohibido entrar en esa dirección, como si sus cuellos fueran a doblarse si entraran allí.
Aunque derramaban insatisfacción y avaricia en sus ojos, no se movían hacia ese lado.
Al ver esa escena, los comerciantes susurraron entre ellos en voz baja para que los soldados no los escucharan.
—De todos modos… el joven maestro de la familia Meng es realmente impresionante.
—No sé cómo pudo surgir una persona así bajo ese funcionario.
En el centro de la calle del este había una gran tienda.En el segundo piso estaba sentado un erudito de mediana edad. Li Yu, un hombre llamado Wen You.
Ocupaba el puesto de Supervisor de Asuntos Militares y Civiles del Palacio, a cargo de los asuntos internos y militares de la corte.
No obstante, era más conocido como el número 2 del ejército dirigido por Dong Zhuo, que actualmente controlaba la corte de Han con una mano.
Su posición en el ejército de Dong Zhuo era absolutamente inamovible. Fue él quien orquestó como asesor militar el proceso mediante el cual Dong Zhuo, que no era más que un gobernador, incrementó su poder y aprovechó la rebelión de los Turbantes Amarillos para entrar en la administración central.
Además, estuvo directamente involucrado en el envenenamiento del anterior Emperador Shao y en el traslado de la capital de Luoyang a la actual Chang’an. Por lo tanto, su importancia e influencia actuales en el ejército de Dong Zhuo no requerían explicación.
Independientemente de cuánto odio le enviaran muchas personas.
Ese Li Yu estaba mirando con asombro lo que había apilado frente a él.
—… ¿Quedó tanto esta vez también?
Lo que se amontonaba frente a Li Yu era una brillante montaña de oro.
—Todo gracias a la gran benevolencia del Primer Ministro, Dong Zhuo.
El joven sentado frente a él sonrió levemente y se llevó la taza de té a la boca.
Más que un joven, podría haber sido más apropiado llamarlo un muchacho. Su rostro tenía un aire tan infantil que la virilidad bullía, y no había rastro de vello facial en las comisuras de la boca y la barbilla.
Su piel blanca como la porcelana y sus gruesos y rojos labios eran tales que uno incluso podría llegar a pensar erróneamente que este joven no era un hombre.
Si no fuera por la complexión robusta que se veía debajo de su cuello y los músculos que se asomaban entre su ropa, realmente podría haber personas que pensaran eso.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: RIVER
CORRECCIÓN: RO