Capítulo 5
Cuando Ancia despertó, la habitación estaba llena de aroma a flores. Ella se esforzó por abrir sus pesados párpados. La habitación estaba cubierta de rosas rojas y blancas. No recordaba en qué momento de la noche se había quedado dormida. Lo único que sabía era que había sollozado hasta quedarse sin aliento, sujetando los dedos del dragón con fuerza. Debía de haber llegado al clímax varias veces, antes de quedarse dormida por el agotamiento.
Pensó que la habían transportado a otro lugar, pero cuando levantó la vista, se dio cuenta de que era el dormitorio del Duque. Era sólo que la sensación oscura y majestuosa había desaparecido porque había flores por todas partes.
{—No puedes instalar tu habitación nupcial en un lugar como ese.}
Recordó las palabras de Khalid.
«Así que es una habitación nueva…»
Ancia pensó para sí misma y se sonrojó. Había pasado la noche en vela y aunque no había aceptado los bienes de Khalid dio vueltas toda la noche en sus brazos, dejando manchas de sangre en su velo blanco. Todo su cuerpo estaba rígido y dolorido, le dolía la vagina por haber sido usada en exceso, y sentía como si algo siguiera dentro de ella. El calor persistía en las profundidades de su vientre.
«Me he convertido realmente en su esposa…»
Ancia se dio la vuelta y se acostó de lado. Un ramo de rosas y una tiara que yacía a su lado aparecieron a la vista. Les miró y esbozó una tonta sonrisa de felicidad. Pero la sonrisa pronto se desvaneció. Ancia hundió la cara entre las sábanas. Se sentía incómoda. Había venido aquí, había firmado un contrato y se había casado sin un anillo con un hombre al que apenas conocía.
«Qué feliz habría sido si Khalid hubiera estado aquí cuando me despertara.»
Alejó ese pensamiento. No era bueno ser codiciosa. Khalid la había tratado mejor de lo que se merecía, y la había amado con más pasión de lo que ella podía imaginar. Debía estar contenta con eso, y trabajar en ser una buena Duquesa para que él no se canse de ella. Tenía que ser inteligente.
TOC-TOC-TOC.
—¿Quién? Espere un momento.
Le costaba sacar un sonido de la garganta, después de que anoche estuvo ocupada gimiendo y llorando. Una voz de mujer mayor respondió desde el otro lado de la puerta.
—Soy Laura, la criada. He venido a atenderla.
—Oh.—Ancia entró en pánico e intentó levantarse, pero la debilidad de su espalda y piernas se lo dificultaba.—Espera.—dijo asustada.
¿Dónde estaba su ropa? De ninguna manera iba a recibir a un extraño desnuda. Pero esta era la habitación de Khalid, y no había ni rastro de su chemise* y ropa interior de la noche anterior. Y aunque estuvieran allí, no estarían en condiciones de ponérselos.
*Una camisa o camisola, es un tipo de bata clásica de ropa interior.
—He traído su ropa, mi señora.—dijo Laura, abriendo finalmente la puerta.
—¡Ah!—Ancia se cubrió rápidamente con una sábana. Su cuerpo estaba enrojecido con marcas de mordiscos por todas partes. Se puso roja y habló.—Déjalo ahí delante, me cambiaré y…
—Estoy aquí para ayudarla a vestirse.—dijo Laura con calma.—He venido sola porque pensé que no estaría acostumbrada a que la acicalaran*. ¿Le pasa algo en el cuerpo?
*Acicalar: arreglar a alguien, refiriéndose a la apariencia.
—Oh, eso es…—Ancia respondió titubeando porque sentía como si algo fluyera por debajo de ella.
Laura se volteó hacia ella, alcanzando su ropa interior.
—Si le da vergüenza, póngase esto primero.
—Bueno, Laura. ¿Me darías una toalla?
Laura se apartó de ella sin decir una palabra y le dió un paño de algodón de los que se usan para la menstruación.
—Si está sangrando use esto.
Laura tenía razón al darle algo así. Se fijó y había sangre en la sábana. También había sangre en la parte interna de su muslo. Ancia se asustó.
«¿Acaso estaba perdiendo sangre por lo que había pasado la noche anterior? ¿Tal vez el estímulo había sido demasiado? Y tengo que tener un bebé en seis meses…»
La ansiedad se apoderó de ella. Dándose la vuelta, Laura dijo.
—No se preocupe demasiado, señora. Algunas personas no derraman sangre virgen, pero también hay casos en los que dura uno o dos días. Podría ser porque se lastimó accidentalmente durante la relación. Es su primera vez, así que no es tan raro.
—Ah, ya veo.—respondió Ancia, sonrojándose.
Mientras se vestía cuidadosamente con su ropa interior, Laura se dio la vuelta. La ropa que había traído con ella eran algunas prendas de la bolsa de Ancia y un elegante vestido de terciopelo morado que nunca había visto antes.
—¿Qué es eso?
—Es una de las pertenencias de la antigua Duquesa. Es el único tipo de ropa que se puede usar independientemente de la talla. Puede que no le guste, ya que pertenece a una persona fallecida pero…
—Oh, no. No es así.
—Puede hablar cómodamente, mi señora. Sino, tendré problemas con mi amo.
Ancia respiró hondo. No fue fácil, pero lo superó, pensando que formaba parte del trabajo de ser una gobernante.
—Sí, Laura. De todos modos me quedaré en casa tranquilamente, así que no creo que sea necesario usar ropa tan elegante.
Mientras decía eso, Ancia escogió de su vestuario un vestido sencillo para andar dentro de casa, pues, por muy precioso que fuera el vestido morado, le parecía que sí pertenecía a la primera Duquesa, no era para que se lo pusiera ella que aún era sólo una contratista temporal. Laura respondió ligeramente avergonzada.
—En realidad, tenemos visitas.
—¿Visitas?
—Sí. Mi señor me dijo que la dejara descansar un poco más, pero creo que debería decidir si quiere conocerlos o no. Son los familiares de la Casa Vellados.
—¿Qué ha dicho el mayordomo?
—Dijo que hiciera lo que quisiera… Una reunión familiar no es algo en lo que un simple empleado pueda interferir.
A Ancia le preocupaba hacer algo en contra de los deseos de Khalid. Pero si realmente fuera algo que no debería hacer, él habría impedido que la noticia fuera transmitida por sus empleados o el mayordomo habría impedido que los viera. De hecho, conocerlos no era una mala idea. Ahora que era la Duquesa de Vellados, la relación con los parientes era importante. Pero había un gran problema.
—Así que para eso has traído la ropa de la Duquesa anterior… —suspiró y murmuró.
Su ropa era demasiado barata para ser considerada ropa de Duquesa. Al menos el camisón que arruinó anoche habría quedado mejor con algo encima, pero ya estaba inservible. Por alguna razón sintió un poco de resentimiento hacia Khalid.
—Si se lo va a poner, podría usar esto por dentro.
Laura sacó de entre la ropa de Ancia una blusa color crema y una falda plisada. No era ropa adecuada para salir, sino para llevar debajo del uniforme de enfermera.
—Llevará esa bata por fuera de todos modos, así que lo que lleve por dentro estará cubierto. El cuello también está pensado para llevarlo debajo de la bata, así que debería combinar bien.
Ancia seguía dudando, incapaz de decidirse, pero finalmente accedió a seguir los deseos de Laura. El vestido de la Duquesa anterior era realmente hermoso, y hacía que incluso la blusa barata pareciera elegante. Laura peinó el cabello de Ancia y lo hizo lucir naturalmente desordenado, luego agarró la tiara de la mesa y adornó el peinado, diciendo:
—Estoy segura de que le gustará. Está muy elegante. No se preocupe, Mi Lady. He sido modista de la difunta Duquesa desde que tenía dieciséis años. Un vestido sencillo no sería apropiado para recibir invitados… Y esta es la casa de mi señora, y todos los visitantes son invitados.
—¿Es así… ?
Rebuscó en sus viejos recuerdos, tratando de recordar cómo se vestían sus parientes del lado de su madre para interactuar. Si eran cercanos, estaría bien vestirse con ropa sencilla. Aunque sean un poco más lejanos, sigue siendo aceptable vestir de forma más informal. También era cierto que no hacía falta arreglarse para recibir a un invitado que no había anunciado su intención de visitarlos con anticipación.
Laura le había dicho que se veía elegante, pero al ver su reflejo en el espejo pensó que parecía un payaso con ropa que no le quedaba bien. Cuando Khalid le había puesto la tiara la noche anterior, se había sentido la mujer más hermosa, pero en esta realidad, no era más que una pobre mujer que llevaba una corona que no podía permitirse.
* * *
Los invitados estaban reunidos en un gran salón de recepción del primer piso. Mientras bajaban las escaleras, Laura le explicó, de forma aproximada, el parentesco que había entre el Duque y los visitantes.
—Los parientes directos del Duque tienen sangre de dragón fuerte y rara vez producen descendientes. Como máximo han nacido tres personas por generación. El Duque anterior tuvo dos hijos, el mayor de ellos era el difunto padre de mi señor. Dado que los dos hijos murieron en combate, su nieto, mi señor, heredó el título del Duque anterior.
—Ya veo… Y su madre ya está muerta.
—Sí. Ella murió hace más de veinte años. Mi amo no tiene más hermanos, y su primo es su pariente más cercano en este momento.
—Ya veo.
—Ya que el Duque anterior era hijo único, la siguiente persona más cercana es un primo sexto, de hecho ya sería considerado un pariente lejano. Cuanto más diluida es la sangre de dragón, más fácil es producir descendencia, por lo que hay muchos parientes lejanos. Debido a que hay tan pocos parientes cercanos, incluso los primos que están tan lejos que se sentarían en la última fila de la mesa en una familia noble ordinaria, reciben un trato bastante favorable. El número de familiares está directamente relacionado con el prestigio de la familia.
«Tengo que prestar atención.»
Pensando en eso, Ancia se armó de valor. Varias criadas más que habían estado esperando en el vestíbulo del segundo piso la siguieron. Niro también estaba esperando frente a la sala de recepción.
—Buenos días, señora.
—Escuché que tenemos invitados.
—Sí. Usted decide cómo tratar a sus parientes, así que los he acompañado al salón por ahora. Mi señor dijo que estaba bien que les diera la bienvenida en la puerta pero…
—No puedo hacer eso en mi primer día de casada. Gracias por informarme, Niro.
—Supuse que mi señora seguía indispuesta, así que serví arbitrariamente a todos los invitados refrigerios como antes. Le daré un informe más tarde.
—Si.
Seguramente Niro lo habría hecho mucho mejor que Ancia, que nunca había recibido a un grupo grande de invitados. Pero pensó que debería asegurarse de estar mejor preparada la próxima vez.
—La mayoría han venido a protestar. Mi señor no les informó que se casaba con usted, así que no se enteraron hasta ayer por la tarde, cuando su matrimonio ya estaba consumado y cuando fueron notificados por su abogado sobre la herencia y otros asuntos legales.
—Entiendo lo que quieres decir, y no es de extrañar que la familia se sorprendiera si nos casamos de esa manera.
—Pero mi señor tiene la firme opinión de que no es algo que la señora deba entender. También me ha dicho que deje que aquellos que estén descontentos se quejen directamente con él. Porque él ha decidido todo esto, así que no es su responsabilidad.
Ancia sonrió. No era un problema que pudiera resolverse haciendo que Khalid la defendiera y la cubriera.
—Pero por ahora, soy la Duquesa, y soy parte en el matrimonio. No puedo esconderme a sus espaldas. Es algo a lo que habrá que enfrentarse en algún momento.
—Eso es correcto.
Niro puso cara de satisfacción. Ancia se sintió un poco aliviada. Khalid parece ser muy considerado y quiere protegerla hasta que ella se convierta en Duquesa de pleno derecho, pero no debe conformarse con ese favor. La mirada de Niro le dijo que no había tomado la decisión equivocada.
—No tiene que preocuparse por las críticas ni nada por el estilo. Desde el principio, la mayoría de los familiares argumentaron que era ridículo que el amo publicará un anuncio de cortejo. Lo que esta gente critica no es a la propia señora, así que no se preocupe por lo que digan.
—Supongo que así es.—Ancia sonrió amargamente. Parecía que él habría hecho lo mismo.
Niro inclinó la cabeza cortésmente.
—Enviaré un mensaje a mi maestro para que venga por aquí en cuanto regrese.
Ancia asintió. Le dijo que se hiciera a un lado. Como era su primera presentación a la familia de su marido, no hacía falta un mayordomo.
—La Duquesa está entrando.—dijo Laura abriendo primero la puerta.
Casi treinta hombres y mujeres de mediana edad que habían estado charlando en pequeños grupos en la sala de estar guardaron silencio y miraron a Ancia. Las miradas eran intensas, la examinaban de pies a cabeza, cómo si evaluarán un producto. Ancia sintió que se le curvaban los dedos de los pies y, a pesar de sus esfuerzos, no pudo contrarrestar el repentino escalofrío. Intento pensar en cuál podría ser la razón por la que su cuerpo temblaba.
FUSHH.
Una mujer de mediana edad con un vestido adornado desplegó un abanico brillante con una joya en la punta, cubriéndose deliberadamente la boca y la cara, y le susurró al hombre sentado a su lado.
—Sir Ronald, ¿ha oído hablar alguna vez del Barón Philermon?
A partir de esas palabras, la atención centrada en Ancia se dispersó y desapareció. El parloteo comenzó de nuevo.
—No sé mucho de él, pero supongo que hay bastante conflicto entre familias.
—¿No dijiste que el hermano menor del Barón está en quiebra debido a deudas de juego?
—Tiene tres hijos ilegítimos. Y dicen que abandonó a su esposa embarazada.
Ancia se quedó helada. Era su padre de quién hablaban.
—Me pregunto cómo será la sangre de un hombre tan irresponsable. Bueno, compadezco a la esposa, pero ¿no recibiría el niño esa sangre después de todo?
—Estoy seguro de que la familia de su esposa debe haber quedado devastada. Hubo una pelea por la herencia, y bueno, ya sabes lo que pasó…
La otra parte sonrió, hablaban de Ancia como si ella no estuviera presente y la miraban con desdén*.
*Actitud de indiferencia o desprecio hacía una persona o una cosa.
—Parece saludable, pero ¿no es demasiado mayor?
—Dicen que la mejor edad para tener un bebé es alrededor de los veinte años ¿no? No es fácil llevar la sangre de Vellados en el vientre, y ella ya tiene veintisiete.
—Incluso el Duque es alguien a quien no puedo entender. Ojalá se hubiera casado con Eleanor. Ellos dos se llevan tan bien y no tendríamos el problema de un sucesor.
—Pocos hombres serían capaces de resistirse a una belleza como Eleanor. ¿Qué diablos está pensando nuestro Duque?
—Si ese fuera el caso, ¿qué gran sucesor habría nacido?
—Bueno, dudo que cualquier mujer común y corriente sin una gota de sangre de Vellados en ella podría manejarlo.
Hablaban entre ellos en voz baja, conscientes de que los estaban escuchando. Niro le había dicho que no se lo tomara a pecho, pues no la estaban criticando a ella, pero ¿cómo esto no iba a ser una crítica a ella misma? Las habladurías sobre su padre la habían disgustado, y las habladurías sobre que no era apta para Khalid la habían hecho sentir miserable.
Ancia también esperaba que fueran imponentes. Normalmente, ni siquiera habría podido saludar directamente al Duque, y mucho menos convertirse en Duquesa. Incluso cuando pensaba que el Duque de Vellados estaba enfermo, estaba preparada para ser ignorada por los parientes del Duque. En lugar de una cálida bienvenida, esperaba que la pusieran a prueba y la juzgaran. Esperaba ser acosada durante más de la mitad del año que dura el contrato.
Pero más allá de eso, sentía que se había convertido en una persona invisible. Si alguien le hubiera hablado y criticado directamente, habría podido responder. Pero ahora Ancia no podía darse la vuelta y huir, y no sabía adónde ir. Había varios asientos vacíos, pero no podía sentarse en ningún sitio.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MORADITO
CORRECCIÓN: M.R